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Independiente, a 40 años del “partido rojo”: campeón con 8 jugadores contra 11 del favorito del genocida Menéndez

Hoy se cumplen 4 décadas de una hazaña deportiva inmensa. La Izquierda Diario entrevistó a Claudio Gómez, autor del libro “El Partido Rojo” que enfoca esta historia en el marco de la dictadura genocida.

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Jueves 25 de enero | Edición del día

Entrevistamos a Claudio Gómez, editor de la sección Deportes del diario Perfil, para hablar de la mayor hazaña del Club Atlético Independiente: la consagración como campeón del Torneo Nacional ´77 en una final ante Talleres de Córdoba, con adversidades como goles con la mano en contra y 3 expulsiones injustas, finalizando el partido con 8 futbolistas contra 11, acontecimiento del que hoy se cumplen 40 años.

LID - ¿Porqué elegiste este partido entre toda la historia de hazañas que tiene Independiente para escribir “El Partido Rojo”?

CG - Yo tenia 12 años, ese partido lo vi en Mar del Plata porque estaba de vacaciones con mi familia. En ese momento no le di la dimensión que le doy hoy a ese partido. Tal vez porque Independiente venía de ganar todo: 4 copas Libertadores consecutivas, la Intercontinental ante Juventus, esa seguidilla de la primera mitad de los 70 que fue tremenda. Yo era pibe y desconocía muchas cosas. Empezaron a pasar los años y ocurrieron varias cosas: me enteré de lo que pasaba en Córdoba con Luciano Benjamín Menéndez, su favoritismo por Talleres, su necesidad de que salga campeón, que había estado en el vestuario antes del partido… Entendí la situación político social que se vivía en Córdoba en ese momento y ahí ya empezó a tomar mas fuerza la historia. Me dije: “Pucha, el Rojo no le ganó solamente a Talleres, le ganó al Talleres de Menéndez”. Si en su momento ganar un campeonato jugando 8 contra 11 fue una hazaña, esto le da mucha mas entidad.

Por otro lado, también estaba el tema Grondona. Este fue el partido que lo impulsa al sillón de AFA (y quedó allí 35 años) contra una figura en ascenso como era Nuccetelli, el presidente de Talleres. Entonces este partido empezó a tomar una dimensión que excedía a la hazaña deportiva.

Y también ocurrió que el Independiente de los últimos 15 años no fue el Independiente de aquella época… La ausencia de triunfos, de gloria… Recién ahora con esta última Sudamericana recuperamos algo, la anterior de 2010 con el Turco Mohamed ganada por penales había sido lastimosa. Entonces cuando el presente es malo como que entras a valorizar el pasado.

Y decidí escribir el libro porque a mí me interesa el deporte cuando excede lo deportivo, cuando hay una lectura paralela, cuando hay un componente histórico, político, social. Este partido tuvo eso, casi que se puede sintetizar en un gol (el empate de Bochini, que consagraba campeón a Independiente) que desarmó el plan de un genocida. Es casi una serie de Netflix, fue un gol faltando 8 minutos que revierte una serie de injusticias, porque lo hizo Bochini justo el día que cumplía 24 años…

El libro tiene capítulos que describen el contexto represivo en el país y en Córdoba, incluyendo testimonios de detenidos en centros clandestinos ¿fue muy duro encarar este aspecto?

Yo igual venía un poco ablandado por mi libro anterior, Maten al rugbier, algo que fue mucho mas heavy que este. Contaba las historias de vida de rugbiers desaparecidos en La Plata. Hablé con muchos familiares y amigos de esos chicos. Recuerdo volver en el tren Roca desde La Plata destrozado, con mucha angustia. Para El Partido Rojo llegué a algunas historias como la de un sobreviviente del centro clandestino La Perla que grita ese gol de Bochini pese a ser hincha de Racing, porque él sabía que ese Talleres era el Talleres de Menéndez y quería que perdiera. Me dijo en la entrevista “Para mí Bochini y Bertoni son como héroes secretos”… En ese momento le dieron una pequeña alegría siendo un preso político.

Este tipo de historias me parece mucho mas necesario contarlas ahora, en un contexto como este en el que se intentó sacar un 2x1 para beneficiar a genocidas, otorgarles prisión domiciliaria como a Etchecolatz, me parece mas importante aun que tengan presencia las historias de la resistencia a la dictadura.

Yo hablé con Menéndez, lo quise entrevistar para el libro… Lo llamé a la casa y me atendió él; debo confesar que me cagué todo. Imagínate, un tipo con 12 condenas a perpetua, que reivindica todo lo que hizo...Yo temblaba como un principiante. Al final me dijo que no y me cortó el llamado. Pero quedé muy tensionado, con la sensación de que hubiera hablado con el peor demonio del mundo. Paradójicamente era para hablar sobre cómo el Diablo le arruinó sus planes (sonríe)…

La temática de la dictadura y el deporte ya la habías abordado en tu libro “Maten al rugbier”, que es un gran hallazgo porque era una historia prácticamente desconocida ¿Cómo llegaste a esa historia?

Empecé con una nota para el diario Perfil, la publicamos para un 24 de marzo. Me gustó mucho como quedó pero igual me quedó la sensación de que no había contado nada, era una historia mucho mas grande que las dos páginas que publicamos en el diario. En principio sabíamos de 17 rugbiers desaparecidos, luego se conocieron más. Eran al menos 20 historias para contar (dos casos fueron previos al golpe) y yo apenas había contado dos… Un compañero y amigo me hizo el lazo con una editora de Editorial Sudamericana y me sugirió que presente el proyecto para un libro… Era un tema absolutamente desconocido, hasta en La Plata, incluso en el club. Desde lo emotivo, y pese a que soy enfermo de Independiente y ultra bochinista, escribir Maten al rugbier fue algo mucho más intenso. Por supuesto que traté de buscar un tono que no sea golpe bajo, ni que fuera un bajón leer, era un desafío grande. Fue una gran experiencia.

¿Qué satisfacciones te dio escribir “El Partido Rojo”? Era una historia conocida y había que buscarle la vuelta para contarla ¿Qué cosas descubriste que no te esperabas?

Traté de recrear desde la primera final en Avellaneda (del 21 de enero del ’78) hasta la revancha en Córdoba del 25, toda la previa y el post partido desde los testimonios y la pequeña historia, el detalle y la anécdota para reconstruir ese momento. Son cosas que “visten” mucho a una historia y esta era una historia conocida. Algo muy lindo fue averiguar el destino de la pelota de esa final. Veo una foto de El Gráfico en la que Rigante (el arquero de Independiente) esta con la pelota bajo la remera; lo llamo a Rigante y me cuenta que esa pelota se la regaló al sobrino en Tandil, hable con el muchacho… Cosas muy graciosas como para corrernos de lo ya sabido. Otra que fue alucinante es la que me contó “el negro” Galván (uno de los 3 expulsados de Independiente en esa final), que se tuvo que ir al vestuario luego de ver la tarjeta roja… me contó que los expulsados se quedaron encerrados en el vestuario, no podían abrir la puerta, y cuando escuchó el gol la rompió de una piña en la desesperación por salir a festejar… Galván era un 5 de esos que imponía respeto en el medio de la cancha y jugaba y te mataba… yo lo imaginaba al negro Galván pegándole una piña al vidrio, con el puño ensangrentado y sin que le importe nada… lo veía como un superhéroe, me dio una imagen fenomenal para contar en el libro.

En varios pasajes del libro apuntas a asegurar que fue con la mano el gol de Boccanelli que consagraba campeón a Talleres porque quedaba 2-1 en ventaja ¿llegaste a hablar con Boccanelli?

Un poquito… me atendió por teléfono, le conté para qué era y me dijo “volveme a llamar mañana”. No me atendió nunca más (risas). Él lo viene negando desde entonces. En una sola entrevista dijo que sí fue con la mano, después toda su vida dijo que no. Hablé con el periodista del diario La Voz al que le confesó que sí. Todo el mundo me dijo que fue con la mano, 200 tipos me dijeron que sí. En un partido anterior ya había hecho un gol con la mano. Una foto de El Grafico es reveladora: un segundo después de la acción, con la pelota dentro del arco, hay unos 4 jugadores de Talleres que salen corriendo para festejar y 8 jugadores de Independiente levantando la mano. No es un ballet donde todos se ponen de acuerdo en la coreografía y levantan la mano, los 8 vieron la falta. Eso no se organiza, es instinto puro. Hay muchas evidencias…

El árbitro de ese partido escandaloso (por los goles ilícitos y las expulsiones arbitrarias contra Independiente) era Barreiro, ya fallecido… ¿Cómo reconstruiste ese personaje clave en la historia?

Escribí un cuento que cierra el libro. Fue un delirio porque el cuento apuntaba a la situación imaginaria de un detenido desparecido al que Bochini le salva la vida. Me dije a mi mismo “estoy enfermo de bochinismo” (risas). Hay un personaje de un milico al que imaginé como un tipo omnipotente, que sabiendo que dirigía Barreiro, que Barreiro esta arreglado para que Talleres fuera campeón, se sintió con un poder que lo desbordaba porque tenia la impunidad de saber que Talleres iba a salir campeón. Entonces se manda la canchereada de apostarle su libertad a un detenido, total sabía el resultado. Una perversión muy grande. Pero al final el Bocha la cambia el resultado… y ahí pasé a pensar si el tipo, al perder la apuesta, la cumpliría o no. Era un milico de rango intermedio que también quería tener cierto poder de decisión, no sólo acatar órdenes…

Me gustan mucho los cuentos que se sostienen en el fútbol.

En “El Partido Rojo” queda claro que Bochini es el superheroe de la historia, el “Batman” ¿Quién seria el “Robin”?

Pastoriza. Hay un mito sobre si fue él el que detuvo al equipo para que no abandone o si la orden la bajó Grondona (que era presidente del Rojo). Pero como sea, el que convenció a los jugadores de que no se vayan fue el “Pato” Pastoriza. Y su mejor gesto en toda la noche fue hacer dos cambios con 8 jugadores: poner a Bertoni y a Biondi, dos futbolistas ofensivos. No es que prefirió aguantar para evitar el papelón o la goleada, en una posibilidad muy remota para darlo vuelta puso un delantero y un 10… Es un gesto muy lúcido en un momento de locura por las expulsiones. Faltaban sólo 10 minutos y se jugó, dio una señal también. Ir a buscar. Y llegó el gol de una pared entre Bochini y Bertoni con Biondi yendo a buscar. Impresionante.

¿Porqué pensas que Independiente llegó a tocar fondo después de tantos años de gloria deportiva?

Ducatenzeiler, Comparada, Cantero. Un trío letal. Tiene que ver un poco con la Argentina, Ducatenzeiler llega de la mano de Daniel Grinbank, el “empresario exitoso”, el tipo que cuando “los políticos” estaban tan desprestigiados (hablamos de 2000/2001) llegan tipos por fuera de la dirigencia tradicional del club. Grinbank era un tipo muy respetado por su rol empresarial y muy hincha del Rojo, yo lo he visto hasta en canchas como la de Deportivo Español mirando un partido. Tal vez ese descreimiento que había a nivel país con la dirigencia tradicional hizo que se posicionara un empresario en Independiente. Creo que fue el principio de la decadencia. Paracaidistas millonarios que llegaron al club por esta crisis institucional que atravesaba al país… Hizo un desastre Ducatenzeiler, se peleó con Grinbank al toque, después renunció y votamos a otro “empresario exitoso”, Julio Comparada. Convocatoria de acreedores, la cancha por la mitad, haber vendido a Agüero y a Ustari en unos 40 palos verdes y no haber ni siquiera terminado la cancha…

Luego los socios votamos a un tipo que se presentaba como “ético”, lo cual no era una mala opción. Cantero, otro por fuera de la política tradicional. Cantero tal vez haya sido el presidente mas honesto, pero también fue el más inepto de la historia. Empeoró todos los problemas que encontró: la deuda aumentó, las inferiores un desastre, los predios se caían a pedazos, deportivamente nos fuimos al descenso…

Y después cayó Moyano, ya sabemos lo que es como sindicalista… Pero refundó al club, a nivel institucional y con su reflejo en lo deportivo. Pero claro, no me puedo abstraer de quién es, sabemos lo que es Moyano… Los hinchas de fútbol a veces preferimos ni enterarnos de como se dan las cosas, a Independiente ahora lo veo mejor, cómo y porqué preferible ni saber (risas).

Los socios también tenemos nuestra parte de responsabilidad en todo esto, como “ciudadanos” del club.

¿Qué era la barra brava de aquel enero de 1978 y como ves que es ahora?

Absolutamente distintas. En esa final en Córdoba los hinchas de Talleres aplaudieron a Independiente, muchos hinchas de la T esperaron a los del Rojo para intercambiar gorritos. Los de la barra roja pensaban que era una emboscada, parece que habláramos de otro mundo pero así era hace 40 años. La barra era grupos de hinchas que pedían algunas entradas y pasajes en micro. Hoy el fenómeno barra se transformó en un negocio multimillonario, son mafias, se fue todo al tacho. Me parece muy sano que los hinchas los repudien y los expulsen. Cantero intentó enfrentarse pero cometió un error estratégico: expuso a la AFA y al resto de los presidentes al decir “soy el único que se anima a enfrentarlos y ustedes conviven con las barras” y se ganó muchos enemigos juntos, con un Independiente con promedio muy bajo y muchos problemas institucionales… Tal vez por inexperiencia o por improvisado, ni siquiera habían designado un representante en AFA, cometió muchos errores y el tema de la barra fue uno importante, lo pasaron por arriba. Y por contraste, al fracasar su proyecto “ético” dio lugar a que venga lo que sea, y así llegó Moyano.

¿Y cómo lo ves hoy futbolísticamente a Independiente? ¿Recuperó algo de la mística?

Disfruté muchísimo a este Independiente campeón de la Sudamericana. Disfruté a Holan, ver a un DT llorando por ganar un campeonato… Cuando se filtraron imágenes de su casamiento y en medio de la fiesta se cantó la marcha de Independiente… lo siento como uno de nosotros. Esas cosas me gustan. Creo que supo transmitirle lo que es Independiente al plantel. Es difícil porque es contarle a pibes de veintipico de años (que están con la Play o con el IPhone) lo que pasó hace 40… Creo que lo logró y es un gran mérito. Me encanta cómo juega este Independiente. Hubo una coherencia de Independiente en esta búsqueda: Almirón, Milito, Pellegrino… pero aunque esos ciclos no funcionaron se apuntaba a una línea futbolística.

Yo creo que los chicos, las generaciones jóvenes de hinchas Independiente, son los que más sufrieron y necesitábamos que ellos vean esto, un Independiente campeón en el Maracaná, lo que antes era normal y no una rareza cada 15 años. Jugamos una final y la jugamos bien. Fue magnífico.

Para finalizar ¿Qué repercusiones tuvo el libro? ¿Lo leyó algún hincha de Talleres?

Muy buena repercusión, recibo muy buenos comentarios. De Talleres, se de Luis Galván (jugadorazo de aquel Talleres) que fue entrevistado por un periodista le hizo una entrevista y vio que tenía el libro. “Me interesa leerlo”, le contó. Es genial que lo lea alguien del va do de los “derrotados”. Escribí el libro con mucho respeto hacia ellos, los jugadores y los hinchas de Talleres, el DT Saporiti. Fue algo muy doloroso para ellos. Les tocó vivir la reversión de una injusticia que los beneficiaba, pero aquel fue un equipazo y estuvieron muy cerca.








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