APUNTES MILITANTES

La Córdoba de Schiaretti y la de la resistencia

Javier Musso

Dirigente del PTS Córdoba

Viernes 2 de septiembre de 2016 | Edición del día

La provincia mediterránea no ha sido ajena al ajuste económico que se vive a nivel nacional. Lejos de ser “una isla”, el pueblo trabajador cordobés ha sufrido ataques desde principio de año con despidos de estatales en diversas localidades y en el propio estado provincial, lo mismo que el efecto de los tarifazos en los servicios. El empleo privado se ha contraído en más de un 7 % en las principales ramas como las automotrices, calzado y construcción. Las cifras de desempleo superan el 10 % y se duplican en la juventud. La política de Schiaretti es profundizar lo que venía haciendo De la Sota, con planes de contrato basura y precario para la juventud, el llamado Plan Primer Paso, que no sólo es un subsidio a las patronales sino que actúa como una presión a la baja del salario, ya que ninguna empresa contrataría nuevos trabajadores en blanco y por convenio cuando el propio gobierno les da esta posibilidad.

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A este escenario se suman los nuevos despidos de contratados y monotributistas de la administración central y de la salud, entre otros. El área más precaria y decadente de los cinco gobiernos de UPC es la salud pública, con falta de insumos, instalaciones precarias, infraestructura y personal que no puede absorber la demanda de la población, con trabajo precario y salarios de miseria para enfermeras. A lo largo de estos 17 años el presupuesto no ha aumentado en términos reales y para colmo se subejecuta. Pero para el gobierno de Schiaretti hay que recortar y quiere dejar en la calle cientos de trabajadores y trabajadoras.

Por otro lado, continuando con la medida que votaron entre gallos y medianoche el 23 de diciembre pasado, el ejecutivo quiere avanzar junto al gobierno nacional en la “normalización” de la caja de jubilaciones, que no es otra cosa que reducir las jubilaciones para obtener financiamiento.

El propio gobernador dijo que la “inseguridad” se debe a la desigualdad social, pero con estas medidas no hace más que profundizar dicha desigualdad. La única política de Schiaretti es aumentar el control social implementando un “plan de seguridad” de cerca de 5 mil nuevos policía y la creación de policías barriales en los asentamientos obreros y populares.

Lejos de ser “el peronismo con rostro humano” como intenta mostrarse Schiaretti participando de la sentencia del juicio de La Perla o con algunas reformas cosméticas en el terreno de la política de género, el gobierno no escapa al plan de las distintas administraciones provinciales sean de signo K o Pro de implementar un ajuste.

“El gringo” es Schiaretti, es el hombre de las multinacionales automotrices y de los pooles sojeros, con ideas más cercanas a la CNU que al Peronismo de Base donde inició su militancia.

Algunas organizaciones de derechos humanos y del kirchnerismo quieren marcar diferencias entre De la Sota y Schiaretti. Sin embargo la denuncia del periodista Dante Leguizamón contra el fiscal Ramírez como partícipe del D2, un centro clandestino de detención y la rápida acción de nuestra compañera Laura Vilches, demostró que muy distintos no son el “Gringo” y el “Gallego”, como intentan demostrar desde el progresismo provincial. Es el mismo progresismo que de esta forma embellecen al Gobierno que despide y ajusta con tarifazos. Por eso no es de extrañar que muchos dirigentes y agrupaciones ya se hayan integrado al oficialismo, como es el caso de Martín Gil, Bernabey y Vissani del Movimiento Evita.

Sobran fuerzas para enfrentar el ajuste

Córdoba tampoco fue ajena a las importantes movilizaciones que le ganaron el primer round al tarifazo y desde fines del año pasado viene dando muestras de una clase trabajadora que se planta contra los despidos con importantes luchas como las de Minetti, Guma, Valeo y las trabajadoras del área de Violencia Familiar. La semana pasada los trabajadores estatales fueron protagonistas de una multitudinaria movilización contra el ajuste a las jubilaciones y al día siguiente miles de jóvenes se congregaron para pedir cárcel común perpetua y efectiva a los genocidas de la última dictadura, enfrentando el discurso de reconciliación y “dos demonios” de Macri. Y esta semana fueron los jóvenes trabajadores de la fábrica de motores de lavarropas WEG los protagonistas, encabezando un paro de 3 días con piquetes y bloqueos de portones logrando un importante triunfo contra los despidos. Una fábrica que viene marcando el camino en la UOM porque vienen de evitar el despido de decenas de contratados, moneda corriente en esa rama industrial y naturalizado por la conducción sindical.

Como dijimos en su momento, y muchas veces contra el lamento impotente de sectores de la militancia K, el hecho de que muchos trabajadores hayan votado por Macri en el balotaje no significaba un cheque en blanco al Gobierno. Y en esta situación de recesión con inflación, la defensa de los puestos de trabajo se vuelve una gran bandera, una causa que ayudada por los mejores activistas del período precedente puede lograr la unidad forjando un piso del que no se piensa retroceder sin lucha.

También entre los estatales hay nuevos fenómenos. A los recurrentes conflictos en los hospitales, se sumaron los “residentes”, logrando una movilización como hacía tiempo no se observaba en un sector tan fragmentado gremialmente, que sin embargo muestra ánimos de lucha ante el nuevo embate del gobierno. También en el poderoso y extendido gremio docente, centenares de nuevos delegados opositores toman protagonismo desplazando al oficialismo celeste, cansados de manejos burocráticos, los malos salarios y las condiciones de precarización. Son estos algunos de los fenómenos más profundos que se acumulan en la Córdoba obrera y popular, a los que sin duda se le suma el poderoso movimiento #NiUnaMenos que en Córdoba tuvo una de sus principales expresiones nacionales lo mismo que la movilización de los estudiantes por la libertad para Belén. La participación masiva junto a Pan y Rosas en el próximo Encuentro Nacional de Mujeres es un desafío central que nos vamos a dar, tanto las compañeras como los compañeros.

Estos ejemplos de lucha y de grandes movilizaciones son jalones importantes para enfrentar el ajuste. Demuestran la disposición y la perseverancia de sectores de los trabajadores y la juventud contra los planes de las patronales y el gobierno. Son el oxígeno necesario para avanzar en la unidad y coordinación de los sectores combativos del movimiento obrero, son experiencias vivas para la nueva batalla que presenta el gobierno no solo en las empresas privadas sino también con los despidos en el área de salud y la administración central.

El 16 de Septiembre, las cúpulas sindicales y la izquierda

Las conducciones sindicales de Córdoba tampoco son ajenas al rol que vienen jugando sus “pares” a nivel nacional. La unidad de Macri, Schiaretti y Mestre para aplicar el ajuste no puede enfrentarse con paros y movilizaciones aisladas en el mejor de los casos. A cada paso los trabajadores dan muestras de la predisposición a luchar. Ningún analista puede obviar la resistencia “social” a los planes económicos de Macri y los gobernadores. Sin embargo son las cúpulas sindicales quienes siguen siendo el chaleco de fuerza que impide que los ejemplos de Minetti, Guma, Montich o las trabajadoras de Violencia Familiar se generalicen. O que la predisposición de lucha de miles de docentes y trabajadores de la salud se pongan al servicio de fines tan tacaños como recomponer a sectores del PJ como en la reciente Marcha Federal.

El PTS y el Frente de Izquierda que viene aportando a cada una de estas luchas de resistencia, ya sea desde sus bancas en la legislatura para difundir y reforzar las distintas peleas, que pone La Izquierda Diario y el programa de cable Giro a la Izquierda no sólo para que la tomen en sus manos todos los sectores que enfrentan el ajuste y que no tienen voz en los medios tradicionales para difundir sus luchas, sino también para aportar a la organización, está impulsando una gran campaña de cara al 16 de septiembre. Es el día en que se realizan las audiencias públicas por los tarifazos y propone un paro nacional activo para derrotarlos, contra los despidos y suspensiones, por un salario igual a la canasta familiar. Derrotar el tarifazo no solo es posible sino que necesario para el conjunto del pueblo trabajador. Las conducciones gremiales como UEPC, LUZ y FUERZA y el SUOEM que encabezaron la marcha del pasado 24 de octubre en defensa de las jubilaciones y que plantearon la necesidad de luchar para frenar el ajuste y el tarifazo de Macri y Schiaretti tienen la responsabilidad de convocar a un paro con movilización para el 16 de septiembre.

Desde el PTS les propondremos a las agrupaciones sindicales que impulsamos con decenas de activistas independientes, que demos esta batalla juntos. Desarrollando esta campaña en las dependencias estatales, hospitales, colegios, fábricas de la UOM, de molineros, jaboneros, SMATA y telefónicos. Con exigencias a las conducciones a que se realicen asambleas que promuevan el debate, la participación y la decisión de las bases. Desde las agrupaciones estudiantiles que desarrollamos en diversas facultades y colegios secundarios, nos proponemos una gran campaña también, para que el 16 de septiembre se exprese en las calles la resistencia al ajuste y la unidad obrera estudiantil. Que una vez más la protagonista sea la Córdoba de la resistencia contra la Córdoba de Schiaretti.







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