Política Venezuela

INTERVENCIONISMO IMPERIALISTA

La Europa del capital impone sanciones y un embargo de armas a Venezuela

Los países de la Unión Europea (UE) acordaron este miércoles sancionar a Venezuela incluyendo un embargo de armas y la posibilidad de imponer medidas restrictivas a figuras importantes del gobierno.

Jueves 9 de noviembre | Edición del día

El acuerdo político de este miércoles fue logrado unánimemente por los embajadores a través del Comité de Representantes Permanentes (Coreper) de los países que componen la Unión Europea. Aunque aún está a la espera de la firma de los ministros de Exteriores en su Consejo que realizarán el lunes entrante.

El pasado 30 de agosto los gobiernos europeos ya habían discutido sobre la necesidad de tomar medidas contra el gobierno de Maduro siguiendo los pasos de Estados Unidos. En ese entonces, durante una Conferencia de Embajadores del Servicio Europeo de Acción Exterior, el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, había declarado, “hay que tomar medidas contra el régimen antidemocrático de Maduro en Venezuela", haciendo énfasis en que: "Queremos que la voz de Europa se escuche en el mundo, a través de una diplomacia y la promoción de nuestros valores”.

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A finales de septiembre Donald Trump había exigido a la Unión Europea sancionar al gobierno de Maduro luego de incluir a Venezuela en su veto migratorio. Trump sostenía: "Confiamos en que nuestros amigos en la Unión Europea seguirán el camino de Estados Unidos, a Canadá y a muchos países latinoamericanos y sancionarán al régimen de Maduro. Necesitamos que todos se impliquen". No escatimando así palabras para exigir una mayor injerencia e intervención imperialista a los países centrales y que gobiernos de la derecha continental han venido avalando.

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En octubre, los países de la UE ya habían llegado a un acuerdo político para preparar sanciones selectivas contra personalidades del país. La resolución de los embajadores decidió el miércoles que las sanciones propuestas consisten en un embargo de armas y en un veto a las exportaciones de equipos que puedan ser utilizados “para la represión interna” o para “vigilar” las comunicaciones electrónicas.

Además, incluyen la base legal para que la UE decida una lista de personas a las que considere “responsables de la situación” en el país, a las que les prohibirá viajar a territorio de la Unión Europea y congelar los bienes que puedan tener en la Unión, “si la evolución de la situación lo requiere”. De acuerdo a estos representantes, estas sanciones serán “graduales, selectivas, flexibles y reversibles”.

Con esta política, la Europa del capital está presionando para una “salida negociada en el país” entre el gobierno y la oposición, tal como lo han manifestado: “la negociación es la única vía sostenible para hacer frente a la actual crisis”. En ese sentido remarcaron que se trata de “respaldar una negociación creíble en el país, que implique a todos los actores relevantes de cara a que logren soluciones para los múltiples desafíos a los que se enfrenta Venezuela”. Negociaciones que se han seguido desarrollando pero que no han llegado a acuerdos definitivos.

La oposición, a la defensiva y debilitada, asienta sus esperanzas en una presión internacional cada vez mayor que pueda balancear su situación. Es de recordar que a comienzos de septiembre los representantes de la entonces aún unida MUD, Julio Borges y Freddy Guevara, realizaron una gira por varios países de Europa, entre ellos Alemania, Inglaterra, Italia y el Estado Español, en busca de mayor respaldo político. Su objetivo es buscar un mayor cerco al gobierno de Maduro para equilibrar la situación a su favor y conseguir un mayor apuntalamiento a sus fuerzas políticas, más aún en estos día donde la MUD se encuentra resquebrajada.

De conjunto no se trata de un mayor intervencionismo de los países imperialistas europeos en el mismo camino que lo viene haciendo Estados Unidos, Canadá y el conjunto de la derecha continental. Sin embargo, el discurso cínico de los europeos, que tanto se llenan la boca de “valores democráticos” y “derechos universales, poco tiene que envidiarle a Estados Unidos en violación de derechos humanos e intervenciones extranjeras, participantes activos del el expolio imperialista y las intervenciones militares en los países de África y Asia. Más aún, llevan a cabo una política criminal dentro de sus propias fronteras hacia los millares de migrantes, acrecentando la xenofobia y el odio. Por eso el discurso que sostienen no es más que puro cinismo.

Hay que rechazar también estas amenazas y eventuales sanciones de la Europa imperialista. Este rechazo no significa avalar al gobierno de Maduro, quien viene avasallando cada vez más los derechos democráticos elementales en un proceso de mayor bonapartización de su gobierno, y aumentando de los padecimientos del pueblo, mientras cumple religiosamente el pago de la deuda externa. Pero así como denunciamos al gobierno de Maduro, hay que ser categóricos en denunciar a la oposición que clama por un mayor intervencionismo político del país, y en su agenta económica también está planteado descargar la crisis contra las mayorías trabajadoras y populares.








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