Mundo Obrero

PROVINCIA DE BUENOS AIRES

“Insaurralde se las tendrá que ver con nosotras”

Miércoles 24 de diciembre de 2014 | Edición del día

El 2014 fue el año donde volvieron, luego de una larga ausencia, las luchas obreras en la zona sur del GBA. En la alimenticia Calsa, en la destilería Shell y en Honda se enfrentaron los despidos y las persecuciones a los activistas; al calor de estas luchas y su confluencia, volvieron los “cortes obreros” en el Puente Pueyrredon.

Como parte de este proceso también se dio durante la primera mitad del año la lucha de las trabajadoras y trabajadores municipales del Hospital Alende de Ingeniero Budge (Lomas de Zamora); esta lucha, quizás la menos conocida, fue muy significativa no solo por su larga duración, algo inédito en un feudo del pejotismo como Lomas de Zamora; sino también, y centralmente, se destacó porque fue encabezada por mujeres trabajadoras de la salud muy combativas y que en muchos casos llevaban adelante su primera experiencia de lucha.

El 12 de diciembre pasado se cumplió un año del comienzo de esta particular experiencia y La Izquierda Diario habló con Laura Magnaghi, delegada de la Junta Interna de ATE en el nombrado nosocomio.

Contanos, ¿cómo se inició la lucha?

Se inició aquel 12 de diciembre del 2013 como respuesta al robo sufrido por una compañera cuando se retiraba del hospital. Pero el reclamo de seguridad rápidamente se convirtió en una lucha por aumentos de salario -el salario municipal no supera los $ 3500- y por el pase a planta de los compañeros/as contratados y precarizados a través de la manipulación de las Cooperativas de Trabajo. Comenzamos con asambleas y movilizaciones.

¿Cuál fue el papel del sindicato ante el reclamo de las-os trabajadoras-os?

Desde un principio boicoteó la lucha, desoyendo nuestra exigencia para que se pongan al frente de la lucha, fuimos a buscarlos hasta el sindicato pero nunca aparecieron, por eso comenzamos a autoconvocarnos. Cuando vieron que nuestra organización y la lucha se mantenían vinieron a una asamblea cuando ya llevábamos 5 meses de lucha. Vinieron a decirnos que no iban a apoyarnos y fueron echados por los compañeros. Aquel momento fue un momento clave de la lucha y una derrota importante del Sindicato de Municipales, la primera vez que eran echado de una asamblea.

Pero para no quedar aislados, tal como querían los dirigentes del sindicato y los funcionarios del gobierno municipal salimos a buscar apoyo y esto nos fortaleció. Encontramos un importante apoyo de ATE Sur y también nos relacionamos con los compañeros de Shell y de Calsa. En el caso de los primeros, participamos del Comité de apoyo a su lucha y luego ellos nos destinaron parte de su fondo de lucha. Pero también fue muy importante para nosotras la lucha de Lear, por eso en su momento decidimos aportar parte de lo recaudado en un festival que realizamos a su fondo de lucha, fuimos a su acampe y participamos del Encuentro sindical de la zona norte. El apoyo a Lear lo publicamos en nuestro boletín y lo discutimos con las compañeras-os, la solidaridad se expreso en una campaña de fotos apoyando su lucha

¿Y los funcionarios municipales?

La derrota que le propinamos al sindicato los llenó de preocupación. Salieron a atacarnos primero pero cuando vieron que fracasaban comenzaron a querer desviar la lucha con promesas e intentos para integrarnos; tanto los oficialistas del FpV como los concejales “opositores” del massismo comenzaron a dedicarse a hacer un trabajo de pinzas. Nuestra lucha era algo inédito en un feudo como Lomas donde siempre tuvieron un control absoluto sobre los trabajadores y por eso querían desmovilizarnos a toda costa pero no lo lograron, toda esta experiencia nos permitió confirmar que el nuestro camino era independiente de los dirigentes burocráticos del sindicato y de los funcionarios oficialistas y “opositores” .

¿Cómo surge la nueva junta interna?

Luego de aquella asamblea donde echamos a los dirigentes del sindicato comenzó un amplio proceso de desafiliación y la necesidad de elegir nuevos delegados. Para ello superamos la primera organización como autoconvocados y resolvimos afiliarnos a ATE como vía para legalizar la reorganización del hospital que se había dado desde abajo. Logramos afiliar alrededor de 150 compañeros/as y elegimos los delegados/as que iban a formar parte de la junta interna. Realizamos las elecciones el 18 de julio. A pesar que ese día la burocracia mando una banda de patoteros pagos para impedir la elección. Mientras nos enfrentábamos a la patota los compañeros empezaron a votar igual y esto más el apoyo de muchas organizaciones solidarias que se hicieron presentes empezando por muchos dirigentes de ATE, fue un golpe para la patota que comenzó a retirarse. Un nuevo triunfo.
En este momento siguen peleando para ser reconocidos?

Sí. El sindicato y el propio gobierno municipal están tratando por todos los medios de impedir nuestro reconocimiento, el Ministerio de Trabajo reconoció la legalidad de nuestra elección, pero ahora ha comenzado a ceder ante el lobby de la burocracia y los funcionarios. Tenemos el apoyo de un sector importante del hospital que aporta voluntaria y personalmente su cuota sindical. En este sentido, mientras peleamos por nuestro reconocimiento, hemos retomado una vieja tradición del movimiento obrero donde los trabajadores cotizan directamente a su delegado/a.

Nuestra lucha por el reconocimiento cuenta con el apoyo de amplios sectores combativos y de diversas personalidades. Cuando participamos del Encuentro de zona Norte donde recibimos un apoyo fuertísimo. Seguimos con nuestra campaña y estamos seguras que vamos a ganar.

¿Y ahora ante el retorno de Insaurralde a la intendencia?

Nada va a cambiar para el pueblo y los trabajadores de Lomas con la vuelta de Insaurralde. El actual gobierno no es más que sus títeres y las condiciones de vida en Lomas son cada vez peores. En la zona de Budge, donde está el hospital, se sufren inundaciones cada vez peores, la contaminación por plomo avanza de manera importante y nosotros, los trabajadores municipales sufrimos peores condiciones de trabajo, particularmente en el sector de salud, y cobramos salarios miserables. Por eso también estamos luchando por un bono de fin de año; quisieron conformarnos con un aumento de 10%, que significan algo más de $10 por día!! Pero ni eso nos pagaron; esto marca que con Insaurralde todo seguirá igual o peor.

Insaurralde, al igual que Scioli o Massa es otro “hijo de Menem” y por eso puede terminar con cualquiera de los dos.

Pero algo cambió en el hospital desde hace un año, y con las nuevas fuerzas que significa esta Junta Interna, y junto al resto de las/os trabajadoras/es del Alende, vamos a seguir con la defensa de nuestros derechos y seguramente Insaurralde se las tendrá que ver con nosotras.







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