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Jornada laboral en el citrus, el secreto de un gran negocio

La apertura del mercado norteamericano a las exportaciones de limón, la ley de trabajo agrario del kirchnerismo, y la jornada laboral en el citrus.

Miércoles 10 de mayo | Edición del día

La decisión del Departamento de Agricultura norteamericano de no prorrogar más allá del 26 de mayo la prohibición del ingreso de limones de procedencia argentina ha provocado una ola de optimismo en los medios de información de la provincia. Periodistas y voceros del sector se entusiasman con que este sea el comienzo de un intercambio comercial creciente hacia el país del norte. El alza sostenida en las acciones de la citrícola S.A. San Miguel parecerían dar crédito a estos augurios, aunque de ahora en más habrá que acostumbrarse a observar los vaivenes en la cotización de las acciones de esta novata en la bolsa porteña.

Otros medios han tomado la noticia con mayor cautela, haciendo hincapié en que la medida dispuesta en diciembre, durante la presidencia de Obama, quedará circunscripta a la costa este norteamericana para evitar mayores choques con la California Citrus Mutual, que expresó públicamente su rechazo manifestando que “es evidente que la industria del citrus de California es la prenda de un acuerdo comercial mayor entre la administración de Trump y la Argentina”.Y no se equivocan, además de tratar el fallido ingreso de biodisel y la situación en Corea del Norte,durante su misión comercial, Macri intentó seducir a las grandes petroleras con la entrega de Vaca Muerta.

Algunos periodistas reconocen que el crecimiento en este sector se ha dado sobre la base de la más completa informalidad laboral y sugieren que la apertura del mercado norteamericano puede generar un derrame de riqueza y blanqueo laboral bajo el auspicio del gobierno de Cambiemos.
Pero todo indica que la situación para los trabajadores no cambiará en lo sustancial.

Salarios y ganancias en el citrus

En los últimos años Argentina se ha consolidado como el principal productor de limones del mundo. Para el año 2015 el valor de la producción de limones y derivados rondaba los 600 millones de dólares, que en su mayor parte fueron destinados a la exportación (el consumo interno es apenas el 6% de la producción).

A nivel nacional las exportaciones del sector representan un poco más del 1% del total exportado, pero para Tucumán, que produce el 80% de los limones del país, la industria del citrus equivale al 70% de sus ingresos por exportación. Por eso la euforia en los medios locales.

La medida dispuesta por Trump implicaría un ingreso de 50 millones de dólares para 2018, un porcentaje moderado. Pero además lo que se libera es el ingreso de limón fresco al mercado norteamericano, que representan el 20% de las exportaciones del sector(el grueso del negocio es la exportación de jugo concentrado, aceites, y cáscaras). Es decir que el potencial de crecimiento de las exportaciones se dará sobre ese reducido segmento. Si la apertura del mercado norteamericano será, o no, el principio de un salto en las exportaciones de los limones tucumanos a nivel mundial dependerá de muchos otros factores.

De cualquier modo, la suerte de los trabajadores del citrus no dependerá de las ganancias patronales, sino de su capacidad de organizarse y luchar contra las atroces condiciones de explotación que imperan en el sector y sobre las cuales se ha asentado este negocio de caladura internacional.

El ejemplo de la citrícola SA San Miguel es más que elocuente. Esta empresa facturó más de 4000 millones de pesos en 2016, casi el 40% del total del sector. En sus Estados Contables declaran ganancias operativas por 705 millones de pesos y desembolsos en concepto de masa salarial por 710 millones de pesos. Por lo general las empresas dibujan sus balances para evitar mayores cargas tributarias. Pero aun dando por válida la información, esto significa que durante la jornada laboral los trabajadores del citrus no sólo produjeron el valor de sus salarios, además produjeron gananciaspor un monto equivalente. Como el salario no retribuye todo el trabajo del obrero sino tan solo lo suficiente como para cubrir los medios que necesitan los trabajadores para mantenerse, el excedente es trabajo no retribuido que se apropian los empresarios en concepto de “ganancia”. Según sus propios balances la San Miguel podría duplicar el salario o bajar la jornada laboral y duplicar la plantilla de empleados y, aún así, la actividad seguiría siendo viable. Pero esto haría desaparecer la ganancia y la razón de ser del capitalista.

El secreto de tan altos márgenes de ganancia reside en las terribles condiciones de trabajo que imperan en el citrus, más brutales que en cualquier otro sector. Recordemos que hace tan solo un mes fueronprocesados dos CEOs de la S.A. San Miguel por trata de personas para explotación laboral, una práctica ilegal muy común en la cosecha y empaques,que consiste en utilizar contratistas para reclutan mano de obra en distintas provincias y llevarlos a trabajar en condiciones infrahumanas a fincas que figuran a nombre de terceros.

A pesar de ser una práctica “prohibida por la ley”, la informalidad y el fraude laboral es la norma (y no la excepción) que rige el régimen laboral en la provincia.

Para detectar la informalidad en el citrus tan solo hay que acercarse a las 5 empresas tucumanas que concentran el 77% de las exportaciones nacionales. Pero ningún gobierno estuvo, ni está, dispuesto a hacerlo.

Ley de trabajo agrario: cambiar algo para que nada cambie

La jornada laboral en la cosecha y empaques del citrus está regulada por la Ley de Trabajo Agrario reformulada en 2012. Esta ley introducía algunas leves mejoras para los trabajadores rurales, como su incorporación a la Ley de Contrato de Trabajo (LCT) y la limitación de la jornada laboral a 8 horas diarias o 44 horas semanales, además de reconocer algunos ítems como las vacaciones, aguinaldo, etc. Pero esto solo podría regir para los trabajadores registrados, que no llegan al 10% del empleo del sector, tal como lo reconoció Roberto Palina, titular de FOTIA y Secretario de Trabajo de la provincia.

A fin de “controlar” a las empresas, el gobierno anterior sustituyó el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores (RENATRE), formado por representantes de UATRE y de las patronales, por el Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores Agrarios (RENATEA), bajo la órbita del Ministerio de Trabajo. Se trataba también de una disputa por los fondos millonarios que maneja este organismo, equivalente al 1,5% de la masa salarial. Es por eso que a fines del año pasado, el gobierno de Macri disolvió el nuevo organismo para devolverle los fondos al oficialista Momo Venegas.

Por su parte, ley del kirchnerismo mantuvo esencialmente intactos los pilares de la explotación extrema en el agro al permitir el empleo en cooperativas, la “remuneración por rendimiento de trabajo” (trabajo a destajo), y el empleo temporario, con el cual las patronales establecen el plazo de la temporada -y de los derechos laborales- de acuerdo a su propia conveniencia.

Bajo este régimen de trabajo, la productividad por obrero ocupado en el citrus ha aumentado exponencialmente. Según el último Censo Agropecuario el volumen de producción de limones creció 3.11 veces desde 1993, un crecimiento mucho mayor que el de la superficie implantada que se dio por la introducción de nuevas tecnologías y el aumento de la productividad por obrero ocupado.

Mientras las nuevas maquinarias destruyen cientos de puestos de trabajo en los empaques y las industrias, las temporadas se hacen cada vez más cortas, y las jornadas laborales con pago a destajo llegan a durar hasta 14 horas diarias.Cuando termina la temporada, a los trabajadores y sus familias les quitan el derecho a tener una obra social. Y a partir de ese entonces deben sobrevivir con un “plan interzafra” miserable que ni siquiera cubre a la totalidad de los temporarios. Se estima que unos 50 mil trabajadores golondrinas del citrus y el azúcar viajan a Río Negro a trabajar en condiciones igualmente desastrosas.

Trabajar 6 horas, 5 días, todo el año

Si en Tucumán tenemos los índices más altos de trabajo en negro y precarización laboral es porque para quien no acepte las condiciones de trabajo que imponen las patronales hay una larga cola de desocupados y subocupados con necesidades acuciantes.

Es por eso también que Tucumán tiene uno de los salarios en blanco más bajos del país (30% por debajo de la media nacional), y los índices más altos de sobreocupación (trabajadores con jornadas de más de 45 horas semanales).

No alcanza con prohibir por ley el trabajo en negro y la precarización laboral. Para terminar con este régimen laborales necesario encarar una gran batalla en unidad con los desocupados por reducir la jornada laboral y repartir las horas de trabajo entre todos sin reducir el salario. De esta manera, se generarían nuevos puestos de trabajo para absorber a la población demandante de empleo.

En la cosecha y los empaques, y en general en todas las ramas donde existe el trabajo temporario, la reducción de la jornada laboral va necesariamente unida a la exigencia un salario fijo, para eliminar el régimen trabajo a destajo, y el reparto de las horas de trabajo entre temporarios permanentes y discontinuos para garantizar trabajo todo el año para todos.

La reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días, con un salario mínimo igual a la canasta familiar y trabajo todo el año, es una medida elemental para no dejar la vida en los galpones y en las fincas.

Desde hace años que el gobierno provincial beneficia a las empresas con la “alícuota cero” en Ingresos Brutos para la exportación de limones. Con impuestos progresivos sobre las grandes empresas se podría financiar la jornada laboral a 6 horas para todos.Si las patronales dicen que no le dan los números, que abran sus libros de contabilidad. Y si aún así no les rinde el negocio, los trabajadores pueden poner en funcionamiento las empresas y planificar la incorporación de nuevas maquinarias para reducir la jornada laboral y mejorar las condiciones de vida para todos.








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