Economía

INDICADORES ECONÓMICOS

Inflación de 2017 cerró en 6.77% y la canasta básica en 9.61%

Son los índices más altos en 17 años, según el informe publicado este martes por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Las más castigadas, las familias trabajadoras y los sectores populares.

Martes 9 de enero | 14:01

De acuerdo con los datos oficiales, el Índice Nacional de Precios al Consumidor llegó a un nivel de 6.77% en 2017.

Se trata de la mayor alza desde el año 2000, que fue de 8.96%, durante el último año de la presidencia de Ernesto Zedillo.

Así, se rebasó el objetivo del Banco de México sobre la inflación anual, que para 2017 era de (3 ± 1 punto porcentual).

A su vez, en comparación con la inflación mensual de diciembre, el organismo publicó que el aumento fue de 0.59%.

En cuanto a la inflación subyacente -que no incluye los precios de alta volatilidad como los energéticos y el transporte- fue de 0.42%. Las mercancías subieron 0.32% y los servicios 0.50%.

Los productos de la canasta básica que más aumentaron en diciembre fueron el jitomate (42.91% de incidencia en el INPC), la calabacita (26.81%) y el huevo (5.76%).

Mientras, el índice no subyacente -que contempla los productos con variaciones estacionales en sus precios como agropecuarios y energéticos- los productos agropecuarios registraron alza de 1.81% y los energéticos y tarifas no autorizadas por el gobierno, 0.65% a tasa mensual.

Con la irrupción de Donald Trump en la escena política internacional, y la incertidumbre que generó su triunfo en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016, la inflación registró una tendencia al alza.

La depreciación del peso fue una de las consecuencias de la inestabilidad creada por la renegociación del TLCAN y las múltiples amenazas de Trump contra los migrantes y su proyecto de construcción del muro en la frontera.

A estos factores se sumó en enero de 2017 el efecto de la liberalización en los precios de los combustibles en México y luego, los efectos de la temporada de huracanes y los sismos.

El ingrediente que completa este cóctel es la persistencia de los más bajos salarios en México entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Así es que la combinación de alza inflacionaria y los bajos ingresos de la clase trabajadora y los sectores populares, trae como consecuencia que se sientan aún más los efectos de la carestía de la vida.

Alejandro Díaz de León, nuevo gobernador del Banco de México, mantiene el mismo discurso cínico de Carstens, su antecesor: afirma que la inflación comenzará a bajar en enero del 2018.

Pero con los aumentos de enero en gasolinas, el gas y en el precio de las tortillas, el panorama se torna cada vez más difícil. Enero traerá probablemente más inflación.

Sulem Estrada, maestra de secundaria y aspirante a candidata independiente por la Plataforma Anticapitalista al Congreso de la CDMX, señaló:

“Ante la pauperización de la vida, es necesario que las organizaciones obreras que se reivindican democráticas –como la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)– convoquen a luchar por

aumento salarial de emergencia

, que cubra el costo de la canasta básica y sea ajustable por inflación. Así como establecer el

control de precios

por parte de las organizaciones obreras y populares.”






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