Géneros y Sexualidades

VIOLENCIA DE GENERO

Jyoti Singh, la joven que hizo que la India se movilizara

El 17 de diciembre se cumplen 4 años de que la muerte de la joven Jyoti Singh hiciera que miles de mujeres en la India salieran a las calles exigiendo justicia por todas las víctimas de violación y cese a la violencia contra las mujeres en ese país.

Viernes 16 de diciembre de 2016 | 22:52

La noche del 16 de diciembre del 2012, Jyoti Singh, estudiante de medicina de 23 años, fue al cine con un amigo de la universidad. De regreso a casa, tomaron un autobús en Nueva Delhi. Ahí fue violada y herida brutalmente por seis hombres; Jyoti perdió la vida trece días después debido a la gravedad de las lesiones.

Este hecho causo tal indignación en la población que miles de estudiantes, trabajadores y mujeres salieron a tomar las calles en toda la India, exigían justicia para todos los casos de violación y denunciaron que al gobierno indio no le importa la vida de las mujeres ni sus problemas.

Como consecuencia de las multitudinarias manifestaciones que paralizaron al país, el gobierno reprimió las protestas con lanzaderas de agua y palazos dejando decenas de heridos y posteriormente prohibió las manifestaciones que tuvieran como fin la denuncia de la violencia hacia las mujeres.

La India, el cuarto país donde ser mujer es más peligroso

Ser mujer en la India equivale a sufrir múltiples discriminaciones, por la casta a la que se pertenece, por alguna discapacidad, por su condición de salud-hay una alta incidencia de mujeres afectadas por el VIH, contagiadas por sus esposos y sin acceso a un tratamiento- , por ser viuda, entre otros motivos.

La India es catalogada como un país emergente por sus elevadas cifras macroeconómicas, pero a pesar de esto es un país donde el ser mujer no solo es vivir día con día con la discriminación por el hecho de ser mujer, sino que la violencia sexual y física es algo que está normalizado. Según cifras oficiales cada veinte minutos una mujer es violada en ese país y los casos de abusos sexuales aumentaron casi 875% en los últimos cuarenta años.

Sin embargo, el 17 de diciembre del 2012, al darse a conocer por la prensa el caso de Jyoti, las mujeres indias dijeron basta a la violencia machista y salieron a las calles con pancartas que decían: "¡Levantaremos nuestra voz y tomaremos nuestra libertad!". Tras estos hechos, se empezó a hablar de las cifras alarmantes de violaciones a niñas y mujeres en la India, y se comenzó a cuestionar la base de la sociedad patriarcal.

El gobierno indio, tratando de desviar el descontento y con el fin de desmovilizar, reformó y “endureció” las penas judiciales para los casos de violencia sexual, tratando también de lavarle la cara al aparato judicial y policial, que con mano dura reprime manifestaciones y a la vez se hacen participes, cómplices y encubridores de las agresiones sobre las mujeres, inclusive son los mismos que no le dan importancia a las denuncias de violaciones porque consideran que una mujer no debe estar fuera de casa sin la compañía de un hombre.

La realidad de las mujeres es muy parecida

Jyoti provenía de una familia pobre, ingreso a la carrera de medicina debido al dinero que su padre había ahorrado para su dote, sin embargo, ella le pidió que lo usara para sus estudios, trabajaba por las madrugadas en un call center para continuar pagando la carrera de medicina y dormía alrededor de cuatro horas diarias. Su realidad no es muy distinta a las miles de mujeres en México, que nos enfrentamos a un transporte público deficiente, a trabajos precarios y a un gobierno que no nos garantiza una educación gratuita.

Tras la muerte de Jyoti, miles de mujeres comenzaron a cuestionar este sistema patriarcal, salieron a las calles a organizarse para tener una vida diferente. A cuatro años de su muerte no olvidamos que aún queda mucho porqué luchar, por eso debemos organizarnos en clave internacionalista porque no queremos ni una menos en este continente ni en ninguna parte del mundo.






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