Internacional

ENTREVISTA

Jerusalén es el lugar donde el apartheid es más profundo para los palestinos

Sábado 9 de diciembre de 2017 | Edición del día

La Izquierda Diario conversó con Sergio Yahani, director del Centro de Información Alternativa (IAC por sus siglas en inglés). Yahani vive en Jerusalen y el IAC tiene oficinas en esa ciudad y en Beit Sahour, Cisjordania. Reproducimos a continuación algunos fragmentos del diálogo sobre la importancia histórica, política y geográfica de Jerusalén, como así también la forma en la que allí viven cientos de miles de palestinos. A pocos días del anuncio de Donald Trump sobre el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, se desataron jornadas de protestas que se extendieron más allá de los territorios palestinos, por los principales países árabes de la región.

Una vez más Jerusalén se transforma en el epicentro del conflicto. El valor simbólico de Jerusalén va mucho más allá de las simbologías religiosas. La ciudad por su centralidad histórica, política y geográfica es la llave para cualquier tipo de liberación nacional palestina en el futuro. Sin la inclusión de Jerusalén no puede existir un Estado palestino de ninguna forma, sea un Estado único -desde el mar hasta el río Jordán-, o sea un Estado en Cisjordania.

Jerusalén es central en cualquier tipo de estrategia nacional palestina, pero también es aquel lugar donde el apartheid es el más profundo de todos. La población palestina de Jerusalén no tiene ningún tipo de estatus político: no son ciudadanos de Israel pero tampoco son ciudadanos de la Autoridad Palestina. El estatus político de la población palestina en Jerusalén es de inmigrantes con derecho a trabajar, lo que es interesante porque nunca “inmigraron”, sino que es la población nativa de la ciudad.

Estas condiciones muy precarias le permiten a Israel tener un control demográfico bastante fuerte, expulsando población en casos de necesidad, pero también crea una fuerza de trabajo de 200.000 personas, en un Estado pequeño, que no tiene ningún tipo de derecho. No tienen sindicatos porque no están sindicados dentro de Israel y los sindicatos palestinos están prohibidos. Entonces es una población que vive día a día el apartheid. Vive día a día una existencia sin ningún tipo de derechos. Ni civiles, ni políticos, ni humanos. No tienen el derecho básico a la vivienda. Esto no existe para la población palestina de Jerusalén.

Por supuesto que esta situación se perpetúa con la complicidad tanto de Europa como de los Estados Unidos, y también de los regímenes árabes que aceptan este status quo, sobre todo del régimen jordano. Mientras Israel mantenga cierto respeto a los poderes jordanos en los centros religiosos que están bajo su responsabilidad, Jordania acepta el apartheid israelí.

Ya pasaron dos días de lucha. Hay que ver qué pasa a partir del sábado, después del punto alto al que llegamos este viernes. Mañana quizá la resistencia pueda bajar temporalmente, que vendría a ser la forma que tiene la gente de reorganizarse para ver a partir de la semana que viene cómo continúa.








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