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La Armada admitió que no fueron capaces de encontrar al ARA San Juan

Vía un comunicado leído por el vocero de la Armada, ayer el Gobierno dio por finalizada la búsqueda y rescate de los tripulantes. Solo buscaran los restos del sumergible. Fuertes cuestionamientos de parte de los familiares.

Viernes 1ro de diciembre | 08:52

Más de una semana tardó el gobierno en admitir su incapacidad para encontrar el submarino, recién en el día 15, ayer jueves, con la lectura de un frío comunicado la Armada con la venia por supuesto, del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas: Macri, anunció al país (y en ese momento se enteraron las familias de los tripulantes, según denunciaron varios de ellos) que daban por concluida la etapa de búsqueda y rescate: SAR –por sus siglas en inglés-.

En ese mismo comunicado informaron que naves y aviones del extranjero podrían cesar sus operaciones si así lo disponen, dado que ahora la Armada solo se dedicará a tratar de hallar restos del submarino. La primera pregunta que surge es qué operaciones realizarán para tratar de hallar al submarino, si durante 15 días no lo lograron contando con tecnología, buques y aeronaves de países imperialistas.

Esto hizo que la indignación de los familiares creciera exponencialmente, ya son 8 las familias que solicitaron constituirse como querellantes contra la Armada en la causa que sigue la jueza federal de Caleta Olivia, Marta Yañez, caratulada como “investigación de ilícito”. De hecho el 24 de este mes la magistrada envió un cuestionario al Ministro de Defensa, Oscar Aguad, que hasta el día de ayer no había respondido. Por la noche, en declaraciones públicas Marcos Peña afirmó que el gobierno levantaría el “secreto de confidencialidad”, regido por la Ley de Inteligencia Nacional, que conllevan las operaciones de defensa nacional. Bajo esta categoría se inscriben las operatorias del submarino Ara San Juan.

Engaños, mentiras y ocultamientos

Desde el día 1 de la desaparición del submarino San Juan, en los que comenzaron los partes diarios de la Armada, Balbi –su vocero- se encargó de dejar en claro que los familiares contaban con toda la información de cómo marcharía la búsqueda y el rescate de los 44 tripulantes, pero a medida que corrían los días (y que la lógica desesperación de las familias aumentaba), comenzaron a salir a la luz las internas entre la Armada y el Ministro Aguad, las informaciones ya no eran tan claras, más bien eran confusas. Después del día 7 –el límite de tiempo para el oxígeno al interior de la nave en estado de sumersión-, sin éxito en su búsqueda, cada vez se hacía más evidente el ocultamiento de información.

El día 2 de búsqueda, el 17, Ricardo Balbi afirmaba: "Creemos que tuvo un fuerte problema de comunicaciones, que pudo ser de alimentación eléctrica; esperamos que el submarino esté en superficie y que por alguna razón se está haciendo difícil la detección" y acto seguido negó la versión de un incendio, apoyándose en la “falta de comunicación con el submarino”. Pero 10 días más tarde, el 27, el gobierno hace público (porque la crisis ya le estaba estallando en la cara, debido a la filtración de esa información) el parte del comandante de la nave: "Ingreso de agua de mar por sistema de ventilación al tanque de baterías N°3 ocasionó cortocircuito y principio de incendio en el balcón de barras de baterías. Baterías de proa fuera de servicio. Al momento en inmersión propulsando con circuito dividido. Sin novedades del personal. Mantendré informado” Es decir: desde el minuto 1, la Armada poseía la información de un “principio de incendio”, cuestión que habían negado. Este parte, recibido por el comandante de la Fuerza de Submarinos, Claudio Villamide, fue enviado en forma cifrada al comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada: Luis Enrique López Mazzeo, que se encontraba en Puerto Belgrano.

De acá surgen tres preguntas claves

¿Por qué al momento de conocerse ese “incidente” ni Villamide ni López Mazzeo ordenaron al comandante de la nave –capitán de fragata Pedro Fernández- retornar a puerto? Siendo que lo más probable era que alguna (o algunas) válvula no accionó y eso hizo que entrara agua por el sistema de ventilación, lo que ocasionó un cortocircuito en las baterías. Lo que –también- después de varios días se supo, provocó la explosión captada por los hidrófonos localizados en el Atlántico Norte y el índico, (en la isla Ascensión –bajo control británico- y en la isla Crozet –bajo control francés-) e informado al embajador argentino en Austria.

¿Por qué el submarino estaba navegando al borde de la plataforma continental y no se le ordenó no hacerlo? Sabiendo de esa avería y conscientes del riesgo que la proximidad del Talud, y su pendiente, arrojaba para la nave en esas condiciones.
O ¿por qué no se le ordenó navegar en snorkel, cerca de la plataforma? A pesar de que ese modo de navegación puede provocar fuertes mareos, también es cierto que se trata de una tripulación entrenada.

Son preguntas que surgen a partir de que los ocultamientos y engaños de los altos mandos de la Armada, fueron quedando en evidencia.

Pero el gobierno está jugando al distraído, porque Macri como presidente es el Jefe del Estado Mayor y Aguad es su brazo dirigiendo las Fuerzas Armadas. O no ejercen el control, en este caso de una rama de las FFAA o fue una política deliberada el retaceo y ocultamiento de la información, montando un “teatro de operaciones” en esos partes que diariamente daba la Armada.

A estas alturas lo que es evidente es que al “milico” Aguad (llamado así por su cercanía con el genocida Luciano Benjamín Menendez, condenado a cadena perpetua por crímenes de lesa humanidad y por ser un defensor del accionar de las fuerzas armadas durante la dictadura), lo corrieron de escena debido a esta crisis.

Por estos días los familiares de la tripulación del submarino Ara San Juan, clase TR 1700, comenzaron a denunciar las malas condiciones en las que se encontraba el sumergible, algo que afirman era conversado por la misma tripulación en los días previos a que saliera del puerto de Comodoro Rivadavia rumbo a Mar del Plata.

Ayer la “defensora moral de la República” (burguesa, de clase), Elisa Carrió lanzó un twitt confirmando que lo que dijo el domingo pasado en el programa de Mirtha Legrand, sobre que los 44 tripulantes estaban muertos, lo dijo porque contaba con información fehaciente. Más allá de los lazos “familiares” que Carrió tiene con la Armada, es dudoso que contara con información que el propio presidente desconociera.

Hoy cerca del medio día se espera que Macri de una conferencia.








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