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Judiciales pararon contra el ajuste del Gobierno y de la Corte Suprema

Con una concentración de más de mil trabajadoras y trabajadores, la medida tuvo gran acatamiento en todas las dependencias.

Viernes 17 de noviembre | 10:24

El miércoles trabajadores y trabajadoras judiciales realizaron un importante paro con movilización contra la ofensiva flexibilizadora de Macri y la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Miles de judiciales pararon y se movilizaron al Palacio de Justicia para expresarle al Gobierno y a la Corte que no van a dejar pasar la contrarreforma laboral en la justicia.

El 30 de octubre el Presidente había dicho, desde una postura de omnipotencia postelectoral, que comenzaba una nueva etapa en la cual es prioridad avanzar de manera acelerada sobre los derechos laborales para acrecentar las ganancias empresarias sobre la base de una mayor explotación.

Los judiciales tuvieron un párrafo destacado en ese discurso, montado sobre varias premisas falsas para intentar construir la justificación de su proyecto precarizador.

Una de las falacias oficiales es que las y los judiciales son un sector privilegiado. Viejo truco patronal, señalar al sector obrero que se pretende flexibilizar y compararlo con los más flexibilizados, como si unos fueran responsables de las condiciones de los otros, como si no fueran las ganancias empresarias las que se llevan el esfuerzo y todo lo que con él se produce.

Otra falacia es que las y los judiciales son culpables de la mala administración de justicia. Con una lógica consecuente Macri vuelve a responsabilizar a los trabajadores por los resultados de un sistema diseñado por y para los ricos.

Miles de trabajadores entregan su salud en condiciones de permanente sobrecarga horaria y de tareas, realizando funciones de magistrados y funcionarios, expuestos a todo tipo de maltratos y acosos y, sin embargo, a pesar de tanto esfuerzo la justicia funciona mal.

¿La justicia funciona mal? No, la justicia funciona perfectamente bien, en sintonía con los intereses a los cuales representa. Es una justicia al servicio de la minoría, que persigue, amenaza y encarcela a las mayorías.

Como acto reflejo, pocas horas después del reto presidencial, la Corte enviaba un mail a la Asociación de Magistrados para que debatieran en torno a cinco puntos entre los cuales se destacan la extensión de la jornada laboral y el recorte de vacaciones y licencias.

La indignación de los judiciales no le dejó a la conducción sindical de Julio Piumato más opción que convocar al tardío paro con movilización del miércoles 15, que lo desbordó ampliamente.

La mayoría de la base, organizada en torno a las principales comisiones internas (penal, laboral y civil, todas ellas en manos de la oposición), no dejó de cantar en ningún momento su exigencia de paro nacional y plan de lucha progresivo.

Piumato, una vez más, se hizo el sordo. Pero en contraposición va creciendo y consolidándose un proceso de asambleas por fuero que, en caso de desarrollarse, puede arrancarle a las direcciones gremiales el plan de lucha necesario para torcerle el brazo a Macri, la Corte y sus planes ajustadores.

Entre las consignas que hoy agrupan a miles de judiciales en lucha se destacan el rechazo a la reforma laboral en el Poder Judicial, el rechazo a los traspasos, la exigencia de recategorización del personal obrero y de maestranza, el rechazo a los despidos en el Ministerio público Fiscal, el pedido de pase a planta permanente de interinos, contratados y tercerizados y la recomposición salarial.








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