Internacional

DEBATE IZQUIERDA

Izquierda brasilera: el ¡Fuera todos! del PSTU y el “plebiscito rojo” del PC alemán

La crisis que atraviesa Brasil pone a prueba a la izquierda. Debate con el PSTU. Similitudes y diferencias del “Fuera Todos” con la política del PC alemán frente al gobierno socialdemócrata y el ascenso del fascismo.

Simone Ishibashi

San Pablo

Sábado 2 de abril de 2016 | Edición del día

En medio de la crisis política que asola al país, la mayoría de las organizaciones de izquierda no está pasando la prueba. Luciana Genro – del Partido Socialismo y Libertad (PSOL) - viene siendo centro de críticas de su propio partido por haber asumido una posición favorable a la salida del gobierno de Dilma mediante el Tribunal Superior Electoral (TSE), como propone Marina Silva, caracterizándose cada vez más como portavoz de “izquierda de la Operación Lava-Jato”. Su corriente al interior del PSOL, el Movimiento Izquierda Socialista (Movimento de Esquerda Socialista – MES) no satisfecho con sus declaraciones, publicó un extenso artículo en el cual reivindica a la Orden de Abogados de Brasil (OAB) y a figuras como Miguel Reale Junior, exministro de Justicia de Fernando Henrique Cardoso. Impresionante.

El Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU) se presenta como otro ejemplo de una política desastrosa para la situación actual. En medio de las amenazas cada vez más crecientes de un golpe institucional, orquestado vía maniobras del poder Judicial y teniendo al frente al juez Sérgio Moro, aliado del PSDB y defensor abierto de intereses imperialistas, que significaría un endurecimiento autoritario del régimen político contra el pueblo y los trabajadores, el PSTU plantea como política fundamental el “Fuera Todos y “Elecciones Generales”. Es decir, una política que termina siendo funcional tanto a las alas de la derecha que defienden el impeachment como a las que defienden la destitución de Dilma por la vía de anular la fórmula de su candidatura, Dilma-Temer, vía el TSE y el adelanto del calendario electoral.

Tal como ocurrió con el PC alemán, cuya crítica de Trotsky desarrollaremos en este artículo, puede decirse que el PSTU se equivoca en todo: “la evaluación de la situación es incorrecta, el objetivo inmediato está incorrectamente planteado, los medios para alcanzarlo han sido incorrectamente elegidos” Por eso, se hace necesario encarar la discusión también desde el punto de vista teórico. Para avanzar en este terreno, retomaremos algunos debates que Trotsky hace con el Partido Comunista alemán en 1931, en el texto “¡Contra el comunismo nacional! (lecciones del «Referéndum rojo)”, pues parece que son poco conocidos por la izquierda.

Una analogía histórica útil

En 1931, apenas dos años antes del ascenso del nazismo en Alemania, específicamente el 21 de julio, el Partido Comunista alemán plantea una serie de exigencias de concesiones democráticas y sociales al gobierno prusiano, dirigido entonces por la socialdemocracia. En palabras de Trotsky, este movimiento de la burocracia estalinista en Alemania era en verdad una “propuesta al estrato más alto del partido socialdemócrata con la propuesta de un frente único contra los fascistas bajo ciertas condiciones, con la socialdemocracia contra el fascismo.” El gobierno de la socialdemocracia se encontraba, en ese momento, sometido a un plebiscito que había sido defendido por los nazis, con el fin de debilitar su poder.

Cuando la socialdemocracia se niega a conceder las condiciones exigidas por el PC para la formación de un frente único contra los nazis, la burocracia estalinista forma, según Trotsky, un “frente único con los fascistas contra la socialdemocracia”. Este frente único entre el PC y los nazis se materializó en un llamado del PC a la realización de un “plebiscito rojo” contra el gobierno de la socialdemocracia. Una apropiación. Una apropiación con verborragia roja de la política de los nazis que llevó al Partido Comunista a votar junto a ellos a favor de la caída del gobierno de la socialdemocracia en Prusia. Una política absurda, que dejó juntos a los nazis y al Partido Comunista, duramente criticada por León Trotsky.

Es evidente que toda analogía histórica debe ser tratada como tal, como una analogía. Hay que considerar las diferencias entre las situaciones concretas, que por supuesto no son cuestiones menores. Hoy no está planteada la amenaza del fascismo de ningún modo. Esta verborragia utilizada por el petismo sirve crear una base amplia para su política de defender al gobierno acríticamente.

Somos marxistas y, para nosotros, la distinción de grados en el derechismo de la situación y de los sectores que actúan no es un mero detalle. Lo que existe es una derecha ajustadora que busca, al momento, facilitar el ascenso de un gobierno que acelerare el ritmo de los ataques y esto no solo queda claro por el programa que levanta sino también por las fuerzas sociales que impulsa. Estas fuerzas abarcan tanto a la burguesía imperialista como a la clase media alta, como se viene expresando en varios países de América Latina, como planteamos aquí.

Es evidente que no se trata de salvar al gobierno del PT, como mal menor, sino de combatir el avance de estos sectores. Por eso, a pesar de las diferencias con la situación alemana, que reconocemos, las críticas que Trotsky plantea al PC en ese momento son útiles para ver cómo la política del “Fuera Todos” y “Elecciones generales” reproduce los fundamentos de la lógica del PC alemán en 1931.

Un ejemplo de lo que no debe hacerse

Trotsky critica aquella política del PC alemán diciendo que los “Los errores del partido comunista alemán sobre la cuestión del plebiscito figuran entre los que se volverán más claros a medida que el tiempo pase y terminarán por entrar en los libros de texto de la estrategia revolucionaria como ejemplo de lo que no se debe hacer.” Del mismo modo podemos evaluar la actual política del PSTU, que será recordado como un partido que fue ala izquierda del impeachment y del consecuente fortalecimiento de las medidas autoritarias del régimen y la aceleración de los ajustes contra los trabajadores. Esto porque la lógica de adaptación del PSTU a la derecha, al juez Moro, al Poder judicial, al Tribunal Superior Electoral, etc. con su planteamiento a favor del “Fuera Todos” y “Elecciones Generales”, como si fuese posible en la situación concreta una versión de “impeachment de los trabajadores” sin que la clase trabajadora esté actuando como sujeto independiente es, en ese sentido, muy similar a la adaptación del PC alemán y su “plebiscito rojo” a la política defendida por los nazis en 1931.

Veamos lo que planteaba Trotsky: “¿Es cierto, sin embargo, que Thaelmann formó un frente único con Hitler? La burocracia comunista llamó “rojo” el referéndum de Thaelmann, en contraste con el plebiscito negro o pardo de Hitler. Que el asunto concierne a dos partidos mortalmente hostiles está naturalmente fuera de duda, y todas las falsedades de la socialdemocracia no llevarán a los trabajadores a olvidarlo. Pero hay un hecho que permanece como tal: en cierta campaña, la burocracia estalinista embarcó a los trabajadores revolucionarios en un frente único con los nacionalsocialistas contra la socialdemocracia“.

Del mismo modo que el PC alemán, el PSTU cree que es posible actuar como ala izquierda de una misma posición que es sostenida por la derecha, sin prestarle un servicio. Planteando el llamado de “Fuera Todos” y por “Elecciones generales” como banderas del acto de este 1 de abril convocado por Conlutas, el PSTU no se da cuenta que deja a los trabajadores en un frente único con la derecha contra el gobierno del PT. Una política que solo podrá llevar al fortalecimiento de la derecha y no a la formación de una alternativa independiente para luchar contra el gobierno del PT y sus ajustes, actuando la clase trabajadora como sujeto, con sus propios métodos.

Mientras no haya un cambio sustancial en la situación política nacional, lo que debe hacerse es seguir el ejemplo de la votación realizada en la asamblea de base de los trabajadores de la USP (Sindicato de Trabajadores de la Universidad de San Pablo – SINTUSP) el pasado 31 de marzo. En esta asamblea se votó la propuesta de impulsar un movimiento contra el impeachment y los ajustes del gobierno del PT, por tanto los trabajadores participaron del acto con su propia bandera. Una posición opuesta a lo que el PSTU realizó como mayoría en Conlutas, que quiere poner a su base detrás del “Fuera Todos” y “Elecciones generales”, porque considera que “el gobierno que sustituya a Dilma será más débil”. Deberían explicar cómo el ascenso de la derecha al poder puede favorecer a los trabajadores.

El PSTU se adapta no solo a la derecha sino también a la burocracia sindical de la CUT, que sigue teniendo las manos libres para actuar en defensa del gobierno, sin preparar ninguna lucha contra los ajustes del PT. Los sectores más amplios, de masas, de los trabajadores no concurrieron a los actos de la derecha. Sigue siendo base de la central sindical, la CUT. Aprobar en una asamblea de base, como sucedió en el SINTUSP, impulsar un movimiento que se dirija a las centrales sindicales para poner en pie un movimiento de trabajadores contra el impeachment y los ajustes es una plataforma en pequeño, de la orientación de Trotsky cuando afirmaba que “Por política de frente único se debería entender al menos una acción común, no con los trabajadores que han dejado la socialdemocracia, sino con aquellos que permanecen en sus filas. Por desgracia, hay todavía un gran numero de ellos”.

Ligado a esto, surge la cuestión de la correlación de fuerzas, puesto que no existe ninguna movilización independiente y de masas de la clase trabajadora para tirar al gobierno del PT por izquierda. Como decía Trotsky: “El problema, en consecuencia, se reduce a la correlación de fuerzas. Salir a la calle con la consigna de ¡Abajo el gobierno de Brüning y Braun! en un momento en que, según la correlación de fuerzas, solamente puede ser sustituido por un gobierno de Hitler y Hugenberg, es el más puro aventurerismo. La misma consigna, sin embargo, adquiere un significado totalmente diferente si se convierte en una introducción a la lucha directa del proletariado mismo por el poder.” Esto es importante pues si hay cambios en las condiciones objetivas y subjetivas, la política de los revolucionarios también cambia. Sin embargo, hoy la correlación de fuerzas marcada por la entrada en escena del proletariado luchando por el poder es inexistente. De ahí la importancia de luchar para que lo haga, a partir de la política de frente único desde los sindicatos, que hoy deben encarar como primera tarea el combate a la derecha y a su política de impeachment y las maniobras del Poder Judicial, llevando a la derrota los ajustes del gobierno del PT.

EL PT ataca, correcto. Pero… ¿por qué el PSTU quiere acortarle el camino a la derecha?

De este modo, el cuestionamiento que Trotsky hace frente a los motivos que llevaron al PC alemán a votar con el nazismo contra la socialdemocracia se aplican también para pensar la política del PSTU: “¿Qué propósito político perseguía la dirección del Partido Comunista con este giro? Cuanto más se leen los documentos oficiales y los discursos de los dirigentes menos se entiende este propósito. El gobierno prusiano, se nos dice, está abriendo el camino al fascismo. Esto es absolutamente correcto. (…) Hasta este punto, estamos totalmente de acuerdo. Pero ¿qué conclusión política se desprende de esto? No existe el más mínimo fundamento para apoyar al gobierno de Braun, para aceptar siquiera una sombra de responsabilidad por el mismo ante las masas, ni siquiera para debilitar una pizca nuestra lucha contra el gobierno de Brüning y su agencia prusiana. Todavía existen menos razones para ayudar a los fascistas a remplazar al gobierno (…) Porque, si acusamos con bastante justicia a los socialdemócratas de preparar el camino al fascismo, en lo último en que puede consistir nuestra tarea política es en hacerle más corto este camino”.

Del mismo modo, podemos hacer este cuestionamiento para la situación actual. El PSTU intenta justificar su posición afirmando que el “PT ataca y está descargando ajustes sobre las espaldas de la clase trabajadora”. Correcto. Pero esto no justifica lo absurdo de su política. Por el contrario. Aquí se puede literalmente parafrasear el pasaje anterior, y partir de que si tampoco existe el menor fundamento para apoyar al gobierno del PT, ni aceptar “una sombra de responsabilidad sobre él”, como decía Trotsky sobre el gobierno de la socialdemocracia en Prusia. Tampoco existen menos razones aún para ayudar a la derecha, al Poder Judicial y al juez Moro, como tampoco sustituir al gobierno del PT con el impeachment. Porque si acusamos al PT de atacar a los trabajadores, “en lo último en que puede consistir nuestra tarea política es en hacerle más corto el camino de la derecha al poder”.

Por todo esto, a pesar de las diferencias con la situación de 1931, lanzar la política de “Fuera Todos” en un momento en que la correlación de fuerzas está marcada por los actos dirigidos por la derecha, apoyada por la clase media alta de las grandes ciudades, que reivindica abiertamente al juez Moro y a la Policía Federal, y la clase trabajadora no está en escena con sus métodos es, también, completamente aventurero. La tarea actual es todo lo opuesto a lo que plantea el PSTU.

Pasa por tener una política que defienda claramente la necesidad de ubicar en el escenario nacional a la clase trabajadora, pero no detrás de la derecha sino como sujeto independiente, con sus métodos históricos de lucha, accionada a través de un frente único que se oponga al impeachment y a los ajustes del gobierno del PT. Que imponga por la fuerza de la movilización una Asamblea Constituyente Libre y Soberana en el camino de un gobierno de los trabajadores y el pueblo.

Traducción: Liliana O. Caló







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