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Ken Loach, con el cine a la izquierda

Desde sus comienzos hasta el reciente estreno de "Yo, Daniel Blake", las ideas de izquierda anticapitalista fluyen en imágenes a través del cine de Ken Loach

Violeta Bruck

@Violeta_Bk

Viernes 23 de junio | Edición del día

Hace ya medio siglo que el director británico Ken Loach se dedica a la producción audiovisual, su particular visión crítica se transmite a través de una forma especial que ha logrado cautivar un público muy amplio alrededor de todo el mundo. Su última película Yo, Daniel Blake, realizada a sus 80 años y ganadora de la Palma de Oro en el festival de Cannes de 2016, se estrena este jueves en pantallas argentinas.

La nueva producción trae todos los elementos y marcas de estilo de un cine propio, crítico del capitalismo y sus valores, fiel y sincero con sus personajes y contradicciones, en búsqueda constante por develar los verdaderos problemas del tiempo presente, denunciar sus causas, descubrir sus trampas y sembrar la necesidad de actuar para transformarlo. En esta última producción es, como en la gran mayoría de sus películas, un protagonista de origen obrero es el encargado de hacer avanzar la historia. Daniel Blake, un carpintero que sufre problemas de salud se enfrenta a un abrumador sistema burocrático de ayuda social que como resultado enferma más de lo que aporta. La amistad y la solidaridad se descubren en los que enfrentan esta situación.

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Desde hace años Ken Loach basa sus proyectos de ficción en la realidad social y en la historia.A través del trabajo con diferentes guionistas ha investigado cada problemática para que sus personajes trabajen en un terreno firme y que la identificación con el público parta de este compromiso. El caso de Yo, Daniel Blake es respaldado por las noticias cotidianas. En la Gran Bretaña actual donde personas se mueren por culpa de los materiales de mala calidad destinados a los edificios de viviendas populares, o como registró The Guardian en sus páginas luego del estreno con decenas de comentarios y mensajes de personas que denunciaban casos similares al de la película. Por otra parte los relatos locales no dejan de ser expresión de historias que pueden ocurrir en cualquier rincón del planeta, sin ir más lejos el estreno en Argentina coincide con la quita de subsidios por discapacidad que impulsa el gobierno. La destrucción de las políticas sociales y sus consecuencias son una misma en la ficción y en la realidad.

La mezcla de técnicas de documental que influyen en la forma narrativa, junto a su experiencia en teatro y una forma propia de trabajo para la dirección de actores fueron construyendo un lenguaje cinematográfico especialmente sensible y crítico, desarrollado a través de todos los años de trabajo.

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Desde el comienzo, con ideas claras

Su recorrido cinematográfico a partir de los años 90 tuvo recepción en Argentina, con algunos estrenos en cines y especialmente en ciclos especiales. Pero más allá de sus títulos más conocidos como Tierra y Libertad, El viento que agita la cebada, Pan y Rosas, Mi nombre es Joe, entre otros, la producción de Ken Loach plantea su visión crítica, de izquierda, con una especial mirada hacia el movimiento obrero desde los comienzos de su actividad.

En sus primeros trabajos para la BBC, el formato televisivo es renovado con trabajos como Cathy Come Home, sobre el desempleo y el problema de la vivienda, o The Rank and File, sobre las luchas obreras "desde las bases" que desafiaban a la burocracia sindical ligada al partido laborista. Su visión aguda y sin concesiones se enfrentó en no pocas ocasiones con el boicot y la censura. Los directivos de la BBC presionaron para cambiar el final de The Rank and File, lo que les molestaba era que luego de una gran lucha obrera traicionada por la acción de la burocracia sindical, la serie terminara con una reflexión sobre la necesidad de construir un partido que verdaderamente represente a los trabajadores y luego se sucedían imágenes de niños y la frase de León Trotsky "La vida es hermosa, que las futuras generaciones la libren de todo mal y opresión y la disfruten plenamente". Para la BBC esto era demasiado.

En algunas entrevistas Ken Loach recuerda estas épocas en donde se iban definiendo sus ideas "Nosotros nos identificábamos con el tipo de análisis que empleaba términos de clase. Nos dábamos cuenta de que los socialdemócratas y los políticos laboristas no hacían más que actuar a favor de la clase dirigente y proteger los intereses del capital. Una vez que uno hace ese tipo de análisis, todo encaja en su sitio y lo más curioso es que, desde ese momento, ya nunca deja de encajar..."

Sus primeros guiones fueron en trabajo conjunto con Jim Allen, un escritor de origen obrero, con tradición de izquierda cercano a los grupos trotskistas, con él realizó The Big Flame y The Rank and File, ambas sobre importantes huelgas traicionadas por la dirección sindical, también Days of Hope, una serie de televisión que abarcaba desde la primer guerra mundial hasta la huelga general de 1926, sobre este trabajo Loach rescataba "creo que era una historia que valía la pena contar: la historia de la lucha de la década de los veinte, cuando la Revolución Rusa todavía era joven, cuando se produjeron grandes disturbios en Gran Bretaña que desembocaron en el mayor disturbio de todos, la huelga general en 1926"..."cuando la gente vive un período de convulsión política en el presente siempre le parece que esta convulsión nace por arte de magia, pero en realidad siempre hay una larga lucha que la ha precedido...","Days of Hope es una película sobre la historia, sobre quién la escribe y a quién le pertenece".

Junto a Jim Allen también trabajó en Agenda secreta, Lloviendo piedras y Tierra y Libertad. Entre otros importantes colaboradores como el productor Tony Garnett o el guionista Paul Laverty, Loach destaca siempre la importancia de los equipos y el trabajo en común a lo largo de su producción.

En este sentido también reflexiona "Otro factor importante fue la gente políticamente comprometida que conocí y que se declaraban antiestalinistas. Desde el principio me identifiqué con esa posición porque así uno podía defender la idea del socialismo sin tener que defender el comunismo que se había impuesto bajo el gobierno de Stalin, que había destruido la posición de izquierda y asesinado a quienes se oponían a su Partido, y cuyo modo de gobernar era claramente una atroz dictadura responsable de los horrores más espeluznantes. Una vez que entendías eso, ya no tenías que cargar sobre los hombros el peso de los crímenes de Stalin cada vez que hablabas de socialismo como una alternativa política en Gran Bretaña. Eso fue vital."

A través de sus películas, además de la crítica a los gobiernos conservadores y sus políticas, especialmente Thatcher, una de las reflexiones recurrentes es el papel de las direcciones traidoras en las luchas obreras. La burocracia sindical, los dirigentes socialdemócratas, laboristas, como la ejemplar denuncia del rol del stalinismo en España. Con sus palabras describe este aspecto "Uno de los temas más recurrentes en la historia política de la izquierda durante este siglo es que la gente corriente, los trabajadores, llámalos como quieras, han demostrado tener un inmenso potencial para lograr cambios, pero en su lucha no solo han tenido que enfrentarse a los bajos sueldos, al cierre de las fábricas, al malestar y a la falta de servicios sanitarios, sino también a los problemas internos de liderazgo. Los dos males gemelos que los han asediado son, a mi entender, la socialdemocracia y el stalinismo."

El cine y su público

A pesar del monopolio norteamericano de la distribución cinematográfica, Ken Loach conquista con cada película miles de seguidores en distintos rincones del mundo. Una de sus primeras producciones de TV Cathy Come Home, logró en 1966 un récord de audiencia, un cuarto de la población británica vio este unitario. No hay dudas que si sus trabajos fueran proyectados ampliamente en cine y tv la audiencia se multiplicaría. Su cine y también sus palabras, aportan una crítica profunda al sistema capitalista y esta visión es compartida por miles.

Loach se plantea reflejar el contenido político a través de una forma estética, y en ocasiones planteó que para realizar un film, éste tiene que emocionarte tanto por su contenido temático como estético. En una entrevista realizada hace varios años se preguntaba sobre la importancia de indagar "¿en qué se parecen los hombres que ven una película y los hombres que la protagonizan?", la respuesta a esta pregunta se encuentra en la gran simpatía que sus historias despiertan en los miles de trabajadores, mujeres y jóvenes que diariamente se enfrentan a las miserias de este sistema.

(Los fragmentos de entrevistas y citas corresponden al libro Ken Loach por Ken Loach, de Graham Fuller)






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