Economía

REVÉS DE CAMBIEMOS

Impuesto al salario: una expoliación a la clase trabajadora

Todo el régimen político y económico empresarial de nuestro país se niega a eliminar el impuesto al salario.

Pablo Anino

@PabloAnino

Miércoles 7 de diciembre de 2016 | Edición del día

En la década de 1990 el Impuesto a las Ganancias sólo alcanzaba al personal jerárquico, como gerentes o supervisores. Desde que en 1999 el ministro de Economía de la Alianza, José Luis Machinea, ideó su famosa “tablita” cada vez más trabajadores fueron afectados.

El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se negó, a pesar cinco paros generales contra el impuesto al salario, a discutir en el Congreso su modificación o eliminación. Sólo hizo modificaciones del mínimo no imponible que no impidieron que más trabajadores paguen.

En 2015, frente a uno de los paros nacionales, Cristina Fernández decía que “Me duele que quienes tienen un trabajo y bien remunerado se olvidan de los que todavía están afuera y hacen un paro porque tienen que ceder un poco de su sueldo para otros compañeros”.

No era la primera vez que la presidenta acudía a promover la división entre las filas de los trabajadores bajo un cínico llamado a la solidaridad de los que más ganan con los más pobres, cuando muchos son atrapados por el gravamen cuando sus ingresos apenas superan el costo de una canasta familiar. Y mientras las empresas la "juntaban en pala".

Por ejemplo, el Gobierno de la Ciudad estimó la canasta familiar en $ 21.203 para un matrimonio con dos hijos en el mes de octubre de este año, cuando el trabajador casado paga impuesto a las ganancias desde $ 25.000 netos. Es decir, apenas supera lo mínimo indispensable para vivir. Esta situación fue muy similar durante todo el Gobierno anterior.

Actualmente, se estima que 1,4 millones de trabajadores en relación de dependencia y unos 400 mil jubilados son los que se encuentran pagando el Impuesto a las Ganancias. La cuarta categoría pasó de significar el 1,0 % del PBI en 1999 al 3,21 % en la actualidad.

La consultora Economía y Regiones estimó que en los últimos ocho años “el aumento de la importancia relativa de la recaudación de Ganancias en términos del PBI está explicado en un 68 % por el mayor pago de Ganancias por parte de los trabajadores”.

Si se toman los datos de recaudación de Afip se puede calcular un monto aproximado de lo que representa la recaudación del impuesto a la cuarta categoría (sobre los salarios).

Si bien en los datos oficiales las retenciones a los asalariados están agrupadas junto con otros ítems, no cambia el resultado contundente de la siguiente información: en 2015, la recaudación del impuesto sobre los trabajadores fue de $ 228.467 millones mientras que en 2014 fue de $ 165.836 millones, lo que significó un aumento del 37,8 %; por su parte, en 2015 las empresas pagaron por este impuesto $ 125.001 millones y en 2014 $ 80.991 millones.

Es decir, que los asalariados aportaron casi $ 2 a la recaudación por cada $ 1 pagado por las empresas. Visto de otro modo: los trabajadores contribuyeron con el 65 % de la recaudación por ganancias.

LID estimó que, entre enero y octubre, las grandes exportadoras se embolsaron unos $ 292.854 millones de ingresos extras por el efecto de la devaluación y las modificaciones en las retenciones. Cambiemos no mostró ningún reparo ni realizó llamado alguno a la responsabilidad por los recursos transferidos al capital más concentrado.

Es un secreto a voces que Mauricio Macri prometió eliminar el impuesto que recae sobre los salarios obreros. Como resulta cada vez más que evidente, la “revolución de la alegría” sólo llegó para el gran capital.

Menos se recuerda estos días lo que Sergio Massa sostuvo durante la campaña electoral. El año pasado declaraba que: “Tuvimos una reunión de trabajo con objetivos claros. El primero tiene que ver con la Asamblea del domingo, con exigir al Gobierno Nacional, al Ministerio de Economía, a la AFIP y a la Presidenta de la Nación que suspenda el cobro del impuesto a las ganancias, porque si no lo que los trabajadores ganen en las paritarias, lo van a perder porque se lo va a robar la AFIP”.

Ninguno de los agrupamientos patronales se propone discutir de conjunto el regresivo sistema impositivo argentino para grabar con impuestos progresivos a las grandes empresas (por ejemplo, nadie cuestiona el tope del 35 % en la escala del Impuesto a las Ganancias) y fortunas. El Frente de Izquierda es el único que sigue planteando la abolición del impuesto a las ganancias aplicado al salario. El salario no es ganancia.

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