Sociedad

OTRO SANTO ESCÁNDALO

Italia: el obispado de Verona hizo “desaparecer” a un cura que confesó abusos sexuales

Eligio Piccoli fue filmado en febrero relatando los abusos sistemáticos en el Provolo y confirmando el “traslado” de pedófilos a Argentina. “Ahora no sabemos dónde se lo llevaron”, denuncian las víctimas.

Daniel Satur

@saturnetroc

Sábado 13 de mayo | 12:57

En febrero pasado este diario reprodujo las confesiones del octogenario Eligio Piccoli, que fueran registradas por una cámara oculta ingresada por un periodista del sitio Fanpage al hospital-hotel cercano a Verona donde el cura fue confinado a modo de “escarmiento” por sus crímenes sexuales. Como se expresaba en esa nota, esas confesiones no hacían más que confirmar lo que el Vaticano se empecina en negar todos los días.

Esta semana esa cámara oculta volvió a circular por los medios. Pero aunque muchas personas recién ven y escuchan por primera vez las aberrantes expresiones de Piccoli, la verdadera noticia no fueron sus palabras registradas hace meses.

La noticia, por estas horas, es que Piccoli ya no habita su cuarto de esa residencia de la Iglesia ubicada en la localidad italiana de Negar. Es más, ya no está en esa suerte de hospital-hotel. Y no se sabe a dónde se lo llevaron.

“Desapareció Don Piccoli, ya no está en la clínica donde se lo había entrevistado hace unos meses. Nadie sabe dónde está, es imposible de encontrar”, confirmó a este diario, aún sorprendido, Francesco Zanardi, referente de la Red L’Abuso (que integra la Red mundial de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico).

“En estos momentos no sabemos mucho más que lo que están informando desde la Asociación de Sordos Provolo”, agregó Zanardi en referencia a la organización de víctimas de abuso sexual sufrido en el instituto creado en Verona y que tiene dos sedes en Argentina (a donde, entre otras cosas, la Curia “exportó” varios curas denunciados).

“Piccoli fue el primer sacerdote que hizo confesiones importantes que confirman, sin dudar, que los pedófilos acusados del Instituto de Verona eran trasladados sistemáticamente”, agregó el referente de la Red L’Abuso. Y allí, seguramente, esté la explicación del sorpresivo traslado del octogenario cura, quien de no mediar la cámara oculta de Fanpage habría terminado sus días plácidamente escondido en la residencia de la localidad de Negar.

Davide Dalla Bernardina, referente de la Asociación de Sordos Antonio Provolo, confirmó al diario argentino Clarín que esta semana quisieron visitar nuevamente a Piccoli pero ya no estaba. “Hace tres días fuimos a verlo pero lo han trasladado. Y nadie supo decirnos dónde está. La curia de Verona lo está protegiendo”, sentenció indignado.

Entre sus confesiones, el cura Piccoli hablaba de la sistemática maniobra de la jerarquía eclesiástica para enviar a Argentina a aquellos curas comprometidos por denuncias de abusos y violencia sexual. Algunos de esos curas son Nicola Corradi, Giovanni Granuzzo, Eliseo Primati y Luigi Spinelli.

El primero y el último hasta hace poco tiempo seguían haciendo de las suyas en el Provolo de Mendoza. Corradi es el octogenario que fue detenido en noviembre junto a Horacio Corbacho y tres empleados del instituto, lo que desató el escándalo conocido. Spinelli, por el contrario, es un misterio. Como también se informó en este sitio, no se sabe dónde está y se presume que algunas de las víctimas también lo mencionaron como responsable de abusos sexuales y hasta torturas a niños y niñas.

Maniobras periodísticas

Clarín es uno de los medios que por estas horas dio la “noticia” de la cámara oculta realizada y difundida hace ya casi tres meses. Pero allí la novedad de la ausencia de Picolli es tomada de forma secundaria, restándole trascendencia. Sin embargo, el hecho de que la Curia italiana haya decidido hacer “desaparecer” del alcance público a quien se desbocó y contó muchas verdades ocultadas sistemáticamente por la jerarquía eclesiástica, es un verdadero escándalo.

Es más, Clarín intentó (como lo hace todo el tiempo) quitarle toda responsabilidad en el caso al papa Francisco, quien no puede desconocer de ninguna manera esos tejes y manejes de la Curia de Verona y de toda la península.

En el mismo artículo en el que se escandaliza por las confesiones de Piccoli, Clarín dice que “en una respuesta firmada por Angelo Becciu, secretario para los asuntos generales de la Santa Sede”, Bergoglio le habría hecho saber a la Asociación de Sordos Provolo todo lo que “la Santa Sede ha hecho y continua haciendo con compromiso infatigable en relación a los abusos sexuales del clero obrando en apoyo del drama de las víctimas”.

Pero cada vez son más y más las y los sobrevivientes que desenmascaran la política del Vaticano en éste y otros asuntos. Muchos miembros de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual Eclesiástico, desde todos los continentes, llevan años recibiendo el más absoluto silencio como toda respuesta a las denuncias presentadas en Roma y los pedidos expresos al Santo Padre.

Mientras tanto, miles de curas abusadores son encubiertos por la más alta jerarquía eclesiástica. A lo sumo si las cosas se complican, como con el viejito Piccoli, se actúa con decisión y se lo borra del mapa. No vaya a ser cosa que se siga desbocando.

Mirá el documental No Abusarás (el mandamiento negado en la Iglesia de Francisco)






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