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La Corte Suprema brasileña decidirá este miércoles sobre la prisión de Lula

Este miércoles (4) la Corte Suprema brasileña decidirá sobre el habeas corpus de Lula, que el 19 de marzo había sido aceptado por 7 votos a 4.

Miércoles 4 de abril | 08:23

Días después, un tribunal regional votó unánimemente en contra del embargo de la defensa y por la ejecución de la pena de prisión, sosteniendo la condena completamente arbitraria y carente de cualquier fundamento político serio. El clima instalado por los golpistas llegó a tal punto que un sector de ultra derecha atacó a balazos la caravana de Lula por Paraná, un repudiable acto de apoyo a la golpista operación judicial Lava Jato.

Protestas organizadas por organizaciones de la derecha como el Movimiento Brasil Libre (MBL), Vem para Rua (Vení a las calles) entre otras, están realizando este martes en defensa de la arbitraria prisión de Lula. Son las mismas organizaciones que hicieron movilizaciones por el golpe institucional, que implementó contrarreformas históricas como la laboral contra derechos elementales de los trabajadores y las masas populares de la ciudad y el campo. Son los mismos sectores que dan luz verde a las acciones más aberrantes de grupos de ultra derecha, como el atentado a la caravana de Lula.

Algunos de los jefes de la operación Lava Jato subieron el tono el defensa de la prisión de Lula. Deltan Dallagnol, fiscal del Ministerio Público en Curitiba, llegó al ridículo de decir que “inició una huelga de hambre” en apoyo a la condena. Fue acompañado por la movilización para entrega de firmas de Rodrigo Janot y otros fiscales y jueces por la garantía de ejecución de pena luego de la condena en segunda instancia. Traduciéndolo al castellano: por el derecho de encarcelar a Lula en medio del proceso arbitrario para garantizar la continuidad del golpe. El juez que dirige la operación, Sérgio Moro, golpista por excelencia vinculado al Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo sugestivamente en el programa televisivo Roda Viva que tiene gran expectativa en el voto de Rosa Weber, jueza de la Corte que puede decidir la balanza por el encarcelamiento del expresidente petista.

Procesos armados desde testimonios basados en encarcelamientos preventivos arbitrarios, filtración de pruebas y testimonios, filtración de escuchas y ahora la posibilidad de prisión arbitraria de un expresidente son precedentes que van a fortalecer aun más esos métodos -ya usuales en morros y favelas de Brasil contra la población negra- contra los trabajadores, el pueblo pobre y la izquierda, que no cuentan con la popularidad de Lula, en una supuesta democracia que mantiene encarceladas a casi 300.000 personas sin condena, la gran mayoría de ellas negras.

Repudiamos fuertemente esta prepotencia de los golpistas aglutinados en el poder judicial y en el Ministerio Público de incrementar el autoritarismo estatal, que sin duda tiene como principal objetivo perseguir aun más a los trabajadores y al pueblo pobre, que ya sufren las brutalidades del Estado en los morros, periferias, favelas y barrios obreros. De la misma manera, rechazamos las movilizaciones reaccionarias convocados por el MBL, Vem para Rua y todo su cortejo, que incentiva acciones, aun que puntuales, de sectores de la ultra derecha.

Contra el autoritarismo del poder judicial, que afectará especialmente a los trabajadores y el pueblo pobre, estamos en contra del encarcelamiento de Lula y defendemos el derecho de la población a votar a quién quiera, incluso a Lula si así lo desea, sin ninguna interferencia judicial.

Partiendo de esto, está a la orden del día cuestionar a los propios magistrados y procuradores, exigiendo que todo juicio sea hecho por jurado popular y que todo juez sea elegido y revocable, aboliendo sus privilegios materiales y recibiendo el mismo salario de un trabajador común.

Exigir a las centrales sindicales un plan de lucha para que la población pueda votar a quien quiera

La bronca popular contra los ajustes de Temer y el autoritarismo del poder judicial es tal que, si no se desarrollan manifestaciones de masas por el derecho a votar a quien quieran en octubre (incluyendo a Lula si así lo deciden), por la anulación de los ataques de Temer o por un programa anticapitalista para enfrentar la crisis económica, es porque el PT usa todos los mecanismos que tiene para frenar esa posibilidad. Es evidente que le tiene más miedo a la expansión de la lucha de clases contra los golpistas que al avance del autoritarismo del poder judicial sobre sí mismo y la población.

Para combatir esa prepotencia judicial, no hay mejor método que la lucha de clases de los trabajadores: que cada fábrica, cada lugar de trabajo y estudio, cada escuela tenga reuniones de base y asambleas democráticas, donde los trabajadores puedan tomar en sus manos la lucha contra la condena arbitraria de Lula y por el derecho del pueblo a decidir a quien votar, contra el atentado de la extrema derecha, por justicia para Marielle y contra todos los ajustes del gobierno golpista. Que de estas reuniones y asambleas se organicen movilizaciones unificadas, coordinando con las huelgas que ya están en curso.

En la batalla por poner en pie la más amplia unidad de acción contra todos los ataques, unificando las filas de los trabajadores y también la juventud en esta lucha, hay que construir una alternativa que supere por izquierda al PT.

Para eso, es indispensable lucha en la base de los sindicatos por la construcción de corrientes revolucionarias que sean capaces de levantar ese programa anticapitalista como una clara alternativa a las burocracias sindicales que frenan el descontento popular.








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