Política Chile

INMIGRACIÓN

Inmigración, derecha “trumpista” e internacionalismo de los trabajadores

Chile Vamos salió a pedir “deportación” y “expulsión” de inmigrantes, aumento de control a extranjeros y endurecimiento de las leyes. Siguiendo el camino de Trump, buscan un enemigo interno. Frente a esta ola reaccionaria, fortalezcamos una izquierda internacionalista de los trabajadores.

Pablo Torres

Comité de Redacción La Izquierda Diario

Jueves 1ro de diciembre

Piñera y la Derecha “trumpista” contra los inmigrantes

Piñera, denunciado por sus oscuras ganancias en pesqueras de propiedad de capitales peruanos beneficiadas con el fallo de la Haya (a través de Bancard inversiones, empresa familiar inscrita en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes) buscó cambiar el foco de atención, y tomó la bandera contra los inmigrantes: “Muchas de las bandas de delincuentes que hay en Chile son de extranjeros (…) Chile debe cerrar absolutamente sus fronteras al narcotráfico, a la delincuencia, al contrabando, al crimen organizado y también a la inmigración ilegal". Igualando inmigración a delincuencia, sigue el camino del xenófobo y racista Donald Trump, recién electo presidente de Estados Unidos.

A coro Chile Vamos salió a respaldarlo. "Juntos vamos a frenar la inmigración ilegal" señaló el senador populista de derechas Manuel José Ossandón y junto a parlamentarios hizo un llamado a “tomar medidas". ¿Qué medidas? Deportaciones y expulsiones. Sin ir más lejos, consultado por la comparación señaló que "a Donald Trump le fue rebién". Desde Chile Vamos resolvieron incluir como eje programático el problema de la inmigración: una bandera reaccionaria para dividir a los trabajadores.

¿Dónde están los delincuentes?

El discurso inmigración=delincuencia cae por el propio peso de la realidad. Según el Departamento de Extranjería hacia 2015 había cerca de 477 mil inmigrantes residentes, 2,7% de la población en Chile (cifra más baja que los países de la OCDE, con un 3,1% promedio). ¿Cuántos de estos extranjeros fueron detenidos por cometer algún delito? La ínfima minoría. Según la PDI, los ilícitos denunciados en 2015 que involucran a extranjeros fueron el 0,3% del total de denuncias registradas ese año por la fiscalía. De acuerdo al segundo boletín estadístico de la Mesa Interinstitucional de Acceso a la Justicia de Migrantes y Extranjeros de 2015, sólo un 1,1% de inmigrantes pasaron por algún tribunal y de acuerdo a Gendarmería, sólo el 2,4% de los recluidos en cárceles es extranjero.

Frente al 0,3% de denuncias sobre inmigrantes, son decenas de diputados y senadores investigados por probidad, corrupción y financiamiento ilegal de grandes empresas. Asimismo una gran cantidad de funcionarios de distintos gobiernos (el propio Piñera incluso fue acusado por el fraude del Banco de Talca durante la dictadura, y actualmente es denunciado por negociación incompatible). Sumemos los carteles de colusión de grupos económicos (con un modus operandi nada lejano a la “delincuencia”) del confort, pollos, farmacias, así como el fraude al fisco en la alta jerarquía del Ejército. Sin embargo, la gran mayoría de ellos vive en mansiones de lujo, está impune, gana sueldos millonarios y lideran la vida del país.

La asociación de la inmigración con la delincuencia no es más que una falacia para ubicar un discurso de mano dura y xenofobia, que buscar calar en sectores más atrasados de la población atizando el discurso de la “delincuencia”, y promover políticas punitivas fortaleciendo el aparato estatal represivo. Asimismo, para buscar un chivo expiatorio frente a la crisis de legitimidad que viven los partidos tradicionales. Los verdaderos “delincuentes” no son los trabajadores inmigrantes que buscan una mejor vida, sino los empresarios, sus partidos y sus instituciones.

El enemigo está en casa y no son los inmigrantes. Retomar la tradición de unidad internacionalista de los trabajadores

La inmigración significa en el mayor de los casos sufrimiento, desarraigo, y muchas veces precariedad y miseria en los países de destino. Su causa es un sistema social en que una pequeña minoría de capitalistas se apropia del trabajo de la gran mayoría trabajadora, provocando guerras, desempleo, hambruna y precariedad.

Buscando mejores oportunidades en un país desconocido, los inmigrantes muchas veces corren el riesgo de verdaderos carteles de empresarios que trafican con sus vidas (desde los viajes y muertes, hasta las redes de trata clandestinas como lareciente denuncia del INDH de una joven colombiana).

Denunciamos el doble discurso de los empresarios y partidos del régimen, que por un lado promueven la inmigración como una forma de utilizar mano de obra barata y desprotegida, buscando hacer competir a los trabajadores para bajar salarios (ahí son "bien" recibidos) y con un nacionalismo anti-inmigrantes, situarlos como “enemigo” como otra forma de división.

En los albores del siglo XX, el movimiento obrero organizado reconocía su interés común como clase social explotada más allá de las fronteras. Los hermanos trabajadores de Bolivia, Perú y Argentina por ejemplo, fueron hermanos de lucha de los obreros chilenos del salitre. Juntos cantaban y mezclaban sus banderas bajo un interés común, opuesto a los empresarios. A su vez, vibraban con las luchas de sus hermanos trabajadores en los diversos países del mundo, pues fortalecía sus propias experiencias y perspectivas, así como permitía pensar en una lucha común en el mundo entero por una sociedad sin explotación ni opresión, por la revolución y por su emancipación social, sin fronteras.

Los obreros conscientes y la izquierda revolucionaria, no sólo deben repudiar a esta derecha “trumpista” que agarra fuerza en el mundo y busca llegar al poder en Chile, sino hermanarse con sus compañeros trabajadores inmigrantes, de América Latina y el mundo entero, no sólo en sus demandas comunes económicas, sino en la tarea de acabar con toda explotación y opresión, retomando la mejor tradición de unidad internacional de trabajadores y pueblos oprimidos del mundo, y de una política de independencia de clase frente a cualquier variante capitalista, que usan la inmigración como mano de obra barata para hacer competir a los trabajadores, o como chivo expiatorio de un discurso de “enemigo interno” racista y xenófobo.

Como decían los trabajadores, jóvenes y mujeres en un reciente acto internacionalista del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) que reunió a más de 20.000 personas en el país hermano de Argentina: “la clase obrera es una y sin fronteras”. Ese mismo grito y perspectiva inspira nuestra lucha.




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