Sociedad

DEBATE

Jóvenes por el Clima, Alianza por el Clima y los cantos de sirena del Estado extractivista

Previo a la sexta Huelga mundial por el Clima, estas agrupaciones participaron de un acto del Gobierno en el que este presentó su Plan de Políticas Ambientales. Alberto Fernández necesita un “control de daños” para impulsar una supuesta reactivación económica con su “festival extractivista”. Juan Cabandié es su ministro planta.

Roberto Andrés

Periodista | Editor de la sección Ecología y medioambiente | [email protected]

Clara Gentile

Estudiante en la Facultad de Ciencias Veterinarias (UBA) @gentigentilicia

Viernes 2 de octubre | 21:54

El pasado lunes 21, Día del Estudiante, el Gobierno de Alberto Fernández presentó su Plan de Políticas Ambientales en un encuentro que, con énfasis en la educación y la responsabilidad individual, contó con la participación de las agrupaciones Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima. Sin embargo, la megaminería, el modelo sojero, el fracking petrolero y el acuerdo porcino con China no fueron temas de discusión. El extractivismo, como política de Estado, “no se discute”.

Lo que fue presentado como una experiencia inédita no fue más que una puesta en escena en la que el Gobierno no recibió ningún cuestionamiento a la matriz extractivista a la que seguirá apelando con el cuento de “atraer dólares” para pagar la ilegítima deuda externa.

¿Un problema educativo?

Mercedes Pombo, de Jóvenes por el Clima, intervino señalando, entre otras cosas, que “estamos en una situación muy difícil a causa de una deuda financiera, deuda que tiene su correlato en la deuda histórica en materia ambiental que tienen los países del norte global, que sustentaron su desarrollo en los recursos y en el suelo latinoamericano. Y como juventud nos están haciendo acreedores y acreedoras de una deuda en términos humanos y en términos ambientales que nunca nos van a poder pagar”.

Por su parte, Matías Prol, secretario de la Alianza por el Clima, señaló: “Nos faltan muchísimas más herramientas para poder acabar con este ecocidio que también mencionaba Juan (Cabandié). Detener el monocultivo, los desmontes, los cuales venimos trabajando para que se acaben, donde la principal tasa de desmontes está en la región chaqueña, y decimos basta, basta de desmontes”.

Pombo y Prol apelaron a “un colapso ecosistémico”, “una transformación paradigmática”, “una crisis sanitaria de origen zoonótico, causada por la degradación ecosistémica”, a “detener esta crisis climática y ecológica que estamos afrontando a nivel mundial”. Pombo incluso señaló el “avance de los intereses corporativos por sobre los intereses del resto de la población”.

Sin embargo, ninguno de los dos le dio un valor concreto a esta interpelación discursiva. Pombo habló de la deuda financiera, pero no dijo que no había que pagar la deuda. Prol habló de los monocultivos, pero no dijo que había que rechazar el acuerdo porcino con China que implicará una mayor demanda de soja y maíz transgénico y, por ende, una expansión de la frontera agropecuaria. En cambio, sí propusieron una “transformación cultural” y que “la educación ambiental es la herramienta principal para combatir el cambio climático”.

Miembros de Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima en la Quinta de Olivos junto a Alberto Fernández, Juan Cabandié y Santiago Cafiero.
Miembros de Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima en la Quinta de Olivos junto a Alberto Fernández, Juan Cabandié y Santiago Cafiero.

En coincidencia con los representantes de Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima, el ministro Cabandié y Alberto Fernández también hicieron eje en el rol de la educación. “Necesitamos una ley de educación ambiental para poner en la cabeza de cada uno de nuestros niños y adolescentes por qué tiene sentido esta pelea”, señaló Fernández. Cabandié por su parte explicó que la ley será necesaria para generar “una nueva conciencia”. A Greenwashing Adults Explaining.

La hipocresía del Gobierno no podría ser mayor. Décadas de extractivismo como política de Estado al servicio de los intereses de las grandes corporaciones no solo han derribado cualquier idea de la “cultura” como responsable del saqueo, la destrucción y la dependencia, sino que, además, han demostrado que los ministros de Ambiente (cuando los hay) son solo figuras meramente decorativas y que todo se define en el ámbito de la producción.

“Control de daños”

Alberto Fernández, el mismo que en plena campaña electoral reivindicó el “modelo Barrick Gold” de San Juan, que aun insiste con que “Vaca Muerta tiene un rol central para la recuperación de país” y que acaba de anunciar un paquete de beneficios para las patronales agrarias y las mineras, ahora enfatiza en que se necesita “aprender a pensar de otro modo y amigarnos con la naturaleza” (!), y propuso acompañar la ley que enviará al Parlamento con un “juramento al medioambiente (sic)”, que él sería el primero en asumir.

Con mucha indignación, sorprendía escuchar la marcada retórica “verde” de Cabandié y un Alberto Fernández que parecía “deconstruido”.

En su balance de la reunión, Jóvenes por el Clima nuevamente evitó señalar los problemas concretos. Eyal Weintraub, fundador, dijo: “Fuimos y nos plantamos” (?). “Lo miramos a los ojos y le dijimos todo lo que necesitamos para evitar que, efectivamente, la crisis climática y ecológica se convierta en la peor catástrofe en la historia de la humanidad. Fuimos porque creemos que incidir institucionalmente es una obligación, no es una opción, si queremos transformar la realidad”.

“Porque sabemos que la calle es siempre el motor principal para materializar cualquier conquista social y ambiental, pero si no podemos interpelar en persona a aquellos que toman las decisiones hoy, aquellas personas con poder y ocupan los lugares con toma de decisión vamos a impedir que nuestra agenda, la agenda socioambiental, se instalen efectivamente en el debate nacional”, agregó.

Por su parte, Bruno Rodríguez señaló que “esta instancia (la reunión) sencillamente no alcanza. El paquete de medidas anunciado, si bien integra un conjunto de problemáticas ambientales que necesariamente debemos abordar, no atiende a las urgencias que actualmente están azotando a las poblaciones más vulnerables del pueblo argentino”.

“Nos plantamos”, “la peor catástrofe en la historia de la humanidad”, “la calle es siempre el motor”, “el paquete no atiende a las urgencias”. Si es así, como dice Jóvenes por el Clima, entonces, ¿por qué no cuestionaron Vaca Muerta? ¿Por qué otra vez no señalaron su rechazo al acuerdo porcino con China? ¿A pagar la deuda externa? ¿Al extractivismo como política de Estado? ¿Por qué no le dan un valor concreto a las denuncias?

En la conferencia de prensa con Greta Thunberg de convocatoria de la nueva huelga mundial por el clima, Eyal Weintraub también habló de la deuda externa argentina, pero tampoco llamó a no pagarla. Cuestionó a Donald Trump, Angela Merkel y Boris Johnson, pero no habló de la complicidad de los gobiernos extractivistas locales. Ya parece una definición política decir unas cosas y callar otras.

En este contexto, la participación de Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima no se puede entender más que como una simple lavada de cara al Gobierno extractivista. Alberto Fernández necesita un “control de daños” para impulsar una supuesta reactivación económica pospandemia con su “festival extractivista”, y Juan Cabandié es su ministro planta. Tanto Jóvenes por el Clima como la Alianza por el Clima se han prestado para esta operación política cubriendo con sus livianas críticas al Gobierno de “verde”.

Recordemos que en diciembre, en medio de las masivas protestas mendocinas contra la megaminería, el Ministerio de Ambiente anunció que Cabandié se había reunido con Jóvenes por el Clima, quienes “le transmitieron al ministro la necesidad de trabajar en conjunto para abordar la problemática ambiental”. Once días después, el Ministerio anunció que Cabandié se había reunido también con la Alianza por el Clima. Ambiente anunció que “el encuentro tuvo como propósito ‘escuchar las propuestas que tienen los jóvenes y armar una agenda de trabajo en común’”. Según informó a LID una referente de Fridays for Future, en esta reunión “el ministro manifestó voluntad para trabajar humedales y bosques, pero se negó a tratar Vaca Muerta, lo más importante”.

Juan Cabandié junto a Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima.
Juan Cabandié junto a Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima. Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

El rol de la juventud en la lucha contra la crisis climática

Esta discusión con Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima no es menor porque hemos compartido las movilizaciones climáticas del año 2019 que cuestionan todo lo que Fernández siempre quiso reimpulsar. Con Jóvenes por el Clima en 2019 le exigimos a la UBA que informe sobre todos los convenios que la universidad tiene con empresas contaminantes. Con Alianza por el Clima convocamos juntos contra el memorándum de entendimiento con China para la instalación de megagranjas porcinas con potencial pandémico. Sobre la base de esta experiencia cabe desarrollar este debate.

Apostamos a que el movimiento climático debe mantener una postura independiente del Estado, de todo Gobierno, de las corporaciones, porque esa independencia impide que se diluya frente a los cantos de sirena de los gobiernos extractivistas.

Jóvenes por el Clima señaló en la TV Pública en vísperas de la nueva huelga por el clima que “históricamente el ambientalismo se ha enfocado mucho más en lo que han sido las acciones individuales, acciones relacionadas al reciclaje, a dejar de comer carne, andar en bicicleta, cosas que son valorables y necesarias, pero teniendo en cuenta que son cien empresas las que emiten el 71 % de los gases de efecto invernadero es necesario tomar medidas sistémicas, medidas colectivas, y la única forma en que se pueda organizar eso es mediante la organización colectiva, es mediante las movilizaciones masivas”. Y agregó que “la política es la herramienta que tenemos para exigir mayores medidas relacionadas a la crisis climática y organizarnos para evitar que el calentamiento global se convierta en la peor catástrofe en la historia de la humanidad”.

La crítica a la estrategia de las acciones individuales es correcta porque lleva a quienes la practican a que se desentiendan de las aberrantes desigualdades sociales entre ricos y pobres. Sin embargo, una vez más: ¿de qué “política” habla Jóvenes por el Clima?

Hablan de las movilizaciones masivas, pero se niegan a movilizarse en las calles apelando a la pandemia. Las agrupaciones que se han venido movilizando llaman a respetar el distanciamiento social. En las últimas semanas se han movilizado a nivel nacional el sector de enfermería, las familias sin vivienda de Guernica, los que rechazan el acuerdo porcino con China con potencial pandémico, miles de mujeres contra los femicidios en Jujuy y los feriantes de CABA. Pero Jóvenes por el Clima no se movilizó “para evitar que el calentamiento global se convierta en la peor catástrofe en la historia de la humanidad”, como bien dicen.

Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima junto a Sergio Massa y Leonardo Grosso tras la ratificación del Acuerdo de Escazú.
Jóvenes por el Clima y Alianza por el Clima junto a Sergio Massa y Leonardo Grosso tras la ratificación del Acuerdo de Escazú.

La estrategia del lobby refuerza la ilusión en las instituciones de dominación del régimen y la idea de que las decisiones solo les competen a tecnócratas y funcionarios. No somos contrarios al uso de ciertas herramientas de la democracia representativa burguesa en la medida que efectivamente puedan crear mejores condiciones de vida para la población, hacemos denuncias, participamos de elecciones y de la actividad parlamentaria. Pero nuestra intervención tiene como fin denunciar el régimen antiobrero y popular y colaborar con el desarrollo de un movimiento desde abajo que modifique la correlación de fuerzas entre las clases sociales a favor de los explotados y oprimidos.

Por ejemplo, en el Congreso nuestro compañero Nicolás del Caño votó a favor del Acuerdo de Escazú, pero denunció que “lo que esté en este papel solo se podrá garantizar con la organización y movilización de los distintos pueblos”, y que “esta ratificación encuentra a la Argentina bajo un Gobierno y una oposición como la de Cambiemos que comparten una política clara que expresa la continuidad de la apuesta a un modelo de saqueo, contaminación y pobreza, el extractivismo en América Latina”. También tenemos nuestro propio proyecto de ley de humedales que a diferencia de los demás prohíbe las quemas y propone la creación de consejos autónomos con participación popular a nivel nacional y local como autoridad de aplicación.

Frente a la “estrategia del lobby” y de las “acciones individuales” contraponemos la estrategia que apuesta a organizarse y salir a la calle junto a los trabajadores, la auténtica clase productora que puede detener la crisis climática. Lo hacemos proponiendo un programa transicional anticapitalista para evitar la catástrofe, porque es el capitalismo contemporáneo el que ha llevado a la interrupción de un complejo ciclo natural que tardó millones de años en estabilizarse y evolucionar. Es esta alianza con los trabajadores, que encolumne a los sin techo, a las comunidades afectadas, al movimiento de mujeres, a los estudiantes y a los pueblos originarios, la que debe poner a los capitalistas contra la pared en vez de permitirles disfrazarse de “verde” para confundir a la población. Esas sí son las fotos que queremos ver.







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