Cultura

ARTES VISUALES

Kazimir Malevich, material sensible

Hasta Diciembre se encuentra en la Fundación PROA en CABA “Kazimir Malevich. Retrospectiva”, una colección del State Russian Museum de San Petesburgo, por primera vez a la Argentina.

Domingo 2 de octubre de 2016 | Edición del día

iliustración: Sergio Cena

Más de 50 obras, mostrando diferentes estadios y preocupaciones artísticas de Kazimir Malevich. Desde sus pinturas simbolistas, el Cubofuturismo, el Suprematismo, investigaciones para arquitectura, retratos populares hasta un sector importante dedicado al vestuario que diseña para la ópera futurista “Victoria sobre el Sol”, con una reconstrucción de los trajes. Su vida y obra son testimonio del nacimiento y recorrido que realizaron las vanguardias hace un siglo atrás.

Kazimir Malevich, fue una figura fundamental del siglo pasado para las artes; que aún hoy sigue generando controversias, desde adeptos a la abstracción hasta acérrimos opositores. Su relación con las vanguardias históricas, con una época en los inicios de la transformación de toda una sociedad, y la apertura hacia un nuevo mundo expresivo le dan un carácter determinante a su obra.

Nació en la ciudad de Kiev, Rusia en 1878, fue autodidacta desde chico, sintiéndose interesado por los paisajes y la temática campesina que lo rodeaban. En sus obras pictóricas atravesó una etapa naturalista y, a medida que se va adentrando en sus estudios en Moscú, se desarrolla en el Impresionismo. Siendo influenciado por las corrientes del arte europeo, pero sin desantender las grandes tradiciones del arte popular ruso y la utilización de sus símbolos.

Fue parte activa de la convulsión política que vivía Rusia, en 1905 participó de las barricadas en Moscú. En búsqueda constante y con deseos de cambiar a través del arte la percepción de sus contemporáneos, formó parte del círculo vanguardista de artistas donde se relaciona con los movimientos de la época.


Recreación de escena de Victoria sobre el Sol

Victoria sobre el Sol

Yendo más allá del realismo práctico, Malevich pregona la caída del arte hasta ese entonces. “Victoria sobre el sol”, fue una ópera futurista que se estrenó en 1913 en el Luna Park de San Petesburgo, con música de Mijaí Matiushin y un texto vanguardista de Aleksei Kruchonyj, Malevich ideo el vestuario y la escenografía.

Una anti-opera, que acercaría al artista hacia la representación sin objetos y representa una inflexión para los diferentes movimientos de vanguardia. El famoso “Cuadrado negro” aparece como boceto del telón y luego, en 1915 como cuadro cambiando la percepción del arte en el siglo XX, (esta obra contará con tres versiones más).
En la retrospectiva se pueden apreciar réplicas de los trajes que el artista diseño, que fueron reconstruidos en el 2013, ya que los originales al ser construidos con cartón y alambre que el mismo Kazimir pintó, además de contar con un pobre presupuesto, no sobrevivieron. Los trajes apuestan a borrar los rasgos humanos y la personalidad. El argumento puede considerarse como absurdo, en dos actos breves, se relata la conquista del sol por parte de los hombres fuertes del futuro, contando con tres actores en escenas. Una distopía, donde el sol era un círculo negro en un extremo del fondo, plasmando la idea futurista de la emancipación de la naturaleza, que para ellos ya había sido superada por la máquina.

Contó con innumerables críticas negativas, por ser considerado machista, por no tener argumento, por su ataque al estilo tradicional ruso, por su extraño lenguaje, por el poco ensayo, su nivel amateur y por la música. Sin embargo, cobró gran importancia después para las vanguardias.

1915-6 Suprematismo

Sensibilidad pura en las artes figurativas

Malevich contribuyó con el Suprematismo a expandir las posibilidades del arte abstracto con el desarrollo de sus obras adentrándonos en el mundo e la no-representación.

La pintura, ya había sufrido varias transformaciones, de un arte que buscaba la representación de la realidad, a un arte funcional que proponían las llamadas vanguardias históricas. El Cubismo era una investigación analítica de la estructura funcional de las obras, el Futurismo italiano, que se inició como un movimiento literario declamaba la ruptura con el pasado, anunciando cambios radicales y ensalzando la figura de la máquina. Pero Rusia no es Europa, y las influencias de estas corrientes artísticas que se combinaron de diferentes maneras dieron lugar a nuevas rupturas. El Suprematismo llevaba la abstracción a sus extremos, iba a lo elemental con cuadrados, colores planos y figuras geométricas rechazando tanto la representación gráfica como la función utilitaria.


1923. Círculo negro

Hace un poco más de un siglo, publicaba el Manifiesto Suprematista, donde desarrollaba las reflexiones y su propia visión del arte. El texto que contó con la colaboración de Maiakovski, otra artista ruso de vanguardia y decía: “El arte ya no quiere estar al servicio de la religión ni del Estado; no quiere seguir ilustrando la historia de las costumbres; no quiere saber nada del objeto como tal, y cree poder afirmarse sin la ‘cosa’ (por tanto, sin la ‘fuente válida y experimentada de la vida’), sino en sí y por sí”.

Se ponía en el centro de su problemática la sensibilidad y la supremacía de la misma. La tarea del arte era entonces, correrse de la imitación literal de la realidad, el arte tenía que hacer sentir. “El suprematismo, pues, abre al arte nuevas posibilidades, ya que, al cesar la llamada consideración por la correspondencia con el objetivo, se hace posible transportar al espacio una percepción plástica reproducida en el plano de una pintura. El artista, el pintor, ya no está ligado al lienzo, al plano de la pintura, sino que es capaz de trasladar sus composiciones de la tela al espacio”.

Al “Cuadrado Negro”, le siguieron “Circulo Negro” y “Cruz Negra”, que fueron las bases del Suprematismo.

La exhibición cuenta con documentación sobre la muestra “0.10 Ultima exposición Futurista”, que tiene lugar en Petrogrado, en la cual Malevich presenta más de treinta obras abstractas. También se puede ver el Suprematismo en otras áreas con los “arquitectones”, una especie de maquetas de edificios, y porcelanas de uso cotidiano, como teteras y platos.


1828. Caballería roja

Artista junto a la revolución

1917 fue un antes y un después en la historia, y marcó a fuego el mundo de las artes. El entusiasmo de la construcción de una nueva sociedad, profundizó discusiones que ya estaban en el aire sobre el qué y el cómo de la producción artística, siendo la Revolución un gran material de inspiración.

El pintor era partidario del socialismo, y lo asociaba con el Suprematismo, ya que lo sentía “anti-burgués”. En el texto curatorial encontramos una cita del artista reflexionando sobre el futuro del arte: “No habrá ideas nuevas (…). La idiosincrasia va a ser única (…). Cuando la economía se afiance, va a quedar tiempo libre para la superación personal, para la creación de un hombre (…) vamos a presenciar el perfeccionamiento del sujeto (…)”. Mostrando sus expectativas por la revolución y su confianza en el camino artístico.

Para ese entonces, las ideas de Malevich sobre la representación no objetivistas estaban bastante avanzadas. El artista es parte en la organización del nuevo proceso creativo, fue miembro de diferentes organizaciones, formando parte activa de los comités artísticos revolucionarios, de las instituciones de enseñanza como la Universidad de Moscú, Lenningrado, Instituto Estatal de Kiev, la Escuela de Arte de Vitebsk, siendo parte además de los actos de celebración del primer aniversario de la Revolución Rusa.

Las vanguardias rusas, en los primeros años de la revolución protagonizaron acaloradas discusiones enriqueciendo nuevas prácticas artísticas, debatiendo por ejemplo acerca de qué es un arte para el pueblo; cuestión que sufrió un gran ahogo y derramo litros de sangre por la stalinización, que tuvo su correlato en las artes con la imposición del “Realismo socialista”, coartando todo tipo de libertad.


1930 Cabeza de campesino 1930. Deportistas

Vuelta a la figuración

Su últimas obras corresponden a un período que denominó Supranaturalista, volviendo a las formas naturales.

Con “Cabeza de un campesino”, hace alusión metafóricamente al salvador, a Dios, materializando su idea sobre santos, mártires y una nueva religión socialista. Vuelve a centrarse en el estudio del paisaje campesino, en los retratos, pero utilizando colores saturados y desarrollando un arte soviético que era profundamente simbólico.

Hacia comienzos de 1930, sus campesinos pierden todo tipo de anclaje real, hay una constante representado dicha temática pero de manera universal, trabajando no desde el naturalismo ni el realismo tradicional, sino que sigue apostando a las nuevas gamas de colores, formas y composiciones.
Fallece en 1935 en San Petesburgo.


1933. Trabajadora

La obra de Malevich y su recorrido muestra lo que fue el fin de un era y el comienzo de otra. La apertura a la máxima abstracción y la búsqueda constante hacia la modernidad. Desde sus primeros trabajos, pasando por su gran aporte a las vanguardias, su nueva concepción del realismo hasta volver a la figuración en su último período pero sin repetir lo ya conocido. Un artista que sigue siendo de vanguardia, después de un siglo.

KAZIMIR MALEVICH. Retrospectiva
Colección State Russian Museum, San Petersburgo
Septiembre - Diciembre 2016
Fundación Proa

Av. Pedro de Mendoza 1929 y Caminito
La Boca, Buenos Aires, Argentina.
Martes a Domingos 11 - 19 hs

Entrada: $50 general / $30 Estudiantes / $20 Jubilados.
Menores de 12 años sin cargo.
Martes gratis para docentes y estudiantes con acreditación.








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