Sociedad

POBREZA INFANTIL

Informe de la UCA: casi el 60 % de los chicos argentinos es pobre y la cifra va en aumento

En 2010 eran el 50%, luego de ese año la cantidad de niños y niñas pobres no dejó de ascender llegando al 60% a fines de 2019. Todos los gobiernos hicieron su inestimable aporte a que cada vez más niñes sean pobres o indigentes.

Liliana Vera Ibáñez

Delegada Suteba La Matanza | @liluzlisam

Martes 9 de junio | 12:18

Más niños y niñas pasan hambre en Argentina. Seis de cada 10 chicos vive en un hogar pobre. En 2019, el 59,5% de los chicos argentinos que vive en zonas urbanas residía en un hogar en situación de pobreza por ingresos. Entre ellos, el 14,8% eran indigentes.
A 80 días de conocerse el primer caso de coronavirus en Argentina y tras meses de aislamiento social obligatorio, según estimaciones de UNicef, si la vivienda esta localizada en una villa o en barrios populares, la incidencia de la pobreza en 2020 alcanzará a 9 de cada 10 niñas y niños.

El informe de “Condiciones de vida de las Infancias Pre-pandemia COVID-19”, elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA), muestra que a largo de estos años, la indigencia siguió una tendencia estable, pero en el último período interanual experimentó un incremento de casi 4 puntos porcentuales.
Mientras que la pobreza monetaria tuvo más fluctuaciones, en los últimos cuatro años experimentó un incremento de 13 puntos porcentuales a nivel de la población infantil de entre 0 y 17 años.

Los chicos y chicas bonaerenses son los más afectados: casi el 19 por ciento es indigente. En el Gran Buenos Aires, la pobreza se eleva al 69,8%, y en las áreas metropolitanas del interior del país, a 54,1%.

El incremento en los últimos cuatro años —de 2015 a 2019— fue significativamente mayor en las áreas metropolitanas del interior (17 puntos porcentuales) que en el Gran Buenos Aires (12 puntos porcentuales).

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Entre los derechos básicos negados, además de la falta de dinero para que sus familias cubran la canasta básica, están el derecho a la alimentación, a una vivienda digna, al saneamiento, a la atención de la Salud, a la Educación, entre otros.

Como viene reflejado La Izquierda Diario, una de las manifestaciones de esta situación son los comedores escolares. En el marco de la cuarentena, el acceso a un plato de comida diario es cada vez más lejano para miles de niñes.

Las cifras del 2019 son imbatibles y muestran una situación dramática, aunque aun es difícil estimar hasta dónde puede crecer la pobreza como consecuencia de la pandemia del coronavirus, el aislamiento preventivo obligatorio y cuál será su impacto en los sectores más vulnerables.

Actualmente la Pandemia tiene consecuencias más graves sobre quienes viven en condiciones de pobreza estructural, como lo vemos en Villa Azul y en los casi mil asentamientos que hay en el AMBA, que es producto de las políticas de las últimas décadas.

Imposible escapar a las conclusiones. Si bien hubo una baja significativa en 2010 en cuanto al nivel de pobreza infantil, luego de ese año la cantidad de niños y niñas pobres no dejó de ascender.
Cuando todes se rasgan las vestiduras hablando de Villa Azul, Villa Itatí, la 31, la 1-11-14 o el Barrio Cabezas, deberían recordar que cada quien que gobernó hizo su inestimable aporte a que cada vez más y más niñes sean pobres o indigentes.







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