Internacional

CRISIS MIGRATORIA

Italia, España y Malta dejan a la deriva al Aquarius, con 141 inmigrantes rescatados en el Mediterráneo

Los inmigrantes, provenientes de diversos países africanos, entre os que se encuentran dos embarazadas y 67 menores no acompañados, fueron rescatados frente a las costas de Libia. El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, afirmó en su cuenta de twitter: "¡Pueden irse adonde quieran, pero no a Italia!”, mostrando al desnudo su total inhumanidad.

Lunes 13 de agosto de 2018 | 16:03

El barco "Aquarius", de las ONG Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée, busca un puerto seguro en el que desembarcar a los 141 migrantes rescatados en el Mediterráneo central, tras la negativa anunciada este lunes por Italia, Malta y España.

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La embarcación abandonó las aguas internacionales frente a Libia, donde rescató a los migrantes, y se ha situado en el Canal de Sicilia, entre el Estado insular de Malta y la isla italiana de Lampedusa.

A bordo hay 141 migrantes salvados en dos operaciones distintas el pasado viernes, cuando viajaban en barcazas precarias desde Libia hacia las costas europeas. En la primera operación se salvó a 25 inmigrantes, 16 hombres y 9 mujeres, una de ellas embarazada, procedentes de Bangladesh, Camerún, Ghana, Costa de Marfil, Nigeria y Senegal. En la segunda se rescató a 116 inmigrantes de Egipto, Eritrea, Somalia y Marruecos, de los que 78 son varones, 38 mujeres, una de ellas también embarazada, y 67 menores no acompañados.

El doctor de a bordo, David Beversluis, de MSF, explicó que los inmigrantes se encuentran "estables" y que la embarcación cuenta con comida y suministros médicos para las próximas dos semanas. "Hay algunas personas que están débiles y desnutridas. En los dos primeros días tuvimos alguna persona deshidratada, pero han sido atendidas médicamente", resumió en una conversación telefónica.

Están cansados, como es normal después de "un viaje largo en un barco pequeño", y sospechan que la espera puede ser larga al conocer la última misión del "Aquarius", que en junio tuvo que desembarcar a 629 inmigrantes en el puerto español de Valencia luego de varios días de espera en alta mar por la negativa de Italia y Malta.

Una situación que se repite en la actualidad, ya que MSF indicó que se ha puesto en contacto con las autoridades de Malta e Italia y ninguna de ellas accedió a concederles un puerto seguro al que trasladar a todas estas personas, abandonándolas a su suerte.

En Italia, el ministro del Interior, el xenófobo Matteo Salvini, reiteró su postura de cerrar sus puertos a las embarcaciones de las ONG e hizo hincapié en que el barco es de un armador alemán (Jasmund Shipping), con bandera de Gibraltar y tripulación extranjera.

"¡Pueden irse adonde quieran, pero no a Italia! STOP traficantes de seres humanos y cómplices", subrayó en Twitter, reiterando así su idea de que las organizaciones humanitarias fomentan la inmigración irregular desde Libia y hacen el juego a las mafias que la gestionan.

El ministro de Infraestructuras italiano, Danilo Toninelli, opinó en la misma red social que debería ser el Reino Unido el país que se ocupara de dar puerto al "Aquarius", dada su bandera. "Que Reino Unido asuma su responsabilidad para la protección de los náufragos", insistió.

Sin embargo, la brutalidad frente a la inmigración no es patrimonio exclusivo de Italia, sino que las medidas antiinmigratorias son patrimonio de todos los gobiernos de la región que cada vez más aceptan la política de las organizaciones de extrema derecha, como sucede en Francia y Alemania.

También ha llegado una negativa desde España, el país que el pasado junio acogió a la embarcación. El Gobierno considera que España "no es el puerto más seguro" al no ser "el más cercano según lo establecido en el Derecho Marítimo Internacional" para el desembarco de náufragos.

En lo que va del 2018, al menos 1.500 inmigrantes perdieron la vida en el Mediterráneo y la ruta entre Libia e Italia es la más letal para quienes intentan llegar a Europa.

Frente a la negativa de los Estados, algunas ciudades portuarias se han declarado dispuestas a acoger a la embarcación, como es el caso de la española Barcelona, la francesa Sète y la italiana Nápoles.

El alcalde de esta última, Luigi Di Magistris, invitó al "Aquarius" a aproximarse a su costa: "En el caso de que no los hagan bajar, seremos nosotros quienes iremos a buscarlos", afirmó.







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