Géneros y Sexualidades

Jennifer Aniston y el discurso de la libre elección

Ailén Morales

Estudiante Sociología UBA

Miércoles 13 de julio de 2016 | 13:45

"No estoy embarazada, lo que estoy es harta". Así lo ha denunciado la famosa actriz de Hollywood, Jennifer Aniston, a través de un descargo en el blog del Huffington Post.

"Si para alguien soy algún tipo de símbolo, entonces soy un ejemplo de cómo nosotros, como sociedad, vemos a nuestras madres, hijas, hermanas, esposas, amigas y compañeras. La cosificación y el escrutinio a los que sometemos a las mujeres es absurdo y alarmante. La forma en que los medios me muestran es simplemente un reflejo de cómo vemos y describimos a las mujeres en general, con la medida de unos retorcidos estándares de belleza."

La actriz de la comedia Friends inicia así su carta abierta, a raíz los rumores de un supuesto embarazo impulsado por los tabloides, que la fotografiaron con lo que llamaron una “panza inusual” en sus vacaciones en Bahamas.

De esta forma, Aniston hace una crítica a los "deber ser", poniendo sobre la mesa una cuestión de la cual las mujeres hemos sido blancos a través de los años.

A su vez, cuestiona el rol de los medios. "Usamos estas noticias de celebrities para perpetuar esta visión deshumanizadora de las mujeres que se centra sólo en la apariencia física, y que se ha convertido en el deporte favorito de los tabloides en cuanto a especulación. ¿Está embarazada? ¿Está comiendo demasiado? ¿Ha dejado de cuidarse? ¿Está su matrimonio contra las cuerdas porque la cámara detecta algún tipo de imperfección física?", agrega.

La publicación de la ex Friends pronto cobró revuelo en las redes sociales y fue replicada en todos los medios. Esto se debe a que expone denuncias históricas del movimiento de mujeres, como es el mandato social a ser madres así como los estándares de belleza impuestos por la sociedad machista -que determinan cómo una mujer debe lucir, qué debe llevar puesto, y para quién debe lucir de determinada manera-.

Pero no por esto sus dichos dejan de mostrar contradicciones. En primer lugar, es innegable que la actriz habla desde un lugar particular: es una estadounidense famosa, blanca, millonaria y heterosexual. Por otra parte, ella es una representante de la “belleza hegemónica”. No sólo no se caracteriza por levantar en el pasado este tipo de reclamos; sino que aceptó más de una vez los estereotipos vigentes. Por ejemplo, el año pasado, al ser calificada como “la mujer más bella” por la revista People.

Además, el descargo de Aniston desliza que las mujeres podemos elegir libremente qué hacer con nuestras vidas y el proyecto que queremos alrededor de ellas. Pero esto no es una realidad para millones de mujeres trabajadoras, jóvenes, amas de casa, de los barrios más precarizados de todo el mundo. O sea, para aquéllas a quienes la sociedad capitalista –que legitima y se apoya en una cultura machista- condene a ser meras reproductoras biológicas de la familia, cargar con las tareas domésticas, trabajar 9 o 10 horas por día y ganar menos que sus compañeros varones.

“El ser feminista pasó de ser un pronunciamiento político a una marca de estatus, de algo cool”, decíamos en otro artículo. Actualmente, de hecho, muchas actrices, cantantes y estrellas se reivindican "feministas" -como vimos en el discurso de Emma Watson en la ONU en el marco de la campaña He for She-.

Muchas de las cuestiones que plantea la Jennifer Aniston son correctas y sentidas por muchas mujeres. Pero no podemos obviar que se encuadra en un discurso sobre la "libre elección" que ha servido para ocultar que no todas tenemos las mismas posibilidades económicas ni sociales. Y, sobre todo, que la salida a esto no es individual.








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