Política

EL CÍRCULO ROJO

La Argentina fuerte y los Gobiernos débiles

Las fragilidades de los gobiernos argentinos y las relaciones de fuerza que manifiesta la crisis fueron analizados en el editorial de “El Círculo Rojo”, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 hs. por Radio Con Vos, 89.9.

Fernando Rosso

@RossoFer

Lunes 8 de abril | 00:33

  •  Es un lugar común, pero aquello de que el árbol no permite ver el bosque, a veces es muy cierto. Mucho más si el árbol está en descomposición y tiene ramificaciones insólitas como las que muestra el escándalo del espionaje ilegal, D’Alessio, Stornelli y toda esa runfla. Cada tanto conviene alejar un poco el zoom del pequeño cuadro de la coyuntura y calibrar las tendencias del escenario de conjunto.

  •  En el libro “El Papa peronista”, publicado recientemente por editorial Planeta, el periodista Ignacio Zuleta define que "la Argentina no tiene partidos políticos con signos vitales, vive una crisis del sistema que convierte a cada elección en una puja de cuentapropistas que alcanzan sus cargos en extrema debilidad". Luego sentencia que esto impide tomar medidas antipáticas y obliga a los gobiernos a eludir soluciones con alto costo político. Por esta razón, dejan una factura difícil del pagar para las administraciones que vienen.
  •  La lógica de Zuleta es unidireccional e identifica “soluciones de fondo” con “medidas antipopulares”. Traducido: la salida para la crisis del país viene si y sólo si la pasan mal los sectores populares. No entra en este razonamiento que las “soluciones de fondo” pueden venir de atacar las superganancias de los especuladores, a la angurrienta oligarquía sojera, a los ladrones que administran los servicios públicos o con salir de la tutela de ese gran centro de estafas mundial que es el Fondo Monetario Internacional.
  •  Ahora, más allá de esta cuestión esencial, la definición de los gobiernos débiles es interesante y sugerente. Se podría decir -sólo como ejercicio lógico- que “gobierno débil” es sinónimo de “sociedad fuerte” o sociedad civil fuerte. Y en eso hay un grano de verdad.
  •  Esto viene al caso para debatir contra una idea interesada –y en última instancia, derrotista- que define que el gobierno de Macri ya hizo todo el trabajo sucio que tenía que hacer, que el gran ajuste ya pasó y que la pasividad social que vivimos estos años es sinónimo de derrota histórica.
  •  La realidad no tiene nada que ver con esta construcción discursiva. El macrismo avanzó, no hay manera de negarlo, en un plan de ajuste que ahora es fogoneado también por el FMI. Pero desde el punto de vista de su función “histórica”, para decirlo de alguna manera, no alcanzó ni un cuarto de sus objetivos. Ni reforma laboral drástica, ni liquidación de los sindicatos, ni el ajuste fiscal que necesitaban pudieron aplicarse, como exige el capital más concentrado. El llamado “gradualismo” fue, a su manera, un “homenaje a la relación de fuerzas” de una sociedad que podía volverse ingobernable si Cambiemos no contenía sus pulsiones ajustadoras. Hoy lo insultan parejo al degradado Marcos Peña, porque supuestamente “es el hombre que convenció a Macri de que la Argentina no estaba preparada para medidas drásticas”, dice un editorialista.
  •  Muchos de los que agigantan la magnitud del avance de Macri, en el mismo acto embellecen su perspectiva política de mal menor, las aspiraciones mínimas que quieren imponer como único horizonte posible. Su razonamiento implícito sería más o menos así: “Mirá todo el mal que hizo Macri, cualquier cosa va a ser mejor y ante tanta destrucción ahora no pidas mucho”.
  •  En el último número de Le Monde Diplomatique (Edición Cono Sur), Martín Rodríguez y Pablo Touzon afirman que en este contexto “el macrismo subestima la tremenda potencia que tiene la sociedad que gobierna, y de la cual hizo su propio fetiche de campaña. Una sociedad que aún sin medios materiales e inmersa en una estanflación espiritual se las arregla para ser, por ejemplo, el epicentro del movimiento de mujeres en Iberoamérica. Que todavía sostiene las más altas tasas de sindicalización de América Latina. Que libra una solitaria lucha cuerpo a cuerpo contra la decadencia”. En otra parte sentencian que “presidentes del 3% de popularidad no parece sostenible en la jacobina sociedad argentina”.
  •  “Jacobina” acá es sinónimo de contenciosa, activa, combativa, movilizada; más allá del desgaste de fuerzas y la contención producto de todos los colaboradores políticos, sociales del macrismo y, a esta altura hay que decirlo con todas las letras, de los traidores con mayúscula que comandan el movimiento sindical.
  •  La crisis y la debilidad del gobierno de Macri tiene como causa, en última instancia, a esta impotencia; si hubiese resuelto esto sería un “gobierno fuerte”. Todas las demás cuestiones: la crisis económica, judicial, con los servicios de inteligencia y un largo etcétera son sólo síntomas.

    ***

  •  Existe una milenaria maldición china que se lanza cuando una persona saluda a otra y dice “espero que vivas en tiempos interesantes”. "Interesante" acá es opuesto a calmo, sereno y ordenado. Lejos de la tranquilidad de la tarea cumplida, a Macri o a quienes quieran sucederlo le esperan tiempos demasiado interesantes.







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