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ELECCIONES 2017

Itai Hagman: la "izquierda" de los amigos de Milani, UPCN y Bergoglio

Itai Hagman, precandidato a diputado nacional por Ahora Buenos Aires, hizo gala de arribismo y complicidad con la vieja casta política enriquecida del pejotismo, con quien comparte frente en Unidad Porteña.

Martes 8 de agosto | Edición del día

Preguntado sobre qué era Ahora Buenos Aires, la lista en la interna de Unidad Porteña, Itai respondió: “Es la unidad de diferentes agrupaciones de la izquierda popular, referentes de movimientos sociales y de gente suelta. Hay sectores más identificados con el kirchnerismo y otros no. Tenemos una mirada crítica de lo que fue la oposición al macrismo en estos años. Se subestimó al macrismo y la importancia política de la ciudad. Hay que construir un espacio que se proponga gobernar la ciudad desde una perspectiva distinta a la del Pro. Unidad Porteña es el primer paso en ese sentido”. Itai manifiesta que su agrupación es la “izquierda popular” que integra al kirchnerismo, dentro de un frente conformado por el PJ, sí, leyó bien, el PJ, del burócrata millonario Víctor Santamaría, de Juan Manuel Olmos, de los burócratas de UPCN que integran la lista de uno de los autores de las leyes de educación menemista Daniel Filmus, del precarizador de los trabajadores de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, del socio comercial y defensor del genocida César Milani, Guillermo Moreno, y del agente del papa Francisco, Gustavo Vera, viejo aliado de Elisa Carrió y hoy coequiper del ex secretario de comercio.

Plantearse luchar por el #NiUnaMenos, el cupo laboral trans o el aborto con representantes abiertos del clero como Moreno y Vera, y dentro de los apoyos a Filmus el exembajador Vaticano, Eduardo Valdés, es una farsa. Plantearse el rechazó al negacionismo macrista y la lucha por el juicio y castigo a los genocidas y sus cómplices, otra farsa acompañando a un defensor de militares genocidas. Luchar por la defensa de los trabajadores estatales contra el ajuste macrista, medio difícil de imaginar con el jefe de las patotas que atemorizaban a los trabajadores del Indec durante la intervención K o los burócratas de UPCN como Fernando Barrera, que entregaron al macrismo a los despedidos del 2016 y los derechos laborales en la paritaria 2017.

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En su balance del kirchnerismo Itai reconoce que hubo corrupción: “sería necio negar que hubo corrupción durante el kirchnerismo, también lo sería pensar que es un problema exclusivo del kirchnerismo. Hubo corrupción y hay corrupción ahora. Es un problema estructural asociado a dos cuestiones de fondo: cómo es la relación entre el Estado y las empresas, y cómo se financia la política”. Lo que parece una condena a las razones estructurales de la corrupción, es en realidad un abandono de la crítica anticapitalista que señala el carácter de clase del Estado y de la casta política como punto fundamental para entender la corrupción como un mecanismo aceitado de los capitalistas y los burócratas estatales para favorecer negocios públicos y ganancias privadas. No puede ser de otra manera el abandono de una crítica verdaderamente de izquierda, ya que Unidad Porteña representa a la camarilla de comisionistas y ladronzuelos como José López, Ricardo Jaime, Julio De Vido y, aparentemente, la mismísima familia Kirchner y asume como propia la perspectiva de defensa del Estado capitalista mando comando "progresista".

Si tenemos en cuenta la calaña de los aliados de Patria Grande, bajo el lema Ahora Buenos Aires, vemos que la definición “izquierda popular” peca como mínimo de forzada. Obviaremos desde ya el hecho de que se desvincula el concepto de izquierda del anticapitalismo y la clase trabajadora, es decir del programa y el sujeto que lo lleve adelante. Por presencia y definición, las figuras de Unidad Porteña son la negación práctica de cualquier política que huela a algo de izquierda o mínimamente progresista. La definición “izquierda popular” es funcional a presentar el rejunte de los impresentables del PJ y los caídos en desgracia de La Campora, como un frente progresista. Algo común a Patria Grande, la fuerza que motoriza Ahora Buenos Aires, que alguna vez se autodenomino como izquierda independiente, para separarse del trotskismo y cubrir las espaldas del kirchnerismo en el poder y del chavismo.

En fin, Itai Hagman, Ahora Buenos Aires y Patria Grande son el desinfectante ambiental por “izquierda”, bastante ineficaz para cumplir su función, de una interna que huele a podrido por donde se la mire.






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