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La CGT busca apoyo de los ajustadores para salir a las calles

La central sindical no le pone fecha al paro nacional pero busca apoyo de empresarios, distintas alas del peronismo, el Frente Renovador y el Partido Socialista para la marcha del 7 de marzo. La izquierda exige plan de lucha ya y denuncia que el plan de Macri no se enfrenta con empresarios y ajustadores.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Miércoles 22 de febrero | Edición del día

El triunvirato de la CGT se muestra sumamente activo por estos días, quizá como pocas veces desde que comenzó el Gobierno de Mauricio Macri.

La situación lo amerita. Después de un 2016 muy duro para los trabajadores, el 2017 ha comenzado con nuevos golpes sobre el empleo y el salario. Un escenario complicado, si se tiene en cuenta además que las malas noticias parecen no haber terminado: a los tarifazos ya anunciados, hay que agregar la confirmación oficial de que el Gobierno nacional está estudiando un nuevo aumento en las tarifas del transporte público, un ítem muy sensible para el bolsillo popular.

Sin embargo, lo que mantiene en movimiento a los miembros del triunvirato de la CGT por estas horas no es el acompañamiento a los trabajadores de AGR-Clarín y otras empresas que luchan contra el cierre de sus empresas, o la preparación de la lucha docente contra el ataque al salario que planean Macri y los gobernadores de todo el arco político.

Tras haberse retirado de la “Mesa de diálogo por la producción y el trabajo” con el Gobierno y los empresarios, la CGT ha convocado a una movilización para el 7 de marzo y a un paro de 12 horas que aún no tiene fecha.

Pero las cúpulas de la central no pusieron en marcha este cronograma para derrotar el plan de ajuste, organizando la fuerza de millones de trabajadores, sino que se preparan para salir a escena negociando acuerdos con quienes comparten el plan de ataque contra los trabajadores, aunque hagan demagogia de cara al año electoral, buscando capitalizar el descontento.

En ronda de entrevistas, el lunes fue el turno del encuentro de la CGT con el Partido Justicialista. En su sede de la calle Matheu, las autoridades del partido recibieron a los dirigentes gremiales. Daniel Scioli, José Luis Gioja, Fernando Espinoza, Fernando “Chino” Navarro y Miguel Ángel Pichetto, entre otros, oficiaron de anfitriones. A la salida del encuentro, Gioja afirmó que “el justicialismo apoya la movilización del 7 de marzo, y apoya cualquier expresión y acto en línea con recuperar los derechos de los trabajadores”.

Las fotos le sirven al Frente para la Victoria-PJ para intentar ocultar una realidad innegable: que el plan de ajuste y entrega del macrismo no sería posible sin el apoyo de esta fuerza en el Congreso Nacional, especialmente en el Senado. Vale recordar que leyes como la de entrega a los fondos buitre, el blanqueo o el presupuesto 2017 no hubieran sido posibles sin los indispensables votos del PJ-FpV, que es el bloque mayoritario en la cámara alta.

Quien confesó este rol sin pelos en la lengua a fines del año pasado fue uno de los asistentes a la reunión del lunes, el jefe de bloque del PJ-FpV en el Senado, Miguel Angel Pichetto, quien describió que “durante todo el año acompañamos las políticas económicas del Gobierno”. El rionegrino, quien también cobró notoriedad pública por sus declaraciones xenófobas, estuvo en la reunión de este lunes sentado junto a Daniel Scioli y el “Chino” Navarro. Todos juntos se preparan para ir unidos en un mismo espacio en las elecciones legislativas de este año.

Ayer martes fue el turno del encuentro entre los dirigentes de la CGT y el Grupo Esmeralda, conformado principalmente por intendentes del conurbano bonaerense como Martín Insaurralde (Lomas de Zamora), Gabriel Katopodis (San Martín) y Juan Zabaleta (Hurlingham), y que tiene como una de sus principales características la buena sintonía con la gobernadora del PRO María Eugenia Vidal a quien, entre muchos otros favores, le votaron el presupuesto provincial que establece un fuerte ataque al salario para trabajadores docentes y estatales del principal distrito del país. El Grupo Esmeralda comprometió también su apoyo a la movilización del 7 de marzo, a la vez que se expresó por “la unidad del peronismo”.

Sobre los temas en discusión, Katopodis planteó la necesidad de que el Gobierno "tome nota de lo que está pasando en la Argentina y en la provincia, por eso hemos venido a respaldar y solicitarle que nos convoque para discutir una agenda de desarrollo, que ponga en marcha la economía y que apuntale y favorezca a las Pymes".

La mención a las Pymes no es casual. Una de las primeras organizaciones en adherir a la convocatoria de la CGT para el 7 de marzo fue la Confederación Empresaria de la República Argentina (CGERA). Bajo el discurso de la protección del empleo y contra la apertura de importaciones, las cúpulas sindicales, el peronismo y empresarios nacionales buscan usar la fuerza de los trabajadores para negociar sus propios intereses, cuando en estos lugares de trabajo se concentran los mayores niveles de precarización laboral. Quieren conciliar a los trabajadores con sus explotadores nacionales, que en muchos casos están a la cabeza de pedir una nueva devaluación que deteriore aún más los salarios.

Quien también dio ayer apoyo a la marcha del 7 de marzo fue el Partido Socialista, luego de encontrarse con la cúpula sindical. El titular del Partido Socialista, Antonio Bonfatti, aseguró que "fue una reunión muy positiva, en la que tuvimos grandes coincidencias en el análisis de la realidad económica que atraviesa el país". Sonoras palabras de un partido que gobierna para los grandes empresarios del campo y que también está buscando aplicar el ajuste contra el salario docente.

Hoy será el turno de reunirse con otro de los partidos que le aprobó las leyes fundamentales al macrismo en el Congreso Nacional: el Frente Renovador de Sergio Massa.

Los ritmos de la CGT y los de los trabajadores

Lejos de estos encuentros donde los trabajadores no tienen ninguna participación, hoy el sindicalismo combativo marchará a Plaza de Mayo para exigir una vez más por los 380 trabajadores despedidos de AGR-Clarín a quienes ni la CGT ni sus interlocutores de estos días prestan ningún apoyo, a pesar de que ya llevan más de un mes de lucha y enfrentan un fuerte cerco mediático.

A la vez, el sindicalismo combativo da la discusión en muchos gremios del país exigiendo asambleas para votar un plan de lucha y un paro inmediato contra el fuerte ataque al salario del macrismo y los gobernadores. Pero también, criticando la intención de la CGT de subordinar los reclamos obreros a los intereses de los patrones "nacionales" y los gobernadores ajustadores, como hicieron los delegados clasistas en el plenario del STIA (Alimentación).

Lejos de los tiempos de la CGT, que ya dejó pasar más de 200.000 despidos y una fuerte escalada inflacionaria, es necesario ya un paro nacional con movilización como comienzo de un plan de lucha por las demandas de todos los trabajadores, un fuerte apoyo al paro internacional de mujeres del 8 de marzo, y un programa de lucha no para subordinar a los trabajadores al peronismo y empresarios nacionales, sino para que la crisis la paguen los capitalistas. Esa es la apuesta del Frente de Izquierda.






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