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Isabel Perón despide al Momo Venegas: la expresidenta dijo adiós al "culata"

Con un aviso fúnebre publicado en el oligárquico diario La Nación, la ex presidenta Isabel Martínez de Perón expresó sus condolencias por el fallecimiento de Gerónimo Momo Venegas, secretario general de la UATRE y líder del partido FE, brazo peronista de Cambiemos.

Viernes 30 de junio | Edición del día

Después de un prolongado silencio de años reapareció Isabel Perón para enviar sus condolencias: "La ex presidenta de la Nación Argentina, Sra. María Estela Martínez de Perón, despide con profundo afecto al Momo y ruega una oración en su memoria". La hija del dirigente sindical de los peones rurales, María Eva Venegas, habló sobre la relación que mantenía su padre con la viuda del general Juan Domingo Perón quien desde el año 1981 reside en Madrid: "Mi papá hablaba a veces con Isabelita, era una persona que respetaba y quería mucho" agregando que siempre atendía las llamadas telefónicas de su padre.

No es de extrañar la afinidad de Venegas con Isabel.

El Momo pertenecía a la Juventud Sindical Peronista en Mar del Plata, donde era compañero de militancia con Hugo Moyano. La JSP era un rejunte de gangsters organizados por Jóse Ignacio Rucci y la UOM de Lorenzo Miguel para acabar con lo que ellos llamaban el "sucio trapo rojo" y la conspiración de la "sinarquía internacional". Sus patotas ejercían el matonaje dentro de los sindicatos y asesinaban militantes de izquierda, activistas y opositores políticos del gobierno de la viuda de Perón como parte de las bandas armadas de la Alianza Anticomunista Argentina, Triple A, comandadas por el entonces Ministro de Bienestar Social, Jóse López Rega.

La JSP se consideraba a sí misma como verticalista, es decir, defensora a ultranza del gobierno de Isabel y López Rega. Muerto Perón, Isabel -que era la vicepresidenta electa- asumió el poder y profundizó la política represiva que había caracterizado al gobierno de su esposo para lidiar con la situación de insurgencia obrera y popular que desde el Cordobazo de mayo de 1969 vivía la Argentina. Bajo su mandato gobernó la derecha peronista y los crímenes de la Triple A crecieron exponencialmente así como el poder del "Brujo", tal como se denominaba al grotesco ex cabo de policía que era el hombre fuerte de aquel gobierno peronista.

Isabel fue quien, en enero de 1975, mediante el Decreto Nº 261/75 convocó a las FF. AA. para aniquilar a la guerrilla del ERP en el monte tucumano. Allí los militares llevaron a cabo un ensayo general del genocidio y pusieron en pie el primer centro de detención clandestino, la macabra Escuelita de Famailla.

Fue bajo este gobierno que el peronismo lanzó un brutal plan de ajuste contra la clase trabajadora conocido como el Plan Rodrigo, antecedente del plan Martínez de Hoz, en junio de 1975. El mismo sería derrotado por un movimiento obrero que dio origen a las coordinadoras interfabriles del conurbano bonaerense, La Plata y Capital Federal y que llevó a cabo un movimiento de ocupación de fábricas, protestas, manifestaciones callejeras y una huelga general política extraordinaria que obligara al peronismo en el poder a retroceder; y a los ministros Celestino Rodrigo y López Rega, a renunciar.

Este último huyó al poco tiempo llevándose consigo los fondos de la Cruzada de la Solidaridad, que era una institución supuestamente benéfica financiada por fondos públicos y presidida por Isabel. Debilitada por la movilización obrera y su incapacidad de llevar adelante un ataque en toda la regla contra el pueblo trabajador y de disciplinar a la masiva vanguardia que militaba activamente en las fábricas, la suerte de Isabel Perón estaba sellada.

Sostenida fundamentalmente por la burocracia sindical de las 62 Organizaciones de Lorenzo Miguel, donde participaba como "culata" el Momo Venegas, Isabel convocó a los militares al gabinete con la ilusión de abortar así cualquier intento de golpe en su contra. Fue en vano. Con la situación fuera de control y odiada por la enorme mayoría del pueblo argentino, la burguesía le bajó el dedo a un peronismo que ya no cumplia su función de contención y dio vía libre al golpe genocida de marzo de 1976.

Isabel Perón fue encerrada por los militares y liberada en 1981. Desde entonces vive en Madrid. En 1984, Raúl Alfonsín dictó una anmistía particular para la ex presidenta, permitiendo que permanecería impune desde entonces por los crímenes de la Triple A. El Momo Venegas, junto a su compinche Moyano, fue parte de la generación de burócratas sindicales que se forjó en el matonaje de la ultraderecha peronista. Como dirigente sindical Venegas fue un fiel exponente de una burocracia que entregó los derechos de los trabajadores bajo el gobierno peronista de Carlos Menem. Venegas, luego de haber apoyado fervientemente a Néstor Kirchner, se convirtió en paladín sindical de los patrones del campo de la Sociedad Rural en la rebelión del 2008, garante del trabajo esclavo en sus estancias y, en el último período, brazo peronista y sindical del gobierno de Cambiemos.

La ex presidenta y viuda de Perón, blindada por la impunidad que le otorgó el gobierno alfonsinista y que se mantuvo intacta desde el retorno de la democracia en Argentina, despidió a un culata del verticalismo y la ultraderecha peronista que supo defenderla a los tiros.






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