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Insulza quiere ser oposición dialogante en un gobierno que viene por todo

Sin unidad estratégica, buscan hacer oposición a un gobierno de derecha que viene asegurar un nuevo equilibrio a favor de los empresarios y en contra de las demandas que impusieron las calles.

Lunes 12 de febrero | 07:05

Oponerse con una ceremonia

El militante PS, único candidato de la Nueva Mayoría apoyado transversalmente por todo el bloque y ahora senador electo por Arica, José Miguel Insulza, en una entrevista a La Tercera se refirió a la configuración del Senado en el segundo periodo de gobierno de la derecha, en que la oposición no cuenta con una figura de unidad como Michelle Bachelet.

Señaló que pese a que tienen la mayoría no serán una oposición cerrada. En ese sentido, Insulza llamó a que el carácter de la oposición fuera “dialogante” y que instale “problemas ciudadanos" en la agenda como empleo, salud, educación, seguridad pública y pensiones.

En tanto, en la Cámara la oposición tiene la mayoría solo si se une la Nueva Mayoría, incluida la DC, con el Frente Amplio, al respecto señaló que buscarán acuerdos desde el centro a la izquierda, pese a que le incomoda llamar de izquierda a un conglomerado como el FA, que si bien tienen partidos de izquierda, también está compuesto por los liberales de Mirosevic.

Pese a que se vislumbra que será difícil ponerse de acuerdo por la fragmentación de la oposición, señaló que se puede llegar a un acuerdo consensual con todos los partidos como en los tiempos de la Concertación cuando se turnaban con la Derecha para que estuvieran a la cabeza dos años y para luego presidir como Concertación los dos años restantes.

Aseguró que en el Senado se puede llevar adelante un gran acuerdo, porque tienen la mayoría, pero que en la Cámara sería muy perjudicial que en vez de consensuar, solo llegaran a acuerdo la Democracia Cristiana y la derecha.

Además, le consultaron por el trato indirecto que tuvo Bachelet con los partidos de la Nueva Mayoría, donde señaló que se trataría de uno de los errores que costó la derrota, porque a su parecer Bachelet y Guillier trataron de desligarse de los partidos por el desprestigio de la política, mientras que Piñera agradeció su rol en campaña.

Insulza es una figura de la vieja guardia de la Concertación, que mantiene vivo el espíritu de los consensos y los acuerdos en la medida de lo posible de la transición pactada de la dictadura a la democracia. Que si bien, confía en la posibilidad de hacer una oposición en la medida que se vayan discutiendo tema por tema, no hay un rumbo estratégico que los diferencie y por lo mismo los fortalezca como alternativa.

Pero la agenda que se instaló en las calles con movilizaciones masivas, tanto la derecha como la Nueva Mayoría no están dispuestos a hacer transformaciones estructurales, sino hacer cambios que permitan descomprimir un ánimo que se instaló en las calles y que pese a que no ganó en las urnas, no ha sido derrotado y puede generar nuevos choques y movilización social. En este escenario, el Frente Amplio es percibido por el propio Insulza como un referente que no logra una solidez estratégica que le permita diferenciarse de la Nueva Mayoría, sino que confía en los acuerdos que deberán llegar para hacer oposición.

Independencia política de los trabajadores para una verdadera oposición

El cuestionamiento a la corrupción no se lleva hasta el final si no se cuestiona también la relación entre el Estado, los partidos políticos y los empresarios, como dijo Marx, no son más que una junta que administra los intereses económicos de los grandes empresarios, donde las demandas del pueblo trabajador y pobre sólo son recordadas en época de campañas electorales.

Pese a que el desarrollo adquirido por la ciencia y la tecnología alcanzaría para satisfacer las necesidades de todo el país y de la humanidad, sólo los trabajadores como clase social pueden llevar adelante este proyecto político, porque sus intereses son los de las grandes mayorías que hoy no tienen ni una sola voz que los represente de forma independiente en el Senado o en la Cámara de Diputados.

En ese sentido, es clave la emergencia de un partido de trabajadores revolucionario, que se plantee la ruptura con el capitalismo, que es el sistema social que da origen a las problemáticas que marcan la pauta en la agenda política del país. Para no hacer una ceremonia como forma de oposición a los ataques contra los trabajadores, sino un partido que contribuya a articular y a poner en movimiento la fuerza social de la clase trabajadora para enfrentar la sed insaciable de ganancias de los capitalistas y sus políticos y poner los recursos al servicio de garantizar derechos sociales bajo control de los trabajadores y las comunidades.






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