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PANORAMA SINDICAL

Jorge Triaca y la construcción de una CGT “de diseño”

En la puja entre el oficialismo y Moyano, el ministro de Trabajo usa la billetera como forma de moldear una cúpula sindical más "dialoguista".

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Martes 6 de marzo | Edición del día

El avión de Jorge Triaca lleno de sindicalistas de segunda línea fue una postal de lo que dejó la masiva movilización del 21F. El descontento generalizado ante las políticas de ajuste del Gobierno, se expresó con contundencia en los trabajadores que asistieron al acto en la 9 de Julio, a pesar de los límites que los dirigentes convocantes le imprimieron a la jornada.

No haber participado implicó un costo para aquellos sindicalistas más cercanos al oficialismo. Por eso las principales figuras al frente de los gremios optaron por no quemarse y enviaron a representantes ignotos a acompañar al ministro de Trabajo en Negro en su vuelo a Europa.

Más información: Con el ministro en el avión: dirigentes sindicales acompañan a Triaca en su viaje a Europa

El 21F dejó totalmente expuesta la fractura de la CGT. Ahora lo que está en juego es la construcción de una nueva CGT o la articulación de un mapa sindical en el que, a pesar de todo, hay que cuidar un poco las formas.

Cambiemos impulsa la construcción de una especie de “CGT de diseño”, lo cual no implica que los principales actores del mundo sindical en esta rosca se definan a sí mismos como oficialistas. Un primer ejemplo de esta cautela fue el avión que Triaca pretendía cargar con figuras de peso y que terminó despegando a Europa más liviano de lo imaginado.

Según sostiene el sitio Info Gremiales, incluso entre los sindicalistas más afines al Gobierno la postura de Ramón Ayala, heredero del Momo Venegas en la Uatre (peones rurales) incomoda a sus pares, dado que según sostendrían sus asesores “no se puede ser tan oficialista”.

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La posta es instalar la idea de la construcción de una CGT “dialoguista”. En este afán por disciplinar a las cúpulas sindicales (ya de por sí bastante anestesiadas y muy predispuestas al diálogo con el Ejecutivo) Cambiemos, y en particular Triaca, tienen sus mecanismos eficaces. Uno ya conocido, y que disparó la escalada contra Moyano, es el cuco que todo burócrata sindical que se precie de tal teme que salga de debajo de la cama: las denuncias por corrupción. Pero esta arma de doble filo para un gobierno tan salpicado por denuncias como el arco sindical no es el único as bajo la manga.

El lunes se conoció que el Ministerio de Trabajo definió algunas modificaciones en el reparto de $1.000 millones en concepto de recursos para capacitar trabajadores.

Ese dinero se distribuye desde la cartera laboral entre los sindicatos. Esta vez el ministro eligió para la repartija solo diez gremios, cuando normalmente la movida involucraba más manos. Afuera quedaron, por supuesto, los sindicatos cercanos a Moyano, los nucleados en la kirchnerista Corriente Federal liderada por Sergio Palazzo y los enrolados en las CTA.

Los beneficiados fueron Antonio Caló (UOM), Ricardo Pignanelli (Smata), Luis Barrionuevo (Gastronómicos), Gerardo Martínez (Uocra), Carlos West Ocampo (Sanidad), Guillermo Moser (Luz y Fuerza), Ramón Ayala (Uatre), Roberto Fernández (Uta), Luis Ramón Hlebowicz (Pasteleros) y Armando Cavalieri (Comercio). Algunos de ellos, como Hlebowicz y Ayala, formaron parte de la comitiva que viajó con Triaca en el avión. Otros, mandaron sus emisarios como Martínez y Cavalieri.

Dejarlo solo

Un desbocado Pablo Moyano graficó en forma de chicana este intento de moldear una CGT adepta al Gobierno. “Camioneros se va a excluir, Camioneros no va a participar del nuevo armado de la CGT, porque ya tienen al próximo candidato, creo que va a ser Jorge Triaca”, afirmó el lunes a la emisora FM La Patriada. “Jorge Triaca va a ser el nuevo secretario general de la CGT y que ha llevado a dirigentes, han entregado su convenio, han firmado el 15% de salarios, los ha llevado a un viaje a Europa a ver los modelos sindicales de otros países”, ironizó.

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Supongamos que se le puede dar la razón a Pablo, en cuanto a la denuncia de la entregada brutal por parte de los dirigentes de los sindicatos ante el ataque del Gobierno a las condiciones de vida de los trabajadores. Pero ¿y por casa cómo andamos? Moyano padre, justamente, fue quien asumió que dejó pasar dos años de ajuste macrista calladito la boca.

Es indisimulable que el camionero se vio forzado a hacer una demostración de fuerzas en la calle y a agitar el fantasma de la resurrección del MTA, en el contexto de un descontento que hay que evitar que desborde y, por otro lado, ante el acuciante frente judicial que enfrenta con causas por corrupción.

Las reuniones a las que hace alusión Pablo Moyano tienen como anfitrión a West Ocampo, titular de la Federación de Sanidad. Allí confluyen Gordos e Independientes, tras el objetivo de conformar un esquema de CGT que deje afuera a Moyano. Este sector es encabezado a su vez por Armando Cavalieri y está integrado por grandes gremios de servicios. Desde allí se estaría evaluando la convocatoria a un congreso de la central para elegir el reemplazo del actual y falaz triunvirato.

En la puja entre Moyano y el Gobierno lo que se cristaliza más claramente es la apuesta del oficialismo por aislar lo más posible al camionero. Sin embargo, en declaraciones a C5N el lunes, fue el mismo Hugo quien puso sobre el tapete lo que el 21F le dejó. “A mí no me vacían, a mí me pueden vaciar de la presencia de dirigentes, pero la 9 de Julio demostró que el trabajador sigue creyendo, por lo menos un gran porcentaje de trabajadores”, disparó.

He aquí la apuesta de Moyano: utilizar la disposición de los trabajadores a enfrentar el Gobierno, para usarla a su favor en negociaciones. Este objetivo limitado se desprende del hecho de que, desde el palco del 21F a esta parte, no se ha anunciado una sola medida de lucha para continuar la pelea de los trabajadores en un momento en que se instala con fuerza la disputa por las paritarias.

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Padres e hijos

Fue Facundo Moyano quien ironizó aquel miércoles 21, sobre la supuesta “soledad” de su papá. “Lo dejaron solo” tuiteó junto a una foto de la 9 de julio llena. Moyano Padre sigue jugando esa carta.

Ahora, ante la ironía de Pablo respecto del futuro de la CGT, Hugo se atrevió a dar un paso más ante las cámaras de C5N. Lejos de echar paños fríos, entabló un paralelismo histórico. “Yo creo que se repite la historia porque ustedes recuerdan que cuando vino al dictadura militar, una vez que las organizaciones se empiezan a reorganizar nuevamente, valga la redundancia, se creó la CGT de Saúl (Ubaldini) y se creó la CGT del gobierno militar. ¿Y quién era el secretario general? Jorge Triaca, el padre del actual ministro de Trabajo”.







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