Política Uruguay

CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA

Mi versión de los hechos en la represión de la marcha contra UPM

Facundo Faroppa, integrante de este medio, fue detenido mientras filmaba la movilización contra la injerencia de UPM en la educación el pasado 5 de setiembre. Aquí cuenta cómo vivió la brutalidad policial, relata los abusos perpetrados y cuestiona la versión dada por el Ministerio del Interior.

Martes 24 de septiembre | 17:15

Facundo Faroppa, reprimido por la policía. Foto Rebelarte

Mi nombre es Facundo Faroppa, tengo 21 años y fui uno de los detenidos en la marcha contra la injerencia de UPM en la educación. Estudio audiovisual y vivo en uno de esos barrios que la crónica policial de los medios de comunicación catalogan como “zona roja”. En mi barrio veo a diario a las fuerzas de seguridad con todo su despliegue y muchas veces con su brutalidad contra los jóvenes a cuestas. Me gusta el arte, hacer poesía y componer canciones. Y hago arte callejero, uno de mis medios de vida.

El pasado jueves 5 de setiembre me disponía a ir a una movilización más. Me acerqué a la concentración en la Plaza 1° de Mayo y comencé a cubrirla periodísticamente. En la concentración también aproveché la ocasión para invitar al evento del sábado 7 de setiembre a propósito del cuarto aniversario de La Izquierda Diario en Uruguay, medio del cual soy parte.

Mediante este relato quiero dar cuenta de mi testimonio de lo que sucedió aquel día, en el cual fui detenido por estar filmando junto a cuatro compañeros más y que me tuvo detenido casi 48 hs sin causa alguna.

Aproximadamente a las 20:30 hs la manifestación estaba llegando a Avenida Libertador. En la esquina de Paysandú y fuera de una oficina pública se encontraba un efectivo policial realizando una tarea 222, algo extraño si se tiene en cuenta de que muchas personas que han pasado por el lugar a la misma hora, nunca habían visto a un oficial en la garita. Entonces hay lugar para una pregunta básica: ¿por qué ese día estaba ese oficial ahí?

Cuando el agente salió de su garita increpó a algunas personas que estaban haciendo graffitis y acto seguido comenzó a provocar a la columna que iba rumbo al CODICEN. Inmediatamente aparecieron varias compañeras y compañeros para interceder en la situación y evitar así que todo se desmadrara. Mientras tanto, recuerdo claramente cómo el oficial de la policía arengaba entre quienes se manifestaban, buscando claramente una reacción violenta que sirviera como justificación para todo lo que sucedió después.

Recuerdo claramente cómo el oficial de la policía arengaba entre quienes se manifestaban, buscando claramente una reacción violenta que sirviera como justificación para todo lo que sucedió después.

En pocos segundos se generó una aglomeración de personas alrededor, pero, repito, la gran mayoría buscaba interceder entre el oficial provocador y las personas que se estaban manifestando en contra de la instalación de UPM y su injerencia en la educación. En todo momento la actitud del efectivo policial fue en el sentido de generar efervescencia y agitar a los manifestantes.

Cabe recalcar que en ningún momento se intentó golpear al efectivo policial, y menos 15 personas contra el policía en el suelo, como se ha dicho en algunos medios de comunicación con total impunidad. Las horas posteriores estos medios se dedicaron a contar los hechos y modificarlos a su antojo, dando curso y aceptando las versiones y las ‘verdades’ vertidas desde el Ministerio del Interior, las cuales me interesa particularmente desmentir una por una.

En ningún momento se intentó golpear al efectivo policial, y menos 15 personas contra el policía en el suelo, como se ha dicho en algunos medios de comunicación con total impunidad

Entre las 15 personas que estaban cara a cara con el oficial, la mayor parte le pedía que no provocara, mientras se dirigían a los compañeros que estaban en la marcha para que calmaran los ánimos y la misma siguiera su curso normal hasta su finalización.

Repentinamente sucede el tan famoso “tablazo” en la cabeza del policía, que, para hacer justicia con los hechos, se trataba de una placa de madera liviana que, tal como se ve en los videos, no ocasiona daño alguno sobre el policía. Si hubiera existido algún tipo de afectación, la persona en el video que se muestra debería haber parado su marcha, o haber hecho algún gesto o atisbo que insinuara dolor. Eso nunca ocurrió. La tabla tenía el peso de una ‘espumaplast’ y no debe servir como justificación para la actuación posterior.

Desde mi óptica personal y desde la de este medio digital, no nos interesa juzgar el accionar de ningún compañero o grupo con quienes podemos tener algunos, pocos o ningún punto en común en cuanto a los métodos o la concepción política. Lo que sí nos interesa plantear y denunciar es lo totalmente desmedido de la represión policial, lo irregular de su accionar y todos los intentos de criminalización posteriores.

Acto seguido, se desplegaron en un comienzo por Avenida Libertador, llevando así a una parte de los manifestantes hacia la Plaza del Entrevero y a otros hacia las calles Mercedes y Colonia. En este trayecto pusieron en riesgo a compañeros, transeúntes, niños y cualquier ser con vida que estuviera entre las fuerzas represivas y sus balas o palos. Amenazaron a transeúntes con dispararles si no decían que había alguien escondido. Mientras tanto, a metros zumbaban balas en todos los sentidos y golpeaban a un compañero en el suelo.

Cuando logro llegar a la calle Mercedes tuve la sensación de que la situación se calmaría. Algunos decidieron irse por esa calle buscando resguardarse, mientras otros comenzamos a filmar lo que sucedía que, sin lugar a dudas, no reflejaba el episodio que se había vivido minutos antes.

En ese momento veo llegar fuerzas del grupo GEO y Guardia Republicana que se posicionaron en la parte trasera de la Plaza Del Entrevero. Hasta ese entonces la represión había sido desde Libertador y Paysandú hasta la calle Colonia, donde efectivos policiales hacían caso omiso a la voz de alto de su oficial al mando y seguían disparando contra los manifestantes que corrían como podían hacia 18 de julio.

En ese momento que la situación parecía que estaba algo más calma, saqué mi celular para filmar la actuación de los oficiales. Aunque vale decir que a lo largo de Libertador lo que se vivió fue mucho más crudo. Los balazos eran de escopeta calibre 12 a escasos metros de todos los manifestantes, buscaban tirar a quemarropa. Todo esto contradice la versión dada el día sábado por el Ministerio del Interior en su página web, donde a través de un comunicado plantean que “se efectuaron disparos en ángulo de 45 grados con efecto rebote”. Por el contrario, yo soy testigo ocular de cómo dispararon al cuerpo de los transeúntes y manifestantes que se refugiaron contra las paredes de los edificios, tratando de protegerse del salvajismo y la saña que se había desatado.

Cuando estaba en la calle Colonia e hice el video que antes mencioné, conversé con un compañero de un medio de comunicación alternativo para acercarnos a 18 de Julio porque se presentía que iba a ser aún más brutal la represión que se iba a vivir y corrimos hacia 18 de Julio donde la situación era de un caos brutal. Los balazos de goma llovían, aunque no tanto como por Libertador. Querían agarrar a personas a como diera lugar y sin importar a quién. Inmediatamente me puse a filmar sin dar crédito de lo que sucedía.

Los balazos eran de escopeta calibre 12 a escasos metros de todos los manifestantes, buscaban tirar a quemarropa. Todo esto contradice la versión dada el día sábado por el Ministerio del Interior en su página web, donde a través de un comunicado plantean que “se efectuaron disparos en ángulo de 45 grados con efecto rebote

Si hay algo que tengo para reprocharme a mí mismo de esa noche quizás sea que no cuidé mi integridad como la situación lo requería y terminé expuesto junto al compañero que también estaba filmando. Esto sin lugar a dudas fue lo que facilitó mi detención.

Mientras tanto, el otro compañero logró hacer planos de mí estando reducido en el suelo y afortunadamente compartió su material por las redes.

El oficial que me detuvo claramente vió que estaba filmando y vino hacia mí consciente de lo que estaba haciendo. Y desde ese momento estuve detenido por el solo hecho de estar filmando el procedimiento policial. Un acto además de arbitrario, cargado de censura y con una clara intencionalidad de querer esconder lo que se hizo.

Este mismo oficial me pidió mi teléfono diciéndome: ‘dame el teléfono que yo te lo guardo”. Ese era el objeto del cual aparezco aferrado mientras estoy en el suelo rodeado de tres policías. En todo momento me aferré a él hasta que autorizaron a que una compañera tirada en el suelo me guardará el celular en mi bolsillo.

Después de las casi 48 hs detenido me fue devuelto el celular y al intentar ver los videos me encontré con que uno de ellos, el que más comprometía y daba testimonio de la brutal represión ya no estaba accesible en mis archivos. El video que hice en el transcurso hacia 18 de Julio desapareció de mi celular. ‘Error al reproducir vídeo (Se ha producido un error desconocido)’ es lo que aparece al querer ejecutarlo. Esto me hace suponer que el video fue eliminado mientras se encontraba en Investigaciones con una clara intención de borrar cualquier tipo de evidencia que comprometiera al Ministerio del Interior y la Policía y poder dar su versión tergiversada de los hechos.







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