CRISIS CLIMÁTICA Y ECOLÓGICA

Identifican especies "ganadoras" y "perdedoras" del calentamiento global

La observación del comportamiento de peces arcoíris en distintas regiones climáticas de Australia echó luz sobre qué especies podrían adaptarse o sucumbir ante los efectos del calentamiento global.

Valeria Foglia

@valeriafgl | Editora de Ecología y ambiente

Lunes 13 de julio | 16:20

Foto: Melanotaenia duboulayi en el río Richmond de Nueva Gales del Sur | Gunther Schmida

La crisis climática y ecológica global amenaza la supervivencia de toda forma de vida sobre la Tierra. Un artículo de The Conversation, sitio especializado en divulgación científica, se pregunta qué especies animales podrán adaptarse a las nuevas condiciones generadas por temperaturas más cálidas. Lo develaron investigadores de la Universidad Flinders de Adelaida, Australia, en un estudio que, sostienen, es “único en su tipo”.

Pero retrocedamos un poco. Hablamos de crisis climática para referirnos a la dinámica ecodestructiva del capitalismo, caracterizada por la alteración del sistema Tierra y sus ciclos del carbono, el agua, el fósforo y el nitrógeno, que redundan en acidificación de los océanos, deterioro y pérdida cada vez más veloz de la biodiversidad, contaminación, cambios en patrones de uso de la tierra y, claro, calentamiento global: el aumento a largo plazo de la temperatura media de la Tierra, que en el capitalismo se acelera a partir de las emisiones descontroladas de gases de efecto invernadero, que no se frenaron pese al confinamiento a nivel global. El punto de no retorno de este aumento de temperatura con respecto a los niveles preindustriales es el de los 2° C, que se calcula para fines de este siglo.

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Para estos investigadores de Australia, la supervivencia de especies dependerá en gran medida de en qué lugar evolucionaron. El estudio de Luciano Beheregaray, Jonathan Sandoval Castillo y Katie Gates, publicado en la revista científica PNAS y citado por los autores en The Conversation, se basa en la observación de peces arcoíris de Australia para medir su capacidad de responder ante futuros climas en tres regiones diferentes: templadas, subtropicales y desiertos. Dicho país es uno de los más azotados por los efectos extremos de la crisis climática.

“Los ‘ganadores’, los mejores para adaptarse a las temperaturas proyectadas del verano, evolucionaron en las regiones cálidas y subtropicales. Aquellos que evolucionaron en ecosistemas templados más fríos, los ‘perdedores’, corren el riesgo de extinguirse”, afirman los especialistas.
Para algunas especies amenazadas, a diferencia de otras que colonizan lugares en regiones más favorables, la migración no es una opción. Y aun si fuese el caso, seguirían igualmente en peligro ya que actividades capitalistas como la agricultura industrial y la caótica urbanización destruyen y fragmentan hábitats naturales en todo el mundo, sembrando más vulnerabilidad para enfrentar la crisis climática.

Para Beheregaray, Sandoval Castillo y Gates, aquí es donde hace su aparición la evolución, que “crea adaptaciones a lo largo del tiempo que hacen que los organismos sean resistentes a los cambios ambientales”. A más “capacidad de adaptación”, mayores son las chances de sobrevivir a los cambios en el clima.
Entonces, ¿cuáles organismos desarrollaron esta resiliencia y cuáles son más vulnerables a los pronósticos climáticos? ¿Y cómo varían esos patrones de resiliencia según regiones? De eso trató el estudio de los peces arcoíris llevado adelante desde la Universidad de Flinders.

Peces de colores

La investigación se enfocó en la observación de tres especies similares de peces arcoíris de diferentes regiones climáticas de Australia (templada, subtropical y desierto). Estos peces, de agua dulce, diversos y pequeños, tienen la característica de no migrar, por lo que facilita la comparación entre poblaciones que evolucionaron en las distintas regiones.

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Al separar en dos grupos a estos peces, uno de ellos “se mantuvo a una temperatura media de verano contemporánea (21 ℃). En el otro, la temperatura aumentó lentamente hasta alcanzar una temperatura de verano proyectada para 2070 en un escenario de altas emisiones (33 ºC)”. Tras dos semanas, el análisis de sus hígados (para determinar qué genes se activaron dentro de una célula) arrojó resultados sorprendentes: “Aunque las tres especies activaron miles de genes idénticos en un clima contemporáneo, utilizaron conjuntos de genes muy diferentes para responder a un clima futuro. También mostraron diferentes niveles de respuesta en un clima futuro. El pez arcoíris subtropical generó una respuesta mucho mayor (con 109 genes activados) que el desierto (84 genes) y el pez arcoíris templado (27 genes)”.

Los especialistas también aseguran que gracias a su estudio se descubrió que “la evolución dejó una fuerte señal en muchos genes de estrés por calor. Se sabe que estos genes desempeñan un papel central [...] y permiten la supervivencia en una variedad de vertebrados. Esto da fe de su importancia para proporcionar resistencia a largo plazo a los climas futuros”.

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¿Y las otras especies?

Los hallazgos de este estudio pueden extenderse a muchos animales y plantas que no migran, acuáticos y terrestres, actualmente bajo la presión de la crisis climática. Para los autores, es esperable que la capacidad de adaptación o la vulnerabilidad al aumento de la temperatura se vean influenciadas por factores geográficos como la región climática en la que las especies evolucionaron. “Las especies subtropicales mostraron una mayor capacidad de adaptación a los climas futuros, siendo las especies templadas las más vulnerables. Las especies del desierto, que se prevé que estarán expuestas a olas de calor más extremas y sequías más largas en el futuro, también son vulnerables”, afirman.

Los resultados de esta investigación podrán aplicarse para identificar ecosistemas en alto riesgo de extinción, pero también para desarrollar vías de ayudar a las especies a adaptarse y sobrevivir.

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