Política

ESCENARIO BONAERENSE

Kicillof y Berni preparan una cuarentena blindada

Mientras aumenta la presencia de las fuerzas federales en el conurbano, Berni alista 200 policías de elite que se distribuirán en diez puestos de comandos; se suman a los 20 mil miembros de la Bonaerense que vigilan las calles.

Walter Moretti

@patamoretti

Viernes 27 de marzo | 15:28

Fotografía: Infoeme

El área metropolitana (AMBA) concentra el 70 % de los infectados por el Coronavirus del país, y muchos de los casos que están siendo evaluados. Se espera un pico de contagios para fines de abril y principios de mayo.

El AMBA está integrada por 24 distritos del conurbano donde la situación, al igual que en todo el Grab Buenos Aires, se vuelve cada vez más difícil. Los duros pronósticos epidemiológicos y la segura extensión de la cuarentena configuran una futura bomba de tiempo.

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El propio jefe de Gabinete bonaerense Carlos Bianco declaró: “Nosotros estamos previendo que pueden llegar a haber problemas en esos tres ámbitos (seguridad, social, salud) así que estamos trabajando para eso”. El orden establecido por Bianco no parece casual.

En el ámbito social, mientras el aislamiento obligatorio descalabró la economía local sustentada en el cuentapropismo y la informalidad, las medidas establecidas por el gobierno -ayuda económica a una parte de monotributistas y trabajadores autónomos- están muy por detrás de lo necesario: los $ 10 mil otorgados por única vez son totalmente insuficientes, y además una gran parte de los que viven de la venta ambulante y de changas quedan por fuera de la más mínima ayuda. Se calcula que son más de un millón de personas en la provincia. Tengamos en cuenta que además de que esos miles de changarines se quedan sin ingresos ahora, los sectores de la clase media que los contrataban saldrán de esta crisis mucho más empobrecidos, y por lo tanto ese tipo de trabajo informal seguramente se verá afectado por largo tiempo.

En el ámbito de la salud la situación sigue en un estado de precariedad; los insumos llegan en cuentagotas y el resto de medidas anunciadas vienen muy retrasadas. Por ejemplo el abastecimiento de respiradores depende en gran parte de una sola fábrica que produce un poco más de cien por semana. Además en la PBA el personal de salud sufre una diferenciación salarial de un 40 % en relación al de CABA. En los municipios la diferencia es mayor aún, resgitrándose niveles de precariedad laboral indignantes cuando pensamos que son quienes están cargándose al hombro desde ahora esta pandemia, con mucho riesgo personal y de sus familias por las deficientes condiciones de seguridad e higiene que se registran.

Así las cosas en el ámbito social y de salud, el gobierno actúa priorizando el ámbito de la seguridad para fortalecer el control social y prepararse para acciones represivas, como ya lo anticipan distintos hechos de prepotencia por parte de las fuerzas de seguridad contra los sectores más expuestos al avance de la pandemia, y que por sus condiciones de hacinamiento y de vivienda ni siquiera pueden cumplir con la cuarentena.

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Contra ellos apuntan ahora, pero como sucedió en toda crisis luego atacarán a los sectores de trabajadores que osen levantarse para hacer reclamos ante la crisis. El voltaje de la discusión que existió entre Sabrina Frederic y Sergio Berni hace poco tiempo sobre la intervención de las fuerzas federales en la PBA ahora parece historia antigua. Hoy están todos juntos patrullando e intimidando, por ahora, a los más pobres del conurbano. El Ejército aplica su vieja táctica de repartir alimentos para hacer pie y estar prestos en La Matanza y Quilmes; casi 7 mil efectivos de Prefectura y Gendarmería se encargan de patrullar en varios distritos, mientras la Bonaerense tiene movilizados más de 20 mil miembros.

Como si ese despliegue fuera poco, Sergio Berni dispondría de 200 policías de elite repartidos en 10 puestos de comando. El teniente y médico –más teniente que médico, evidentemente- prepara su propia guerra contra un enemigo que en este caso es bien visible: los pobres del conurbano. Luego lo serán, como ya dijimos, los trabajadores que quieran pelear por sus puestos de trabajo u otros reclamos frente a la crisis que se profundizará. Para ello está en gestiones también con las empresas de seguridad privada, llenas de policías exonerados por distintos delitos.

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El Gobierno nacional, con la invaluable complicidad de los medios masivos de comunicación, azuza a sectores de la sociedad para que asuma posiciones reaccionarias, especialmente a la clase media. Promueve la visión de que la crisis se resuelve quedándose en casa mirando películas, y que quien no cumple la cuarentena debe ser denunciado. Mientras tanto, miles de trabajadores deben seguir cumpliendo sus tareas y fueron autorizadas a continuar incluso multinacionales como Coca Cola que produce algo tan "esencial" para la vida como gaseosas. Sus trabajadores plantean que deberían producir agua mineral para ser donada a hospitales, entre otras cuestiones, en vez de seguir enriqueciendo a esa poderosa empresa. Y así muchos sectores más, donde trabajadores precarizados son obligados a trabajar sin las condiciones mínimas de higiene ni un certificado que los avale ante los cada vez más estrictos controles callejeros de las fuerzas represivas.

Otros que vienen dando el ejemplo son los trabajadores aeronáuticos, quienes fueron los primeros en verle la cara al coronavirus en los aeropuertos sin medidas de protección básicas. Hace dos días la empresa GPS -que brinda servicios para Aerolíneas Argetinas- despidió a dos trabajadores por reclamar estas medidas. Hoy se desarrolla una gran campaña en reclamo por su reinstalación, ya que pasaron de llamarlos "héroes" a despedirlos por cuestiones básicas como evitar más contagios en sus familias (la primera diagnosticada con el virus en Ezeiza es esposa de un trabajador de Aeroparque).

Rechazamos la mano dura y las medidas represivas y exigimos un salario social de emergencia equivalente al costo de vida para todos. Es necesario establecer un verdadero plan de obras públicas para fortalecer, en primer lugar, la infraestructura hospitalaria y sanitaria de la provincia, y una efectiva prohibición de los despidos.

En lugar de impulsar políticas represivas contra los y las que pueden sufrir más, hace falta que el gobierno provincial tome medidas para afectar la ganancia de los capitalistas y que se reconvierta el aparato productivo de la provincia para enfrentar la pandemia.

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La fábrica recuperada Madygraf dio un muy buen ejemplo al poner su administración obrera al servicio de la elaboración de alcohol en gel; otros sectores plantean medidas en el mismo sentido o ya comenzaron a llevarlo adelante, fabricando insumos como barbijos y mascarillas para el personal de salud. Ese es el camino, el control de los trabajadores, imponer comisiones de seguridad e higiene en las industrias y ramas indispensables y que a su vez impulsen políticas a favor de los desocupados y los sectores empobrecidos.

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