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GENOCIDIO

Justicia progenocida: le concedieron la prisión domiciliaria a Etchecolatz

El Tribunal Federal N° 6 le permite al criminal irse a su casa de Mar del Plata. Fue mano derecha de Camps durante la dictadura y está sospechado de orquestar la segunda desaparición de Julio López.

Miércoles 27 de diciembre de 2017 | 19:02

Foto Reuters

El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 6 de la Ciudad de Buenos Aires le hizo un regalo de fiestas al genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz. En un fallo para el escándalo, los jueces determinaron concederle la prisión domiciliaria a quien fuera mano derecha de Ramón Camps en la Policía Bonaerense durante la dictadura cívico-militar y que cuenta con varias condenas por graves violaciones a los derechos humanos.

El abogado de Etchecolatz había solicitado el beneficio de arresto domiciliario basándose en la letra de los artículos 10 del Código Penal y 32 de la ley 24.660. Según el pedido, Etchecolatz era merecedor del beneficio “por entender que la situación del imputado -quien cuenta con 88 años y diversas dolencias- encuadra dentro de las previsiones de la normativa reseñada, tratándose del geronte con mayor edad en institución carcelaria en todo el ámbito penitenciario federal”.

Con el fallo del TOF 6, el criminal genocida podrá mudarse a su casa de la calle Nuevo Boulevard del Bosque, entre Guaraníes y Tobas, Bosque Peralta Ramos, ciudad de Mar del Plata. Un inmueble seguramente obtenido con el robo de los bienes personales de las víctimas a las que él y los suyos secuestraron, torturaron y, en la mayoría de los casos, desaparecieron.

La garante de “cuidar” a Etchecolatz será nada menos que su esposa, según quedó establecido en el fallo. Y sólo “en caso de corresponder” se contemplaría una “vigilancia mediante un dispositivo de monitoreo electrónico”.

La excusa utilizada por el abogado del genocida para pedir que pueda irse a su casa fue “la existencia de un delicado cuadro de salud por parte de Etchecolatz que amerita el otorgamiento del beneficio solicitado, ya que resulta claro que, más allá de la cronicidad de las patologías que padece el nombrado, con el transcurso del tiempo se ha venido presentando una situación de progresivo deterioro de su salud y estado clínico general”.

En el Poder Judicial saben muy bien que Etchecolatz utilizó más de una vez estudios médicos adulterados o fraguados para hacerse pasar por un inofensivo “viejito enfermo”. Evidentemente eso no les interesa.

Etchecolatz es uno de los representantes paradigmáticos de la represión y la impunidad en Argentina. Después de hacer y deshacer cuanto quiso como jefe de la patota de la Bonaerense entre 1976 y 1983, gozó de la más absoluta libertad durante años gracias a las leyes del perdón impuestas por el presidente radical Raúl Alfonsín.

Como la imprescriptibilidad del delito de robo de bebés (no contemplado por las leyes de impunidad) se lo juzgó y condenó a siete años de prisión en la causa Sanz, como responsable por la apropiación y supresión de identidad de la hija de una pareja de desaparecidos. Por su estado de salud en aquel entonces también se le aplicó el beneficio del arresto domiciliario pero en junio de 2006 el privilegio se le revocó al comprobarse que tenía un arma en su casa.

En 2006, tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final conquistada por la lucha popular, fue condenado a prisión perpetua en un juicio histórico desarrollado en La Plata. En ese proceso fue clave el testimonio de Jorge Julio López, quien acusó certeramente y describió al detalle varias de las crueldades sufridas por él y protagonizadas por el genocida.

El 18 de septiembre de ese año López fue secuestrado y desde entonces nunca más se supo de él. Las mayores sospechas, tanto de su secuestro y como el encubrimiento posterior, tuvieron a la Policía Bonaerense como destinataria. Pero detrás de ese crimen es evidente que también está el mismo Etchecolatz, quien en instancias judiciales posteriores hasta llegó a mofarse del desaparecido.

Así lo denunció Myriam Bergman en su cuenta de Twitter:

Etchecolatz también fue condenado a prisión perpetua en 2014, junto a otros genocidas, en un juicio en el que se trataban varios secuestros y torturas en el centro clandestino La Cacha.

Ahora, a días de entrar en feria judicial, entre Navidad y Año Nuevo y en pleno verano, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal Oral N°6 (que en los últimos meses viene actuando en total sintonía con el Gobierno de Macri para criminalizar la protesta social y dictar fallos reaccionarios), le regala al viejo criminal un pasaje a su casa de Mar del Plata.

Probablemente el escrache público al domicilio de Etchecolatz por parte de sobrevivientes de la dictadura, de organismos de derechos humanos y de la comunidad en general no se haga esperar demasiado.








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