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Inicia el 6° pleno del Comité Central del Partido Comunista chino

El pleno de cuatro días es el paso previo a la celebración del XIX Congreso partidario a celebrarse el año próximo, que implicará cambios en la composición dirigente. Negociaciones y maniobras caracterizarán este período de transición que probará el poder del presidente, Xi Jinping.

Lunes 24 de octubre de 2016 | 10:13

La plana mayor del Partido Comunista chino (PCCh) arranca hoy su cónclave, una prueba de fuego para el presidente del país, Xi Jinping, mientras comienza la pugna por el relevo de poderes en 2017.

Bajo la batuta de Xi, los alrededor de 370 miembros (permanentes y suplentes) del Comité Central del PCCh (el tercer órgano de mayor poder del Partido, tras el Politburó -25 componentes- y el todopoderoso Comité Permanente -7 integrantes-) se reúnen desde hoy y hasta el jueves en el hotel Jingxi, al oeste de Pekín. La agenda incluye la aprobación de un documento sobre las “normas de la vida política dentro del partido” y sobre la supervisión del comportamiento interno”.

Se trata del encuentro más importante del Partido/Gobierno hasta que en otoño de 2017 celebre su XIX Congreso, en el que habrá cambios significativos en la composición de los principales órganos de poder.

Entonces, cinco de los siete miembros del Comité Permanente (todos menos Xi y el primer ministro, Li Keqiang) y uno del Politburó se deberían jubilar por sobrepasar los 68 años, según dicta una regla no escrita del credo comunista, mientras seis de los 25 asientos de ese órgano pasarán a disputarse por el Comité Central. Xi es el líder chino que ha acumulado más poder desde los tiempos de Mao Zedong. Además de los cargos de secretario general del Partido y presidente de la Comisión Militar Central y jefe de Estado, le ha sumado la jefatura de toda una gama de nuevas comisiones en áreas como la seguridad nacional o el proceso de reformas.

Es ahora, según los analistas, cuando arranca la pugna por el poder y Xi intenta empezar a posicionar a sus aliados a la vez que ataca, o al menos amedrenta, a sus contrincantes de otras facciones, en particular la de Shanghái y la Liga de Juventudes (lideradas por los expresidentes Jiang Zemin y Hu Jintao, respectivamente).

Para ello, Xi y sus correligionarios someterán a aprobación en este pleno dos documentos: una suerte de código de conducta para los cargos comunistas y otro que revisa las formas de supervisión del Partido, con el trasfondo de la campaña anticorrupción emprendida por su Gobierno desde que salió elegido del XVIII Congreso, en 2012.

El código, advirtió la agencia oficial Xinhua, irá destinado sobre todo a altos cargos, incluyendo los 25 del Politburó y los 7 del Comité Permanente, quienes "tendrán que dar ejemplo" en la aplicación del documento, agregó hoy ese medio.

Muchos expertos consideran que ambos documentos son en realidad una advertencia a los rivales de Xi para que se dobleguen a su autoridad si no quieren que el código se utilice en su contra, con más de un millón de personas "penalizadas" en el marco de la campaña anticorrupción desde 2013.
Xi cuenta con al menos dos frentes abiertos: los rivales de las otras facciones y los líderes provinciales, con gran peso y que normalmente desoyen los deseos de Pekín.

"Xi busca marginar (en el sexto pleno) a la facción de Shanghái y a la Liga de Juventudes", consideró Willy Lam, profesor de la Universidad China de Hong Kong en una videoconferencia la pasada semana.

Se espera que del pleno salga una lista preliminar de candidatos estrella y se pueda entrever si Xi, como creen algunos, planea quedarse en el poder cinco años más, hasta 2027.








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