Economía

CRISIS BANCARIA EN LA UE

Italia: el sistema bancario enciende las alarmas

El sistema bancario italiano registra un profundo endeudamiento; los temblores del Monte Dei Paschi podrían ser el comienzo del colapso que amenaza con contagiar rápidamente a los bancos de la UE.

Guadalupe Bravo

Economista | @GuadaaBravo

Gastón Remy

Economista, docente en la Facultad Cs. Económicas UNJu.

Jueves 18 de agosto de 2016 | Edición del día

La economía de la Unión Europea, golpeada luego del Brexit y sus efectos que mantienen una elevada incertidumbre financiera, algo que analiza en profundidad Paula Bach en su artículo “Bancos estresados, estímulos monetarios y consecuencias neoliberales”; comienza a mirar con preocupación la crisis latente del sistema bancario italiano.

La delicada situación financiera de la cuarta economía en importancia de Europa, es una de las formas más agudas quizás, en que se manifiesta un profundo deterioro de la economía. Desde 2008 acumula años de estancamiento económico, caída de la productividad y del empleo, y una deuda elevada.

Esto indicadores fueron delineando su compleja coyuntura económica, para el Fondo Monetario Internacional no es esperable que la recuperación del sistema bancario italiano, sobre el que recae, ni más ni menos que un tercio de todos los créditos morosos de la zona euro por un monto de 360.000 millones de euros, provenga de una mejora de su economía. Con un porcentaje de crédito dudoso equivalente al 22% del PIB italiano, el FMI consideró que la situación es explosiva y su efecto “contagio regional y global puede ser significativo dado el peso sistémico de Italia".

Si bien junto con la crisis de deuda griega se puso en evidencia que existían otros países en la UE como Portugal, Irlanda e Italia con altos niveles de endeudamiento, incluso llegaron a denominarlos PIGS (por las iniciales de los países en problemas, incluyendo a Grecia y España); las constantes inyecciones al sistema bancario italiano por parte del Estado, no resolvieron sus problemas y sólo lograron retrasar el estallido de la crisis. Italia es el país más endeudado de la UE, y se ubica detrás de Grecia, con una deuda que alcanza el 132% de su PBI.

Deudores y acreedores del sistema bancario italiano

En un artículo para El País, el director del centro de estudios de Economía y Política Europea de la Luiss University, Marcello Messori, explica un aspecto clave sobre el desarrollo de la actual crisis bancaria: “El sector bancario italiano superó bien la crisis financiera internacional de 2007-2009 porque se trató de una crisis de actividad financiera no crediticia, y nuestro sistema era muy tradicional y por tanto no tuvo necesidad de salvamentos públicos. Cuando la crisis se convirtió en una crisis real, del 2009 al 2013, las pequeñas empresas —que son la inmensa mayoría en Italia— empezaron a tener problemas, a convertirse en insolventes y a no devolver los créditos”.

Siguiendo este análisis, nos encontramos con otra clave distintiva del funcionamiento de la banca italiana como las pequeñas y medianas empresas, las principales deudoras que desde el año 2013 entraron en un proceso de insolvencia, y al no poder pagar sus créditos arrastraron a los cuatro pequeños bancos que entraron en crisis en 2015. Ante esa insolvencia, los bancos recurrieron a la emisión de obligaciones, es decir tomaron dinero prestado con intereses atractivos a mediano plazo.

Aquí se presenta otro elemento de crítico, se estima que el 12% del dinero obtenido por esta vía, lo acapararon pequeños ahorradores, por ejemplo, familias que invirtieron todos sus ahorros en esos bancos buscando obtener beneficios y esto podría no suceder si se desata la crisis bancaria, aumentando los niveles de conflictividad social.

Se calcula que en Italia unos 200 billones de euros en bonos están en manos de los inversores minoristas, es una excepción facilitada por la legislación nacional, que suma una presión extra al gobierno de Renzi para encontrar una vía rápida de rescate a la banca.

Siguiendo este entramado del sistema bancario, los desencadenantes de la crisis comenzaron en abril cuando las acciones de los principales bancos cayeron más de un 50% de su valor y su venta se intensificó desde el Brexit.

Monte Dei Paschi, la punta del iceberg

El banco más antiguo de Europa, el Monte Dei Paschi, y el tercero en importancia de Italia, es el que mayor preocupación ha despertado entre los inversores y autoridades de gobierno; a partir de su caída en el mes de julio y tras haber recibido la peor nota de calificación durante las llamadas pruebas de estrés que aplica la Autoridad Bancaria Europea.

Ante esta crítica situación, el Banco Central Europeo (BCE) aprobó el saneamiento del Monte Dei Paschi, contemplando un aumento del capital de 5.000 millones de euros y la venta de 9.000 millones de créditos deteriorados a Atlante, un fondo de inversión alternativo creado en abril de 2016, para ayudar a bancos italianos en dificultades, sin recurrir al dinero público.

Entre tanta preocupación y alarmas, algunos analistas sostienen que el problema bancario de Italia refleja las divergencias existentes entre las normas de Bruselas y las exigencias de la política nacional, y a su vez el conflicto entre acreedores y deudores; consecuencia de una reforma financiera inconclusa que afecta a los países de la zona euro de conjunto. En este sentido desde un artículo del semanario The Economist, sugieren un rescate del Estado a los bancos, combinado con las clásicas medidas de reformas financieras y ajuste fiscal que sugieren los organismos internacionales.

Sin dudas, la situación de la banca italiana, expresa múltiples problemas y contradicciones, de la propia economía nacional que no logra una recuperación que permita sanear, al menos, parte de las deudas de las empresas con los bancos; como también de la UE que no logra salir del débil crecimiento que sobrevino luego de la crisis financiera de 2008. Si a esto sumamos la incertidumbre financiera en aumento luego del Brexit, y los vaivenes políticos del primer ministro Matteo Renzi, quien se encamina a un arriesgado referéndum, no puede descartarse que el país de la península itálica se encamine hacia una tormenta perfecta cuyos ecos se hagan sentir en el resto de Europa.

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