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REACOMODAMIENTO

La CGT rechazó el tarifazo, repartió “arangupesos” y promete medidas de acción

El Consejo Directivo despertó ante la crisis política y social. Difundió un documento contra el tarifazo y la reforma laboral. No se habló de paro pero este viernes inicia “medidas de acción”.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Jueves 3 de mayo | 21:37

El malestar social logró atravesar las gruesas paredes del edificio de Azopardo 802, donde sesionó este jueves el Consejo Directivo de la CGT. Por eso fueron pocos los que se animaron a pegar el faltazo, como venía pasando en medio de la crisis del triunvirato.

Y por eso difundió un documento crítico que “se filtró” incluso antes de la reunión. Se titula “Rechazamos el aumento desproporcionado de las tarifas y el proyecto que degrada las condiciones laborales”.

Allí critica el “aumento desmedido e irrazonable de las tarifas”. Pero además se refiere a la “vulnerabilidad de la economía nacional”, responsabilizando a “la especulación financiera”. La mención era inevitable. Mientras los directivos subían a la sala de reuniones, el dólar subía en las pizarras de cambio acentuando la crisis del gobierno.

El documento también rechaza “las modificaciones a la legislación laboral que atentan contra los derechos individuales de los trabajadores y disminuyen las indemnizaciones laborales”.

El último párrafo fue motivo de un curioso enriedo. En la sala de prensa comenzó a distribuirse el mismo documento que se había “filtrado” antes de la reunión y cerraba con una denuncia general. Sin embargo, arriba los directivos habían acordado un agregado que diera a entender que la cúpula cegetista había discutido alguna iniciativa. En pocos minutos se enmendó el error y se distribuyó el documento con el nuevo final: “la CGT adoptará todas las medidas de acción sindical que considere necesarias para expresar el rechazo de los trabajadores a esta política económica”.

El detalle no era menor. Los triunviros evitaron la tradicional conferencia de prensa donde tendrían que responder las inevitable preguntas sobre la crisis interna y la posibilidad de un paro general. Pero querían mostrar que “algo vamos a hacer” ante el malestar que se extiende en los lugares de trabajo.

En los pasillos de la CGT algunos dirigentes contaron que “discutimos ir a medidas progresivas, que pueden terminar en el paro general”. Pero por ahora son solo frases “off the record”, o tuits como los de Pablo Moyano. Lo que en realidad se espera para las próximas semanas son algunas movilizaciones.

La primera será este mismo viernes. A las 11 horas la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) encabezará una marcha hasta el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE). Allí realizará un “acto simbólico de protesta” con la consigna será “Maldito tarifazo”. Cuando Juan Carlos Schmid (Dragado) y Juan Pablo Brey (Aeronavegantes) anunciaron la actividad, el Consejo Directivo pidió que agreguen su sello. Y en la reunión comprometieron su participación delegaciones de Sanidad y la UOCRA.

Vale mencionar que la reunión también fijó otro punto: el 22 de agosto se realizaría el Congreso Confederal que renovará las autoridades del desprestigiado triunvirato.

¿Un giro combativo?

El cambio de actitud de la CGT tiene que leerse en el contexto político abierto en las últimas semanas. El tarifazo y la inflación han caldeado el ánimo social. El gobierno “echó leña al fuego” con un nuevo intento de pasar la reforma laboral (en cuotas) que aunque la CGT había consensuado el año pasado, hoy no le conviene apoyar.

Por eso esta decisión de tomar una postura más opositora, aunque sin ninguna intención de poner en marcha el enorme descontento que hay entre los trabajadores. ¿Cuánto podría durar el tarifazo si los sindicatos enrolados en la CATT paran el transporte público o dejan de cobrar pasajes a los millones de usuarios populares? ¿Cuánto duraría el tarifazo en la energía si Luz y Fuerza, Obras Sanitarias y Petroleros utilizan sus “posiciones estratégicas” a favor del pueblo trabajador y no de las empresas? ¿Cómo se frenarán los despidos, techos salariales y la reforma si no es con un paro general activo?

Pero el sindicalismo peronista parece optar por el mismo juego que su partido en el Congreso y las provincias que gobierna. Intentan capitalizar políticamente el descontento, pero garantizando la gobernabilidad de Cambiemos. Incluso en momentos en que el gobierno profundiza su crisis e insiste en descargarla sobre los sectores populares.

¿Hasta cuándo podrá sostener ese pacto si la crisis económica y social no se detiene?

Así terminaba la reunión que marca una “reacomodamiento de la CGT”. Al salir de la sede de Azopardo, los hombres prudentes pisaban los billetes de 5000 “Arangupesos” con el sello de la CGT. ¿Servirán para pagar la luz si sus “medidas de acción” no logran frenan el ajuste?








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