Sociedad

TRABAJO ESCLAVO

La Bonaerense se viste en talleres clandestinos

En dos allanamientos realizados en el barrio porteño de Pompeya se rescató a decenas de trabajadoras y trabajadores textiles en estado de hacinamiento. Entre las prendas secuestradas había uniformes de la policía de Scioli, de empresas de seguridad y de grandes marcas.

Daniel Satur

@saturnetroc

Miércoles 3 de junio de 2015 | Edición del día

Ayer a la mañana la Policía Metropolitana allanó dos casas ubicadas en las calles Daract 2124 y Mont 2355, ambas en el barrio de Pomeya de la Ciudad de Buenos Aires. El número de personas que al momento de los allanamientos estaban trabajando en estado de esclavitud varía según las fuentes. Mientras algunas dicen que se liberó a 14 obreras y obreros textiles otras elevan ese número a 30. En lo que todas coinciden es que las trabajadoras y trabajadores eran de nacionalidad boliviana y que las condiciones en las que se encontraban eran “infrahumanas”.

Según el relato de la división de Investigaciones de la Comuna Cuatro de la Policía Metropolitana (que realizó los allanamientos), el sábado a la noche un joven boliviano logró escaparse de una de esas casas saltando un muro en medio de un descuido de sus captores. Ya en la calle dio aviso a un patrullero de esa fuerza que, dos días después y por orden del juez Marcelo Martínez de Giorgi, entró en ambos domicilios liberando a las personas esclavizadas y secuestrando máquinas de coser, hilos, telas y prendas.

Si bien la información brindada por la fuerza porteña no menciona el secuestro de uniformes de la Policía Bonaerense, en un video difundido por la misma Metropolitana se muestran prendas del color y el diseño de la ropa que usan los efectivos de la policía que conduce Daniel Scioli. Incluso un par de chaquetas tienen el inconfundible escudo de esa fuerza represiva del Estado provincial. A su vez varias agencias de noticias y medios masivos confirmaron que el dato de esos hallazgos lo brindó la propia fuerza represiva que conduce Mauricio Macri.

Durante el procedimiento se detuvo a tres personas, también bolivianas, que quedaron a disposición del juzgado en turno que instruyó actuaciones por "reducción a la servidumbre", entre otros delitos. Y según se informó, las obreras y obreros liberados quedaron a disposición de la Oficina de Rescate del Ministerio del Interior.

Ahora resta saber si habrá algún tipo de imputación para la “clientela” de estos talleres clandestinos, teniendo en cuenta que los escudos y el diseño de las prendas no deberían dejar lugar a dudas de la complicidad del gobierno de Daniel Scioli con la situación de trata y esclavitud de decenas de inmigrantes y con el sucio negocio de la industria textil clandestina. Por el momento, nadie informó nada al respecto.

Hipocresía PRO

El caso fue difundido inmediatamente por los medios antikirchneristas, aprovechando la información para pegarle al candidato del Frente Para la Victoria mejor posicionado en las encuestas, Daniel Scioli. Sin embargo resulta muy poco serio que el gobierno de Mauricio Macri y su brazo armado, la Policía Metropolitana, hagan bandera de una acción “justiciera” que en el fondo no existe.

Como informó reiteradamente La Izquierda Diario, aunque es difícil tener datos precisos se estima que en la Ciudad de Buenos Aires hay alrededor de 5.000 talleres clandestinos donde trabajan decenas de miles de personas esclavizadas y en condiciones infrahumanas. Talleres que incluso llegan a tener la misma protección policial que el Estado le destina a las cocinas de cocaína, a los prostíbulos y a las casas de juego clandestino. Talleres que proveen cada día los pantalones, las camisas, las remeras y otras prendas que terminan en los estantes de los shoppings de la Ciudad, del Gran Buenos Aires y de otras zonas del país.

Según datos recogidos por la Fundación La Alameda, más de 100 importantes marcas de ropa fueron denunciadas por usar mano de obra esclava y trabajo infantil en esos talleres clandestinos. Entre ellas están Soho, Kosiuko, Montagne, y las propias Cheeky y Awada, ambas propiedad nada menos que de la esposa de Macri. Las denuncias contra esas marcas (todas muy “pro”) llevan casi diez años y muchos de esos procesos judiciales fueron cerrados y hasta sus dueños quedaron sobreseídos en procesos plagados de irregularidades.

En enero de 2007 se allanaron varios talleres vinculados a los Awada y se abrió una causa penal. Pero al poco tiempo la esposa de Macri y su familia fueron sobreseídos. El juez federal que dictó la sentencia era nada menos que Guillermo Montenegro, el actual ministro de Seguridad del Gobierno de la Ciudad y jefe de la Metropolitana. Y el Jefe de Gobierno de entonces era nada menos que Jorge Telerman, quien hoy trabaja junto a Scioli como presidente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires.

Esta semana hubo dos nuevos talleres clandestinos hallanados. El relato oficial dice que el gobierno porteño salvó a decenas de esclavos y esclavas que allí fabricaban los uniformes con los que Scioli y su ministro Alejandro Granados visten a sus feroces perros guardianes (los del gatillo fácil, los de las desapariciones de Julio López y Luciano Arruga, los que manejan cuanto negocio ilegal existe). La disputa política entre el macrismo y el kirchnerismo parece haberse metido por la ventana en un tema más que sensible.

Más allá de los dimes y diretes, lo que queda en evidencia una vez más es que la vida (y la muerte) de las decenas de miles de esclavas y esclavos textiles tienen una importancia cercana a cero para quienes gobiernan la Ciudad, la Provincia y la Nación. Una verdad que hace jirones los relatos, estén teñidos de amarillo, de naranja o de azul y blanco.






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