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TEORÍA / EDUCACIÓN

Jesualdo Sosa, pedagogo comunista Parte II

Retomando el análisis del legado pedagógico de Jesualdo Sosa, queremos enfatizar en esta segunda entrega un aspecto muy poco destacado de su obra, el valor estético y literario presente en las páginas de gran parte de su prosa.

Lunes 26 de diciembre de 2016 | 11:45

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Una prosa poética.

Más allá de sus libros de poemas como “Nave del alba pura” y “Siembra de pájaros”; el conjunto de la obra de Jesualdo es poseedora de una gran calidad estética y literaria; ya sea desde sus trabajos más teóricos-pedagógicos (“17 educadores de América”, “Vaz Ferreira, un pedagogo burgués”, “Formación del pensamiento racionalista de José Pedro Varela”, “Los fundamentos de la nueva pedagogía”, etc) hasta sus textos más testimoniales y autobiográficos (“Vida de un maestro”, “Fuera de la escuela”), pasando incluso por sus aproximaciones al campo de la historia nacional (“Artigas: del vasallaje a la revolución”); su obra se caracteriza por una gran creatividad literaria: los perspicaces juegos retóricos, la utilización de imágenes audaces, un sabio manejo de la ironía componen los rasgos más sobresalientes de una prosa cargada e impregnada de lirismo y literialidad.

No un lirismo florido y ornamental, a la manera de los estetas franceses o ingleses de fines del siglo XIX sino expresión de la melancolía, la indignación, la rabia pero también la alegría de un hombre sensible, comprometido con la lucha y la suerte de los desposeídos de su tiempo.

Vida de un maestro.

Por otra parte Jesualdo también supo incursionar en la teoría literaria desde el punto de vista de la recepción infantil en su obra “Literatura infantil. Ensayo sobre ética, estética y psicopedagogía de la literatura infantil”; en el mismo sentido profundizó en la investigación de la creatividad artística y estética en la infancia en su trabajo “La expresión creadora del niño” y en la recopilación empírica de “500 poemas de los niños de la escuela de Jesualdo”.

Sin embargo es “Vida de un maestro” uno de los ejemplos más logrados de su prosa poética, su descripción de numerosas situaciones y sucesos en la escuela 56 de Canteras del riachuelo, el retrato a veces idealizante de sus “camaradas” (sus pequeños aprendientes) pero siempre cargado de amor y ternura; el retrato siempre ácido y mordaz de burócratas e inspectores, la descripción del entrono natural de la escuela, del amanecer y el crepúsculo; la personificación del conjunto de un salón de clases: viejas paredes, bancos y mesas desvencijados protestando contra el discurso de un inspector gris y aburrido; la rabia, la impotencia y la posterior catarsis ante la muerte de uno de sus niños, explotado como mano de obra adulta en el campo; y también la escena de superación del “camarada” Alfonso de las oscuras ciénagas de la ignorancia y el egoísmo hasta las cumbres más altas de la solidaridad y la pertenencia colectiva.

“Vida de un maestro” constituye sin lugar a dudas, además de un texto inolvidable en la memoria de todos los que hemos atravesado con dolor por él, una impostergable guía para la acción, para todxs aquellxs docentes y educadorxs que no nos resignamos a entregar nuestras vidas, en estériles aulas, educando para el capital; sino que soñamos en forma consciente y crítica no sólo con la superación del capitalismo y la lucha por el socialismo; sino también con la perspectiva real y posible de la emancipación social de la escuela de los estrechos y asfixiantes marcos del régimen del capital.






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