Internacional

COSTA RICA

La Huelga Bananera de 1934 en el trotskismo de la época

Presentamos una traducción de un artículo aparecido en el periódico The Militant, del primero de setiembre de 1934, sobre la Huelga Bananera de 1934, uno de los principales hitos en la lucha de clases en Costa Rica.

Domingo 8 de abril | Edición del día

El periódico era del Socialist Workers Party de los Estados Unidos, la principal organización trotskista de la época. El artículo es un balance y una elaboración de perspectivas políticas y sindicales para la clase trabajadora y para los revolucionarios que defienden fielmente los intereses del proletariado. Constituye un documento importante en la medida en que, como se verá, en muchos sentidos las tareas y fortalezas que son examinados mantienen una asombrosa vitalidad, particularmente las tareas relativas a la unidad internacional sindical y política que deben tener los trabajadores y sus organizaciones, así como el carácter antiimperialista que rápidamente desarrollan las diversas luchas proletarias en los países de Centroamérica y el Caribe.

Del autor Jean Mendez, según el periodista mexicano Octavio Fernández Vilchez (1), sabemos que era el seudónimo de Anita Brenner, una reconocida escritora mexicana que –ateniéndonos a la historia de Fernández Vilchez- colaboró con el trotskismo en esa época. Con el mismo seudónimo existe otro artículo llamado "The Anti-Calles Drive in Mexico" (2), de 1935, en New International, Volumen 2, número 5, donde compartió espacio con Trotsky mismo.

Tomamos el texto del Archivo Rebelde (3), espacio que merece un reconocimiento por la sistematización de varios importantes textos de diversas tradiciones políticas, incluida el trotskismo. Todas las notas son del traductor. Hicimos una separación de párrafos para hacer el texto más simple de leer. Adjuntamos el texto original en inglés al final.

United Fruit Company vs Trabajadores Bananeros Unidos

Sábado, 1 de septiembre de 1934, The Militant.

Por Jean Mendez

Hace unas pocas semanas siete mil trabajadores bananeros de Costa Rica fueron a huelga. Fue la más grande huelga en la historia de Costa Rica y fue distinguible por varias características únicas que juntas han hecho tal impacto a la United Fruit Company que incluso la noticia ha llegado al New York Times. En primer lugar, los trabajadores fueron a huelga con una organización sindical e industrial que los incluía a todos. Cortadores, cargadores, trabajadores del riel y portuarios, paralizando la industria bananera desde la selva hasta la orilla del mar.

Las fuerzas armadas del gobierno, llamadas de inmediato por los voceros de la United Fruit que detentan cargos públicos, fueron incapaces de hacer mella en la huelga e incluso fueron incapaces de acercarse a los obreros armados y luchadores, dirigidos por miembros del Partido Comunista (4) y apoyados por representantes políticos en la Asamblea Legislativa de Costa Rica, hombres que, decimos con honesta sorpresa, están haciendo una consistente e inteligente lucha contra la United Fruit Company.

La solidaridad internacional es la segunda característica notable acerca de esta huelga, por su estrecho contacto con trabajadores nicaragüenses y el sólido apoyo de trabajadores jamaiquinos negros en la zona atlántica, a pesar de la campaña de odio llevada a cabo por la United Fruit y los pequeños propietarios subsidiarios de ella.

El gobierno de Costa Rica empezó a deportar nicaragüenses poco después del inicio de la huelga, acusándolos de ser extranjeros creadores de conflictos, pero la raíz de esta acción era el miedo de una huelga en Nicaragua que, como Costa Rica, es un vasto estado de la United Fruit Company. Los trabajadores costarricenses podrían descubrir que están aprendiendo rápidamente que las fronteras nacionales supuestamente preciosas son ficciones económicas y que los nicaragüenses no solamente sufren la explotación como ellos mismos, sino que además ¡mayoritariamente en las mismas industrias están bajo el yugo de las mismas compañías!

Una huelga internacional sería nueva en América Latina y un inmenso peligro para la United Fruit Company, cuyo inmenso imperio incluye la mayoría de América Central y del Caribe y se extiende a América del Sur, especialmente a Colombia y Venezuela. Grandes sindicatos industriales tomando (5) la industria de fruta, el azúcar y el café, podrían paralizar no solo la industria en sí, sino también la mayoría del tráfico ferrocarril y marítimo en toda la zona del Caribe. De aquí la alarma de la United Fruit ante la confraternización de los trabajadores nicaragüenses y costarricenses.

Más aún, un sindicalismo industrial internacional, cortando a través de las fronteras nacionales, barrería un punto de habladuría de los agitadores demagógicos de la pequeña burguesía y los gobiernos, un fuerte y típico producto de América Latina, ya que estos kuomingtanistas (6) basan su postura en una demagogia anti imperialista y supranacionalista, campesina y obrera. Los trabajadores cortadores de bananos podrían encontrar que su verdadero status de clase está al lado de los trabajadores de las líneas del riel y de los muelleros, contra el nacionalismo burgués nativo y la United Fruit Company.

La huelga triunfó y así emerge una nueva característica. Los trabajadores obtuvieron un aumento salarial y el reconocimiento virtual de su sindicato, ya que la huelga fue resuelta en un comité en el que habían representantes del sindicato, del Partido Comunista y del gobierno, actuando para la United Fruit. Este desenlace contrasta mucho con la más grande huelga contra la United Fruit hace varios años en Colombia, cuando el gobierno mandó tropas para quebrar a los aislados cortadores de banano y quebró la huelga usando la brutalidad y el terror. Muchas vidas fueron perdidas y la lucha finalmente degeneró en escaramuzas y sabotaje, con pérdidas para la United Fruit que, según su propio estimado, fue de un millón de dólares en frutas y propiedades.

El grupo costarricense de la Tercera Internacional, uno de los pocos grupos en el mundo que realmente persigue una política sindical inteligente y mantiene una lucha política realista, ha salido de la lucha con gran fortaleza y un crecimiento saludable. Los trabajadores han aprendido varias lecciones de esta huelga, que si se sostienen serán un enorme y significativo paso adelante en la historia de la clase trabajadora de América.

La primera lección de la huelga es la fortaleza del principio del sindicalismo industrial aplicado a trabajadores agrícolas atados a la misma gran combinación colonial que los trabajadores marítimos, los trabajadores del riel, etc. Esto debe llevar a un nuevo y claro concepto para los trabajadores: en su mayor parte no son campesinos, sino verdaderos proletarios.

Segunda, la fortaleza del sindicalismo internacional e industrial, particularmente clara en la zona del Caribe, donde la gran mayoría de trabajadores están reducidos a una idéntica posición industrial y de clase, empleados de una pocas compañías, que hace mucho tiempo barrieron económicamente todos los trazos de las fronteras nacionales.

Tercera, la fuerza de una huelga liderada y apoyada por un activo e inteligente partido de trabajadores militantes.

El cuarto paso necesario, dictado por la realidad económica, debe ser el contacto, por medio del sindicalismo industrial y la política, entre los trabajadores de América Latina y de Norte América, porque en ese nivel, una huelga general de la industria del banano, el café o el azúcar, sería un movimiento de enorme poder y significado: revelería la verdadera naturaleza internacional del imperialismo, y de la necesidad de acción internacional, de masas, contra él.

Notas:

1. Disponible en: http://www.ceip.org.ar/Octavio-Fernandez-recuerda
2. Disponible en: https://www.marxists.org/history/etol/newspape/ni/vol02/no05/mendez.htm
3. Disponible en https://archivorebelde.org/pages/35522
4. Efectivamente en 1934 el Partido Comunista de Costa Rica tenía cierta independencia frente al resto del aparato stalinista de la Tercera Internacional, que había traicionado con su política la revolución china y había permitido el ascenso del fascismo al negarse a hacer un frente único con los obreros socialdemócratas. Ya para 1948, en la guerra civil de Costa Rica, el Partido Comunista jugó el mismo rol contrarevolucionario del resto del aparato stalinista mundial, que ya para esas alturas había acabado con la revolución española, con el ascenso de masas francés, con la revolución griega, y había hecho un pacto de no agresión con el imperialismo estadounidense tras el final de la Segunda Guerra. Es por ello que el PCCR en 1948, a la cabeza de una milicia obrera que ocupaba la capital del país, entregó las armas a cambio del sostenimiento de las conquistas que la clase había ganado en su ascenso. Efectivamente las conquistas se mantuvieron, creando una república burguesa muy estable, profundamente reaccionaria y, hasta no hace poco, católica. El PCCR fue prohibido, sus dirigentes emigraron y algunos fueron asesinados, las organizaciones de la clase obrera fueron disueltas e incluso la clase trabajadora fue totalmente desorganizada, sacando sus viviendas del centro de la capital, para llevarlos a los “barrios del sur” de la capital costarricense.
5. En el original se usa el verbo embrace, cuya traducción al español en el contexto no tendría sentido, pues no tiene sentido decir que los trabajadores abrazaron la industria. Por eso usamos el término más general de tomar la industria, que podría ir desde tomar la fábrica en la huelga, hasta tomar la industria como tal.
6. El Kuo Ming Tang era un partido nacionalista burgués chino dirigido por Chiang Kai Shek y apoyado por Stalin, quien incluso lo había incorporado como partido en la Tercera Internacional. El Kuo Ming Tang masacró y persiguió a la clase obrera china y algunos de sus dirigentes revolucionarios, conduciendo a la derrota de la perspectiva de la revolución China, en la década de los veinte del siglo pasado. Se usa acá para atacar al nacionalismo burgués en general, es decir, para atacar la perspectiva de que la independencia plena de nuestras sociedades latinoamericanas se hará de la mano de la burguesía nacional, sino, al contrario, contra ella, ya que es la burguesía nativa la principal agente de los intereses del imperialismo.







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