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Golpe al salario el aumento al seguro de vida de los telefonistas

Después de finalizada la Revisión Salarial donde primó la incertidumbre, pero principalmente la subordinación de Francisco Hernández Juárez al anti obrero Secretario del Trabajo, Navarrete Prida, quien con una serie de prorrogas evitó que los telefonistas pudiéramos luchar por un aumento de salario digno.

Pedro Morales

Trabajador de Telmex

Viernes 2 de junio | 22:28

No obstante esta subordinación que quedó al descubierto, vuelve a entrar en vigor una nueva prórroga a la huelga, esta vez, por violaciones al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) y se desplaza la discusión de la separación funcional y la huelga como nuestro mejor método de lucha a un segundo plano, cuando debería ser la principal preocupación del sindicato.

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Pero esto no es lo único que quedó al descubierto en la pasada Revisión Salarial. Los intentos desesperados para aprobar en la Asamblea el incremento al seguro de vida, intentando pasar por encima de la base fueron muy evidentes, y al manifestar un sector en la asamblea que era un tema que le correspondía decidir a la base, fue notoria la molestia del Secretario General, que ya en otras ocasiones ha pasado sin consulta con la base temas importantes, como el tema de la jubilación en 2014, por lo tanto tuvo que acceder a que bajara a votación en asambleas aunque no era su plan inicial.

El incremento de aportaciones al seguro beneficia a las aseguradoras, no a los telefonistas

Es una contradicción obtener 4.2% de aumento salarial y que nuestro seguro de vida pretenda aumentar en 7%. Al imponerse la necesidad de consultar la decisión en asambleas por centro de trabajo, se logró que la base decidiera si se acepta el incremento al seguro de vida o lo rechaza.

La retención de nuestras aportaciones al seguro de vida representa una enorme cantidad de dinero. Hablando concretamente del incremento semanal que pretenden aprobar de 165.22 más las dos aportaciones en eventos especiales de 746.00 multiplicado por más de 50 mil empleados arroja una cifra superior a 500 millones de pesos anuales. El argumento “fuerte” de la dirección sindical es aumentar la bolsa por muerte, pero deberíamos preguntarnos si las muertes anuales de los telefonistas son tantas como para necesitar subir el porcentaje de aportaciones semanales del seguro.

Leer: Democracia en nuestro sindicato: que la base telefonista decida en el STRM

La especulación de las aseguradoras no es un tema nuevo. Éstas viven de los intereses que generan nuestro dinero en el terreno financiero. Esto es, juegan con nuestras aportaciones para generar más ganancias y de ahí destinan exclusivamente el dinero necesario en caso de muerte, que es muchísimo menor a la ganancia que obtienen. Pero a pesar de esto, lo más relevante para pedir que se suban las aportaciones es el análisis de edad de la plantilla laboral de los telefonistas. Si la mayor parte de la base telefonista somos ya personal de 50 años o más, este cálculo para la aseguradora representa un riesgo porque tendrían que destinar más dinero a muertes de lo que ellas quisieran. ¿Las muertes anuales en verdad ponen en riesgo la viabilidad de la aseguradora?

La respuesta es simple, la aseguradora y su intermediario Mcooley pretenden exprimirnos más para hacerse de mayores márgenes de ganancias; en ningún momento se pone en riesgo su viabilidad por la muerte de los telefonistas que tuviera que pagar. Las muertes tendrían que ser de varias centenas anuales, algo que no pasa.

¿Qué papel juega Mcooley en estos incrementos?

Aquí entra otro asunto de gran importancia. ¿Quién es Mcooley Brokers? En efecto esta empresa no es la que nos asegura, es simplemente una intermediaria que vive de conseguir contratos a aseguradoras, de las cuales se lleva un gran porcentaje. ¿Pero quién controla a Mcooley y por qué debe existir esta empresa para conseguirnos contratos con aseguradoras?

Mcooley es una empresa que fue creada para dar servicios a los telefonistas como únicos clientes y en base a esto logró hacerse de inmuebles de muy alto costo. En pocas palabras, esta empresa vive de las comisiones que le dan por amarrar contratos de servicios a los telefonistas. El papel de una empresa como Mcooley debería ser el conseguir el mejor seguro de vida grupal, pero como saber si la aseguradora que nos ofrece es la que más nos conviene si no está abierta la posibilidad de que podamos conocer quienes entraron en este concurso y qué ofrecían. Estos temas de transparencia en las empresas que operan para el Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) son siempre incómodos para la dirección sindical, como en el caso de las licitaciones fantasmas que ha realizado la dirección del STRM para el nuevo edificio de la Caja de Ahorro de los Telefonistas, la cual recayó sobre Artdeco, propiedad de la familia de Hernández Juárez.

Nuestro sindicato no es un negocio, por ello es importante frenar este intento de aprobar este seguro que solo va a enriquecer a Mcooley y a la aseguradora en turno. Es necesario conocer el concurso en el que participaron todas aseguradoras y que la base esté informada de cuál es la mejor para nosotros. Esto conlleva a que Mcooley deje de hacer negocio con nuestro salario y beneficiando a aseguradoras que ponen en riesgo nuestras aportaciones en la esfera de la especulación.

Que la base decida sobre el seguro, pero también sobre como enfrentamos la separación funcional

Esta es una gran oportunidad para que la base telefonista retome ejercicios de discusión democrática, asamblearia y haga valer su opinión y decisión. Es necesario exigir que Mcooley no nos represente más y que sea una comisión votada desde la base e independiente al CEN la que lleve a cabo la tareas de buscar y presentar mejores y más económicas opciones para nosotros, comisión que deberá estar en todo momento sujeta a la vigilancia de la base y a su aprobación para cualquier decisión.

Votemos contra el seguro y exijamos claridad en el manejo de nuestras aportaciones y ahorros. Es necesario demostrar a la dirección del STRM y su plana mayor que la base es la que manda y no un puñado de personas. Tanto en el caso del seguro, como en cualquier decisión sobre los salarios y patrimonio de los telefonistas, la última palabra debe ser de la base, que debe contar con toda la información necesaria sobre el manejo de sus recursos para tomar las decisiones más adecuadas.

De manera inmediata hay que rechazar el aumento de las aportaciones para el seguro, porque nuestra atención debe centrarse lo antes posible en responder con mucha fuerza a la separación funcional. Nuestra preocupación número uno debe ser la defensa de nuestros puestos y condiciones laborales y con qué medidas los defendemos, desde luego, la huelga es nuestra principal arma.

En resumen, resolvamos inmediatamente nuestro rechazo al aumento del seguro y ¡pongamos a discusión ya nuestro rechazo a la separación funcional y el emplazamiento a huelga!






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