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ANÁLISIS

José Natanson: "Bolsonaro llega con un país polarizado y un sistema político fragmentado"

El Círculo Rojo entrevistó a José Natanson, periodista, politólogo y director de El Diplo, sobre el triunfo de Bolsonaro y el impacto del mismo en la región.

Lunes 29 de octubre de 2018 | 13:46

Escucha a continuación el audio o lee la entrevista completa.

Qué primera lectura tenes de los resultados de la elección presidencial en Brasil

Es difícil entrar en estas cuestiones a pesar de que hace semanas se viene pensando y escribiendo sobre esto. Uno de los motivos que explica el resultado es la transformación del electorado de derecha brasileros que siempre estuvo expresado, por los menos en las últimas cuatro elecciones, a través de un partido que es el PSDB que tenía liderazgos que se ubicaban más “a la izquierda” que su propio electorado.

Tanto Fernando Henrique Cardoso como José Serra, no tanto el candidato de esta última elección Geraldo Alckmin, se planteaban como opciones más moderadas del neoliberalismo brasilero, como un neoliberalismo relativamente atenuado comparado con el argentino, el peruano o el chileno. Lo que vemos es que la derecha se expresaba a través de un partido, que no voy a decir que es socialdemocrata ni mucho menos, pero si un partido más moderado.

Esta vez el electorado de derecha pudiendo haber elegido a un candidato de ese partido optó por votar a un candidato que está a la ultraderecha, un candidato conservador, reaccionario, discriminador y todo lo que ya sabemos. Entonces la pregunta es ¿Por qué y qué paso con ese electorado de derecha para que se de este cambio?

Si uno mira el voto de derecha en Brasil siempre ronda un 40/50%, no es que cambió cuantitativamente en relación a otras elecciones, lo que cambio fue la orientación ideológica del electorado. Ahí veo tendencias de mediano y largo plazo, por la perdida de estatus relativo de diferentes sectores sociales a partir de la perdida de las políticas de inclusión que llevo adelante el PT, del ascenso y de la lucha de las organizaciones que tienen que ver con los derechos de las mujeres y de las minorías sexuales. El tema de la inseguridad, cuestión a la que todos los gobiernos progresistas tardan en dar respuesta. La cuestión del peso del voto evangelista. Varias de las explicaciones que uno puede esbozar tienen que ver con una transformación del electorado de derecha, en ese sentido estoy intentando pensar.

Escribiste que había un empate en la región y que la elección en Brasil desempataba ¿Con esta elección que situación queda en latinoamérica?

Creo que queda en una situación de mierda, para resumir. Tenemos los países que todavía quedan gobernados por fuerzas que se dicen de izquierda, que son Venezuela, Bolivia, Uruguay y habría que ver donde ubicar a Ecuador, que están en una situación muy frágil y aislada. En Uruguay es probable que el Frente Amplio pierda las próximas elecciones.

Vemos una América Latina que no solo gira a la derecha sino que en este caso va más a la derecha, teniendo en cuenta que si bien hay diferentes fuerzas dentro de la “gran familia de la derecha” no es lo mismo el presidente chileno Sebastián Piñera o el macrismo que Bolsonaro, pero tenemos una región que claramente se está tiñendo de un color diferente.

¿Crees que tiene un cheque en blanco Bolsonaro luego de la elección?

Escribí en la editorial que va a salir en el próximo número de El Diplo, pensando hasta donde puede llegar Bolsonaro, hasta donde todo esto que tiene una parte que son propuestas y otra que ni siquiera lo son, porque decir que si él “tuviera un hijo homosexual preferiría que estuviera muerto” no es una propuesta. Entonces como eso se va a trasladar en propuesta y políticas de gestión y eso hasta donde va a llegar.

Brasil es un país que tiene un sistema político muy disperso, muy atomizado y muy difícil de coordinar, difícil de sintonizar en una dirección y que hasta ahora funciono con lo que se llamó presidencialismo de coalición que era básicamente integrar al poder ejecutivo diferentes partidos más chicos. Eso funcionaba también apoyado en una dinámica de corrupción como fue el caso Mensalão y demás, muy afianzado.

Bolsonaro que llega con un país polarizado, un sistema político fragmentado, con 50 diputados sobre unos 500 que tiene el Congreso, con 4 senadores y sin experiencia política ¿Qué va a hacer y cómo va a lograr llevar adelante alguna de las cosas que está proponiendo? Ahí veo tres caminos: no creo que pueda construir un estado fascista del estilo de entre guerra, se habla mucho más de fujimorización o algún tipo de golpe institucional al estilo de Fujimori en 1992 con un plebiscito posterior de legitimación. Después hay otra manera que creo que es en el sentido que tenemos que pensar lo que viene, y que Enzo Traverso llama como el postfascismo, en la que Bolsonaro va carcomiendo las libertades, los mecanismos de inclusión social y los derechos logrados de maneras menos contundentes que a través de un autogolpe. Va modificando leyes, va persiguiendo dirigentes sociales a través de la justicia, obviamente va acentuando la represión, cancelando cualquier política de inclusión y en 4 u 8 años tenes un Brasil completamente transformado. No hace falta un autogolpe para lograr un resultado social, económico y político, creo yo, como el que Bolsonaro se propone.







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