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La CGT amenaza, pero del dicho al hecho hay mucha tregua

Los integrantes del triunvirato amenazan con medidas de lucha. Mientras definen con que candidato jugarán en las elecciones, la desocupación, la precariedad y los tarifazos golpean al pueblo trabajador.

Martes 20 de junio | Edición del día

Son ya conocidos los vaivenes de los triunviros al momento de posicionarse ante la posibilidad de tomar medidas de lucha contra los ataques y el ajuste en curso. Abriendo un nuevo capítulo de su interminable pasividad e inacción, empiezan a oírse declaraciones y amenazas de algunos sindicalistas que no asustan ni por asomo a los responsables de descargar la crisis sobre los trabajadores.

"Nosotros tenemos que plantear, además de la inflación, la pérdida del poder adquisitivo" que entre el año pasado y en lo que va del 2017 llega al "35 por ciento", declaró Acuña.

“No podemos mirar para otro lado cuando siguen cerrando empresas, a las paritarias le pusieron un techo, la inflación no cede, el Impuesto a las Ganancias no lo modificaron y no hay aumento de emergencia a los jubilados”, disparó Pablo Moyano.

Un breve repaso

Pasaron 14 meses de tregua hasta llamar a un acto donde anunciarían un paro. Ese mismo día, los miles de trabajadores que participaron exclamaban sin parar que se le ponga fecha a un paro nacional. El 6 de abril, ante la presión de las bases se concretó una medida contundente, pero "sin movilización" plantearon los dirigentes.

Los sectores combativos y la izquierda realizaron diversos cortes a los accesos de la Ciudad, con represión incluida en la panamericana, exigiendo plan de lucha y mostrando una gran predisposición a luchar contra los despidos, los tarifazos, el ajuste. Sin embargo, la contundencia del paro no alcanzó para que los secretarios generales le dieran continuidad a un plan de lucha que le frenara la mano al gobierno y a los empresarios, y decidieron continuar con la tregua.

Durante todo ese tiempo la "prudencia" y "responsabilidad”, fueron las palabras preciadas de los dirigentes. Para los trabajadores, en más de un año de macrismo, esa misma tregua ha significado más de 250.000 despidos, suspensiones, crecimiento de la desocupación, una escalada inflacionaria, tarifazos, represión y flexibilización laboral.

Uno de los integrantes del triunvirato que comanda la CGT, Carlos Acuña, no descartó la posibilidad de una "medida de fuerza" en reclamo de la situación salarial, aunque adelantó que eso lo definirá el Consejo Directivo que se reunirá en los próximos días. "Yo estoy de acuerdo en hacer una medida. Podría ser una movilización en contra de los precios que atacan el bolsillo de los trabajadores", expresó el dirigente a radio Futurock.

Consultado sobre la posibilidad de que el sindicalismo retome las medidas de fuerza después de las PASO, el dirigente no lo descartó: "En estos días nos tenemos que reunir. Creo que deberíamos ir tomando determinaciones sobre la situación actual, que es la misma: mientras los sueldos van por la escalera, los precios van por el ascensor". Acuña pidió no vincular una eventual medida de fuerza con las elecciones legislativas al aclarar que "son un tema aparte que no tiene nada que ver con los problemas de los trabajadores" por lo que "no" deben "mezclarse".

Esas declaraciones van en línea con las declaraciones del secretario adjunto del Sindicato de Camioneros, Pablo Moyano, quien advirtió que "varios sectores del sindicalismo" organizan una "marcha importante para julio", antes de las PASO.

Anticipó que en julio realizará junto a otros sectores del sindicalismo “una marcha importante” con el objetivo de que el presidente Mauricio Macri “entienda que la cosa está jodida y que hay mucha bronca en la gente. “Si la CGT no adhiere, muchos gremios vamos a acompañar esa protesta igual”.

Estas declaraciones suenan a tomada de pelo a los millones de trabajadores que padecen el cierre de paritarias a la baja de todos los gremios mientras los salarios pierden cada día más poder adquisitivo y las condiciones de flexibilización y precariedad laboral se extienden en todos lados.

Con la misma lógica el diputado nacional y secretario general del gremio de Canillitas, Omar Plaini, le pidió a la CGT que abandone la inacción y vuelva a realizar una demostración de fuerza para visibilizar la situación que viven los trabajadores del país. Para Plaini es necesario que la CGT “vuelva rápidamente a las calles” para defender los intereses de los trabajadores. “Lo piden los trabajadores”, señaló.

Los dirigentes no traspasan los discursos y aunque de distintos bandos sindicales se manifiesten críticamente ante las medidas económicas del macrismo, ninguno encabeza un plan de lucha concreto para frenar los ataques.

La realidad de los sindicalistas que cobran salarios de $ 150.000 es completamente opuesta a la de los trabajadores que representan. La burocracia ladra para la tribuna (perro que ladra no muerde, dice el dicho popular) mientras los trabajadores pagan la crisis. Es de suma urgencia un plan de lucha y una huelga general para enfrentarse al gobierno y a los empresarios ajustadores.








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