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Juventud Sindical: el retorno de una doctrina que trató de callar al clasismo

El relanzamiento de la Juventud Sindical nos muestra el retorno de una agrupación que, en la década del ’70, surgió como reaseguro de la burocracia sindical contra el surgimiento del clasismo

Lunes 28 de noviembre | 12:00

Hace varios meses que se escucha con fuerza desde distintos sindicatos de la CGT el planteo de que hay que unir al sindicalismo, y que la herramienta que daría fuerza y empuje, y sobre la que se podría lograr la “ansiada” unidad, es La Juventud Sindical. Proyecto que impulsa el “sector joven” de la CGT, junto a organizaciones como el Movimiento Evita.

Hace unos años Facundo Moyano relanzaba con bombos y platillos La Juventud Sindical, y con un cinismo a prueba de todo, en la página de la agrupación nombraba en sus antecedentes a Felipe Vallese, obrero metalúrgico y dirigente de la Juventud Peronista, quien fuera secuestrado y desaparecido en 1962, durante el gobierno de facto de Guido.

No es casual que se quiera refundar en torno a un mito una organización que poco tuvo que ver con la defensa de los derechos de los trabajadores y mucho con la defensa de los burócratas sindicales de turno. Es que el desprestigio de las burocracias sindicales es innegable. Su tregua para con el gobierno macrista, al que no enfrenta llamando a un paro general a pesar de la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores y al aumento de la desocupación; sumado a las alianzas con el gobierno K, que durante una década nada hizo para terminar con la precarización, e incluso usufructuó ampliamente la flexibilización laboral implementada en el menemato, no ayudan para lavar su imagen. Más aún cuando los jóvenes son el sector que más sufre la precarización laboral y el desempleo, y a los cuales la burocracia sindical se niega a representar, volviéndolos aún más vulnerables.

La escasa identificación de grandes sectores de trabajadores con las direcciones sindicales burocráticas viene en sintonía con la historia laboral de las últimas décadas en nuestro país. Después de años donde el desempleo superó holgadamente al 30% de la población económicamente activa, y donde, como consecuencia, una generación creció viendo a sus mayores sin empleo en el sector formal, la creación de más de tres millones de puestos de trabajo trajo aparejado el surgimiento, en muchos lugares, de comisiones internas y organizaciones de base que nada le debían a la “histórica conducción sindical peronista”.

Muchos jóvenes trabajadores pueden sentirse identificados con este llamado pero pocos saben que fue realmente la juventud sindical fundada en los ´70.

Haciendo un poco de historia

La Juventud Sindical (JS) surge la década del 70 a partir del Gran Acuerdo Nacional (GAN), firmado por el entonces presidente de facto Lanusse y las principales fuerzas políticas burguesas, que llamaba, luego de casi dos décadas de proscripción del peronismo, a “elecciones libres”.

En este contexto, aparece la necesidad de la burocracia sindical de encuadrar dentro de la CGT a los jóvenes trabajadores que venían de años de experiencia en la resistencia, y donde la proscripción y ausencia de “el líder”, junto a los acontecimientos tanto a nivel mundial como la revolución cubana, el mayo francés y la primavera de Praga; y a nivel nacional con los Rosariazos y principalmente el Cordobazo (jornadas de semi- insurrección obrera y popular), hizo surgir organizaciones que, aunque se reivindicaban peronistas, traspasaban el marco del nacionalismo bajo la figura del líder y planteaban la patria socialista.

Nace entonces la Juventud Sindical como creación de la burocracia sindical, en defensa del aparato gremial de la época, con el claro objetivo del reaseguro doctrinario del movimiento obrero y preparando el “trasvasamiento generacional” dentro de sus organizaciones gremiales. Y su principal función fue ser el dique de contención ante el avance de las agrupaciones clasistas, lo cual se puede ver en la confrontación continua, ya sea a nivel de programas de formación, solicitadas en los diarios y principalmente en acciones directas de enfrentamiento, con “la izquierda” tanto peronista como clasista.

Esta organización fue, en este contexto, uno de los apoyos del régimen para su política de aniquilamiento de la vanguardia obrera y estudiantil, no casualmente una de sus primeras acciones públicas fue la participación en la masacre de Ezeiza.

La Juventud Sindical y sus vínculos con la Triple A

Sin bien la JS no tuvo lazos operativos de forma orgánica con los grupos paraestatales como la Comisión Nacional Universitaria (CNU) o La Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), al menos existían lazos de solidaridad política, y muchos de sus miembros fueron integrantes de las mismas. Asimismo las seccionales de Córdoba, Avellaneda, San Martín, Mar del Plata y Bahía Blanca operaban en colaboración estrecha con la Triple A, aunque fue en el Gran Buenos Aires y Santa Fe (principalmente en la histórica huelga de Villa Constitución), donde mayor participación tuvieron en la represión.

Como se planteara anteriormente, más allá que JS tuvo un accionar dispar en las distintas regionales a nivel nacional, fue en las zonas de mayor concentración industrial donde sus acciones en conjunto con los mencionados grupos paraestatales fueron de estrecha colaboración, tanto en el acceso a la información como en la participación en acciones directas.

Es de destacar que la seccional de Mar del Plata la JS, fundada en el 73 y que contaba como uno de sus principales dirigentes a Hugo Moyano, tuvo un grado de articulación estrecha y accionar en común con la Triple A, como vemos todo queda en familia.

Pasado y presente

Lejos estuvo la Juventud Sindical de ser una organización de unidad de los jóvenes trabajadores para la defensa de sus intereses de clase. Es claro que el momento histórico actual difiere enormemente de aquel en el cual surge la JS, donde se asistió a la radicalización de franjas de la clase obrera, y donde la CGT era parte del oficialismo. Pero no es menor, ni inocente que vuelva a surgir esta agrupación impulsada por la actual CGT que intenta mostrar juventud para defender la vieja casta. Como en aquella época, la burocracia sindical necesita fortalecerse y crear una continuidad generacional en defensa de sus intereses.

Tanto en su aparición en la escena política sindical de los 70, como su actual relanzamiento, la JS tiene como sustento el encuadrar a los jóvenes trabajadores en la tradición de las direcciones sindicales burocráticas. Uno de sus principales objetivos fue y es combatir, desde la doctrina, el surgimiento de sectores de base antiburocráticos y clasistas que cuestionen sus prácticas y planteen la necesidad de recuperar los sindicatos para que sean verdaderas herramientas de lucha de la clase trabajadora.




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