Sociedad

TRIBUNA ABIERTA

Jirafas en peligro de extinción: el capitalismo atenta contra la vida

“Muchas especies están desapareciendo antes de que podamos tan siquiera describirlas” Inger Andersen, Directora General de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Viernes 13 de abril

La crisis ecológica global es un problema grave que afecta y preocupa alrededor del mundo; por lo que han surgido numerosas organizaciones y movimientos que buscan soluciones e intentan dar respuestas al problema, pero donde la mayoría no cuestiona el sistema capitalista y tampoco lo señalan como el principal factor que afecta gravemente los ecosistemas.

Vivimos bajo el régimen de un sistema capitalista que afecta la naturaleza, por lo que la crisis ecológica se desprende de las relaciones entre modos de producción y de las clases sociales, en las que la burguesía sobreexplota los recursos naturales para generar mayor capital y el proletariado y la biodiversidad pagan las consecuencias; como ha sucedido en el sur y el este de África donde a consecuencia de la guerra, de conflictos entre civiles, la degradación de la tierra y la pobreza extrema que viven sus habitantes, han generado una disminución grave en la población de las jirafas que han sido víctimas de cacería ilegal en grandes cantidades, asimismo, se han sacrificado para uso de consumo humano de los pobladores (aunque ellos no lo hacen en grandes cantidades) y su hábitat ha disminuido por razones de deforestación y aumento de la agricultura o minería en algunas de esas regiones.

Por tanto, en esta semana se ha dado a conocer la lamentable noticia de que el mamífero terrestre más alto se une a la lista de animales en peligro de extinción, según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) cuyo informe fue publicado en diciembre del 2016 que ha clasificado de categoría de “preocupación menor” a “vulnerable”, sin pasar por la categoría intermediaria que es “casi amenazada”; esto debido a un descenso acelerado de un 40% de su población tan sólo en las últimos treinta años, quedando únicamente 97,562 ejemplares. Los expertos en el tema apuntan que se trató de una “extinción silenciosa” dado a que únicamente se han encargado de la conservación de otras especies en amenaza.

Hace poco más de un año que la situación de las jirafas fue difundida y las medidas que se plantearon para su conservación fueron entre las más destacadas: la gestión de parques nacionales y reservas, pero por lo visto esto ha sido deficiente para su protección. Más grave aún, tampoco han podido detener la caza ilegal por falta de leyes más estrictas y mucho menos se ha podido detener la pérdida de su hábitat, ya que repercutiría negativamente en el sistema económico capitalista porque implica frenar su productividad.

Además, en el último informe publicado por la UICN refiere que 24,307 de 85, 604 especies se encuentran en amenaza de peligro de extinción. En donde se incluyeron 742 nuevas especies de aves reconocidas de las cuales se incluyeron directamente en la Lista Roja a 13 especies en peligro de extinción, a causa de la pérdida de su hábitat por la urbanización y la agricultura.

¿Qué es lo que nos dice esto? Ni siquiera hemos podido reconocer a todas las especies y ya se está violentando su existencia.

Pero aún hay más. En la categoría de especies silvestres afines de plantas cultivadas se incorporaron a la lista roja: la avena, la cebada y los girasoles que son importantes fuentes de alimentos para la mayoría de la población, esto a causa de la expansión de la agricultura, donde también se añadieron cuatro especies de mango también por la afectación a su hábitat.

Debemos cambiar nuestra relación con la naturaleza y en ese sentido superar el modo de producción actual, pues hasta el momento todas las especies comparten los mismos factores como la pérdida de su hábitat, la expansión de la agricultura, la minería y la caza ilegal de animales que las llevan a su extinción.

Es momento de ser portavoz de la naturaleza y detener esta barbarie que contempla pasiva la extinción de especies como vimos con el rinoceronte blanco. Por ello, es imprescindible entender la importancia de organizarnos en la perspectiva de forjar una alianza para poder preservar la supervivencia tanto del ser humano como de la naturaleza y que coexistan en armonía.

Referencia: www.iucn.org

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