Política

ESCENARIO BONAERENSE

Kicillof: Guernica, el presupuesto y la renovada interna con los intendentes

Mientras vecinas y vecinos de Guernica continúan luchando por tierra y vivienda, el gobierno provincial se maneja en medio de una interna que recrudece ante la perspectiva de las próximas elecciones, el pago a los acreedores y un nuevo presupuesto que habla por sí mismo de cuáles son sus prioridades.

Walter "Pata" Moretti

@patamoretti

Miércoles 11 de noviembre de 2020 | 00:00

El miércoles pasado vecinas y vecinos que luchan por tierra y vivienda ganaron las calles de la capital provincial. La nutrida columna, encabezada por la Asamblea Permanente de Vecinos de Guernica y acompañada por vecinos de otras recuperaciones de tierras además de varias organizaciones solidarias con su lucha, partió de la estación ferroviaria de La Plata.

Cruzaron el centro de la ciudad recibiendo el cálido apoyo de jóvenes, trabajadores de a pie y especialmente de los vendedores ambulantes, incluidos los manteros senegaleses tantas veces reprimidos por la Bonaerense. Finalmente llegaron hasta la Casa de Gobierno para renovar su exigencia de tierra para vivir. Mientras del interior del palacio, además del desplante, solo brotaba un silencio negativo, afuera, en las escalinatas de la Gobernación retumbaba el “vamos a volver” surgido de las enrojecidas gargantas de los vecinos y de todos y todas las que se manifestaron anunciando que la lucha va a seguir más allá del violento desalojo comandado por Sergio Berni bajo la orden del gobernador Kicillof y de los jueces y fiscales reaccionarios.

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El “vamos a volver” no es solo un slogan, sino una decisión más que justa y necesaria. Solo dos días después el gobernador presentó ante la Legislatura su proyecto de presupuesto 2021, que anticipa más ajuste, tal como lo exigen los bonistas y el FMI.

Presupuesto: mayor endeudamiento y muy poco para vivienda

El presupuesto 2021 contempla un gasto de $ 1,9 billones y solicita una autorización para un nuevo endeudamiento de $ 65 mil millones que, como ocurre siempre, recaerán sobre el nivel de vida de los y las bonaerenses. La particularidad del proyecto de presupuesto es que esconde bajo la alfombra las partidas presupuestarias destinadas al pago de la deuda provincial, cuyos vencimientos de capital e intereses del año próximo supera los mil millones de dólares. Esta ausencia generó los primeros cruces con la oposición cambiemita, que presupone que dicho “olvido” puede entenderse como una falta de voluntad de pago por parte de Kicillof.

Nada más alejado de la realidad: el gobernador es un verdadero pagador serial, como lo demuestran los casi 500 millones de dólares que puso en los bolsillos de los bonistas en este primer año de gestión, en medio de la pandemia. En estos días presentará el noveno pedido de prórroga a los bonistas, pero aclarándoles que estaría dispuesto a “enmendar la oferta realizada”. En criollo eso significa mejores condiciones para los especuladores.

Mientras tanto, para Infraestructura (que además de la construcción de viviendas incluiría obras hidráulicas, rutas, cloacas y urbanización de barrios populares) solo se destinaría el 1,35 % del Producto Bruto Geográfico (equivalente al PBI). La predisposición de los vecinos y vecinas de Guernica a continuar la lucha por tierra y vivienda intenta plantarse ante esta perspectiva.

Además, tal como lo señalamos la semana pasada, el Plan Bonaerense de Suelo y Hábitat comandado por la ministra de Gobierno Teresa García por ahora suena como una gran bomba de humo ante la extendida necesidad de tierra y vivienda de millones de bonaerenses; aún carece de un banco de tierras que muestre las existencias reales. Esta situación es la que obliga a los vecinos y vecinas a continuar su lucha por tierra para vivir, fortaleciendo la Asamblea Permanente de Vecinos y Vecinas de Guernica, extendiendo la convocatoria a la lucha y dotando al movimiento de un programa y métodos democráticos para lograrlo y que triunfe la experiencia iniciada con coraje el pasado 20 de julio.

Desde el gobierno siguen diciendo que están buscando tierras pero que es difícil conseguirlas en los centros urbanos. Una total mentira: tierra hay, pero para obtenerla hay que apuntar contra los beneficios de los grandes desarrolladores inmobiliarios que gestionan los barrios cerrados en el GBA, donde solo 300 mil personas ocupan una superficie equivalente a 2 veces y media la de la Ciudad de Buenos Aires. Esta verdadera ocupación y la “extensión de las fronteras” en beneficio de los ricos se inició con la dictadura y se profundizó en los 28 años consecutivos de gobiernos peronistas, cuya obra fue continuada por Vidal. Tierra hay, pero para conseguirla hay que expropiar a esos verdaderos usurpadores que en muchos casos se quedaron con tierras fiscales y ni siquiera pagan impuestos.

Más allá de lo discursivo, la “política habitacional” queda clara en lo concreto: desalojos violentos, quema de casillas y topadoras mediante, en varios puntos del conurbano. A esto se suma la reunión que tuvieron este lunes el gobernador y la ministra García con las cámaras que agrupan a los grandes desarrolladores inmobiliarios, a los que en vez topadoras les ofrecen facilidades para regularizar su situación ante el fisco, ya que vienen cometiendo un fraude que implica la pérdida de más de $ 1500 millones cada año para las arcas estatales.

Los intendentes y una perpetuidad al servicio de la especulación inmobiliaria

Los intendentes son el nexo de cercanía con el gran negociado inmobiliario, y todos temen tener su propio Guernica. De allí que luego de su inicial intento de “tomar distancia” de la represión de Berni y Kicillof, pasaron cosas: un par de días después llegaron las mieles y las voces de apoyo empezaron a escucharse.

No es para menos: los alcaldes del conurbano, además de recibir dotaciones de nuevos patrulleros en estas semanas, escucharon del propio Presidente su apoyo público para hacer caer la prohibición de la elección indefinida que impuso María Eugenia Vidal. Ésta contó en su momento con el apoyo de Sergio Massa y de varios intendentes que sostuvieron la gobernabilidad de la exgobernadora y que hoy impulsan la anulación de la ley vidalista. “Ahora que se arreglen ellos” se escucha en los pasillos de la Casa de Gobierno.

Alberto Fernández le da aire a los intendentes, y la interna entre Kicillof y aquellos amenaza con recalentarse. Los problemas se iniciaron en el mismo momento que CFK impuso la candidatura del actual gobernador, y fueron tomando más voltaje cuando Kicillof los dejó por fuera del armado del Gabinete. Ahora, con la lapicera en manos de Kicillof, la historia puede repetirse de cara a la formación de las listas para las elecciones legislativas del próximo año.

Por arriba roscas y tensiones en el heterogéneo Frente para la Victoria, por abajo se empieza a recorrer la experiencia con el gobierno kirchnerista. Guernica se ha convertido en el primer paso donde los vecinos encabezados por las mujeres y la juventud siguen dispuestos a seguir la lucha por tierra para vivir, a la vez que persisten distintos conflictos obreros como en la metalúrgica GRI Calviño de Florencio Varela.

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También sigue la lucha en la planta de La Serenísima en Llavallol, y recientemente los obreros de Cresta Roja fueron reprimidos por volver a exigir la vuelta al trabajo. Las fábricas recuperadas Madygraf, Ansabo y Gotan fueron protagonistas junto a otros sectores de una importante reunión de la Coordinadora de Trabajadores en Lucha de la Zona Sur, que se solidarizó nuevamente con Guernica y prepara un encuentro de empresas recuperadas y sectores en lucha para fin de mes.

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Unir las filas obreras y la lucha por la tierra, el trabajo, contra los despidos y en defensa del salario tienen que convertirse en una sola bandera de un programa anticapitalista y socialista que proponga una salida de fondo a favor de los explotados, para superar a la traidora burocracia sindical y profundizar la experiencia política con el gobierno peronista en la estratégica Provincia de Buenos Aires. En Guernica nos jugamos la primera parada, y por eso la importancia de fortalecer el apoyo y la solidaridad.







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