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Independiente en la final de la Copa Sudamericana

El Rojo dio vuelta la serie ante Libertad de Paraguay. Con goles de Barco (de penal) y dos de Gigliotti, el equipo de Holan está a un paso de consagrarse. El rival: Flamengo o Junior de Barranquilla.

Miércoles 29 de noviembre | Edición del día

Avellaneda está de fiesta: después de 7 años Independiente jugará una final. Fueron años de vacas flacas y muchas penurias. Pero este equipo de Ariel Holan, que adoptó una identidad y se impone con carácter y buen juego por momentos, encendió la ilusión de la hinchada y está a sólo 180 minutos de regalarle un nuevo título internacional al “Rey de Copas”, que quiere revalidar su apodo.

El Rojo había caído por 1-0 en Asunción y tenía que asegurarse la ventaja. Había empezado bien: una avivada de Maxi Meza (con la colaboración de un pibe alcanzapelotas), que sacó rápido un lateral y dejó expuestas debilidades de la defensa paraguaya; lo voltearon torpemente a Bustos y el árbitro sentenció la pena máxima. Desde los 12 pasos, Barco –que pidió la pelota- no perdonó. Un minuto después llegó una contra, desbordó Meza para que conecte Emanuel Gigliotti a la red. En 18 minutos, Independiente ganaba 2-0.

Se complicó el panorama cuando Libertad, a fuerza de empuje, se arrimó al área roja y con una combinación de cabezazos (tan típica del fútbol paraguayo) descontó –gol de Cardozo Lucena- para dejar afuera de la copa a los de Holan con ese gol de visitante.

Y en ese momento, apareció la mística copera: Independiente no se achicó y demostró su capacidad para superar adversidades. Otro ataque coordinado, guapeada del uruguayo Gastón Silva que manda centro rasante para que otra vez Gigliotti defina “barrenando”. Con ese 3 a 1 explotó el Estadio Libertadores de América.

El segundo tiempo bajó en intensidad. Por momentos, Libertad arrinconó al Rojo en su propio campo pero con el ingreso de Nico Domingo y algunos retoques tácticos, Independiente pudo salir de ese juego que no le convenía.

El club de Avellaneda vuelve a las primeras planas internacionales: está en una nueva final. Debe esperar que del choque entre Flamengo y Junior de Barranquilla salga el otro finalista con el que competirá por el trofeo. Los brasileños tienen ventaja por llevarse un 2-1 en Río. Para la parcialidad roja ya es bastante, pero la ilusión tomó demasiado envión y ya sueña con alzar la Copa Sudamericana y clasificar con honores de campeón a la Libertadores. Falta muy poco camino por recorrer.








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