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La Cámpora y su “Clarín trucho”

Cerrando una semana en la que el gobierno nacional apostó a subir el tono de su discurso “antibuitres”, La Cámpora repartió ayer a la mañana en varias ciudades del país miles de hojas del tamaño, el estilo y los colores de Clarín.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 4 de octubre de 2014 | Edición del día

Entregándolos a modo de volantes callejeros, los militantes de la agrupación kirchnerista apelaron a una muy cuidada imitación del matutino porteño, de ocho páginas. El objetivo fue jugar con la idea de qué diría el diario de Magnetto si Massa, Macri o Cobos fueran presidentes y tuvieran que negociar con los bonistas que demandaron a la Argentina en el juzgado neoyorquino de Thomas Griesa.

“El Presidente Massa le paga todo a los buitres”, titula una de las parodias del diario, fechada el 11 de diciembre de 2015 (día posterior al cambio de presidente). Las otras dos son exactamente iguales pero en lugar de Massa dicen Macri y Cobos.

Con sus tapas, interior y contratapa idénticas a Clarín, la muy original campaña gráfica logró transformarse en una de las noticias del viernes, viralizándose en las redes sociales. Sin dudas la agrupación comandada por Máximo Kirchner puso muchos recursos, creativos y analistas de medios a elaborar esa muy cuidada parodia del “gran diario argentino”. Combinación de lectura estudiosa del diario con la mano experta de algún que otro ex empleado del diario, de esos que abundan en las huestes kirchneristas.

Chiste de doble filo

Pero quizás a La Cámpora no le convenga arriesgarse tanto a embromar e ironizar de este modo durante la campaña electoral.

Usando a Clarín como excusa, con esta movida callejera pretenden instalar la idea de que Massa, Macri o Cobos como presidentes, entregados incondicionalmente a los “buitres”, serían los verdaderos causantes de una fenomenal crisis económica. Sin embargo, la paradoja es que muchas de las cosas que “imaginan” que pasarían a partir del 11 de diciembre de 2015, en un sentido, están pasando y tienen entre sus causas las propias políticas del gobierno de Cristina Fernández.

En una de las notas, hablan de los cierres de fábricas que producirían las políticas de un gobierno del Frente Renovador, del PRO o de UNEN. Un chiste con mucho de cinismo, ya que según La Cámpora ése hoy no es un problema. ¿Será que lo sucedido en Donnelley, en Cresta Roja, en Valeo o en la cadena de comidas Nac&Pop es un invento de mal gusto? ¿O será que no les conviene hablar de la crisis en curso y de las respuesta negativas para los trabajadores por parte del propio gobierno nacional?

Otra nota ironiza con el trabajo en negro o directamente esclavo que se reproduciría con Massa, Cobos o Macri como presidentes. Según el “Clarín trucho”, las patronales festejarían con el nuevo gobierno porque sus costos laborales se abaratarían enormemente. Otro cinismo. ¿O esas patronales no se la llevaron “en pala” durante la década kirchnerista a costa de salarios bajos, precarización laboral y un 40% de empleo no registrado?

Para no hablar de la nota que le dedican al tema de los jubilados. Ironizan con que un nuevo gobierno modificaría la Ley de Movilidad Jubilatoria, dejando deslizar que durante el gobierno de Cristina los jubilados cobraban tan bien que “se aburrían en la casa”. ¿Es un invento entonces que siete de cada diez jubilados no llegan a fin de mes porque cobran la mínima y que fue el propio gobierno nacional el que vetó la Ley del 82% móvil?

Párrafo aparte merece la nota en la que dicen que Paul Singer (el buitre de Griesa) sería el nuevo presidente de YPF si gobernaran alguno de los opositores de derecha. Pero muchas de las expresiones que ponen ficticiamente en su boca bien podrían ser frases actuales de cualquier gerente de Chevron o del mismo George Soros, los socios del gobierno “nacional y popular” en Vaca Muerta.

Bancando este proyecto…

El “Clarín trucho” termina siendo un peligroso material de campaña para el gobierno. El 54% del 2011 quedó en la historia y hoy el oficialismo enfrenta problemas internos y externos mucho más complejos que la “batalla cultural” con Magnetto. Por eso polarizar con Clarín difícilmente les reditúe como en otros tiempos.

Hoy La Cámpora, mientras sigue buscando un candidato más o menos fuerte para competir con Daniel Scioli en la interna del Frente Para la Victoria, no puede dejar de ver como probables sucesores de Cristina a Massa, Macri o Cobos. Triste papel para los creativos kirchneristas, “imaginando” realidades más a la derecha aún de la que propone el “proyecto” en su recta final.

Pero no todo es ficción en el “Clarín trucho”. La Cámpora también reserva un espacio para expresar su realidad. “Tu respaldo a la posición de la Presidenta y del país es cada día más importante”, dice un símil de solicitada firmada por la agrupación. “Tu futuro no se negocia”, agrega. Y a modo de explicación de la parodia gráfica manifiesta que un diario de este estilo existiría “si se adopta una postura flexible en la disputa con los fondos buitre”.

Así pretenden alertar, a su vez, sobre los “verdaderos problemas que causaría aceptar los términos extorsivos que nos quieren imponer”. Y concluyen en que “esto que usted leyó es (chiste más, chiste menos) lo que [Clarín] nos diría si un presidente cerrara con los buitres: nos mean y dicen que llueve”. La conclusión camporista sería que un nuevo gobierno llevaría más allá las políticas que inauguró el propio kirchnerismo.

Del pago serial de la deuda externa, con más de U$S190 mil millones desembolsados por el kirchnerismo en diez años de gobierno, ni una palabra. Ni siquiera en la contratapa de los chistes. ¿Estarán preparando un nuevo número del “Clarín trucho” con esos olvidos?

Respondió la Corpo

Pocas horas después la respuesta de Clarín también fue irónica. A través de su editor general adjunto, Ricardo Roa, le agradeció a La Cámpora que “para difundir mejor sus ideas debieron recurrir a Clarín. Es un reconocimiento a este diario, que valoramos.” Para “La Corpo”, la agrupación de Máximo Kirchner no puede abandonar su “sueño del Clarín propio”, porque “La Cámpora admira a Clarín aunque denigre a Clarín”.

Y en parte Roa tiene razón. El divorcio de Néstor Kirchner y Héctor Magnetto en 2008 (a partir de la crisis abierta entre el gobierno de Cristina y las patronales agropecuarias) obsesionó de tal forma al kirchnerismo que desde entonces no paró en su búsqueda de conformar una “corpo” paralela, conformada por los medios del Estado y un grupo de mercaderes mediáticos que nada tienen que envidiarle en sus prácticas y objetivos a los editores de Clarín y La Nación.

Lo grave es que en ese cruce de ironías y truchadas, se sigue escondiendo la realidad. Tanto para los propagandistas del gobierno como de la oposición los despidos, la inflación, el desempleo, la decadencia de la salud y la educación públicas y el futuro incierto para la economía de millones de personas es mucho menos importante que la pelea por garantizarles jugosos negocios a unos cuantos buitres. “Buenos” o “malos”, pero buitres al fin.







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