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TRANSPORTE URBANO

Jujuy: el fallecimiento del colectivero, un pérdida evitable

Al conocerse el fallecimiento de Eduardo Arroyo, chofer del transporte público, la UTA lanzó medidas de fuerza exigiendo medidas de seguridad e higiene, como protocolos que protejan a los trabajadores del transporte y a la población, algo que vienen reclamando desde marzo al COE provincial. Reproducimos una dura denuncia de los trabajadores.

Jueves 30 de julio | 22:07

Tras 14 días internado en el Hospital San Roque el chofer de la empresa Santa Ana falleció, se llamaba Eduardo Arroyo, de 57 años. Le faltaba poco para jubilarse. Era evitable este triste final, cuando a Arroyo le dio positivo informó a la empresa, se cansó de llamar e insistir al COE que los asistan, solo le indicaron que se auto aislara en su casa, cuando ya su salud empezó a agravarse como las dolencias, recién lo internaron, pero ya era irreversible.

En la empresa Santa Ana, por ejemplo, les daban a los choferes un barbijo por mes; le dieron solo dos botellitas de medio litro cada una en lo que va de la pandemia por coche. Cuentan los mismos trabajadores que cuando un chofer se atrevió a poner un vinilo transparente para su resguardo, un encargado de la empresa se lo arranco de inmediato.

La empresa no contaba con protocolos para proteger a los trabajadores, ante algún contagio y si algún trabajador presentará síntomas.

Desde marzo por diferentes notas la UTA insistió al COE provincial, al ministerio de Trabajo de la provincia, al Municipio de San Salvador de Jujuy, que haga cumplir las medidas de seguridad e higiene a las empresas de colectivos del transporte urbano, ante los riesgos a los que estaban expuestos los trabajadores del transporte que mantienen un servicio esencial en tiempos de pandemia.

Tenía que suceder la muerte de un trabajador para que se exponga la responsabilidad de los empresarios, que han subestimado toda medida de seguridad exponiéndolos y muestran un desprecio por la vida de los trabajadores. No es un gesto nuevo de estos miserables empresarios, ya la continua extorsión que mantienen mes a mes en pagar los salarios, jugando con las necesidades de sus familias, en una continua maniobra parasitaria para seguir exigiendo más subsidios y que cuentan con el apaño del gobierno provincial y municipal.

¿Cuántas vidas trabajadoras más van a costar la ganancia de los empresarios?

Esta situación que se vive en las empresas del transporte público se repite en todos los ámbitos de la producción, empresas como el Ingenio Ledesma, la Minera Exar, Supermercados, en el sistema de salud público.

A los empresarios les importa sus ganancias y el gobierno le deja las manos libres, como su cómplice, no les importa las vidas del pueblo trabajador.

Hay que poner en pie en los lugares de trabajo comités de higiene y seguridad para que entre los mismos trabajadores impongamos medidas que nos protejan a los empresarios y al gobierno.

Las políticas sanitarias del gobierno provincial desde el COE se han mostrado insuficientes y el fracaso por el salto en los contagios y ya el colapso de algunos hospitales de la provincia.

Recién ahora al menos 40 trabajadores del transporte público, entre ellos algunos compañeros de Eduardo Arroyo están aislados en sus hogares por ser casos sospechosos de coronavirus, esperando que le realicen los testeos.

El paro del transporte, al que le impusieron la conciliación obligatoria, por exigir los protocolos a las empresas, se suma a las demás irregularidades como el pago de salarios, sus pensiones, etc.

Desde del Frente de Izquierda consideramos que hay que ponerles un freno a estos empresarios parásitos, estatizando el servicio de transporte publico bajo control de los mismos trabajadores y usuarios.







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