Cultura

ENTREVISTA // TUCUMÁN

Hula-Hula: "dibujar en el espacio"

¿Un arte circense, una gimnasia, un recurso saludable y lúdico para el cuerpo y la mente o todo eso y más en un aro?

Miércoles 12 de octubre | Edición del día

El hula ¿Un arte circense, una gimnasia, un recurso saludable y lúdico para el cuerpo y la mente o todo eso y más en un aro? Quienes lo practican narran, entre otras cosas, que es una gimnasia que impacta en lo psicológico; muchos de los que lo experimentamos, como espectadores, quedamos impactados por lo sincrónico y por la estética universal y ancestral de las formas que va adquiriendo su despliegue, algo no impuesto por este orden social que privilegia lo estático, lo discontinuado, la disociación, lo puramente sexualizado desde estereotipos de género o lo convencionalmente "agradable a la vista".

En todo el mundo, particularmente Estados Unidos, se realizan convenciones de hula-hula y en ellas se destaca que las formas mandálicas de los aros generan beneficios integrales (cuerpo-psiquis) Transforma la mente, hace reír, mejora la postura, ayuda a equilibrarse, y con ello se busca la concentración interna hacia el afuera, una intensa relación dialéctica entre mundo interno/mundo externo. Se define al trabajo con este elemento como una práctica zen por excelencia. Esta práctica está emergiendo en Tucumán de la mano de artistas como Leticia Albarracín con quien nos encontramos en plaza San Martín, practicando su destreza rodeada de niños.

¿Cuándo comenzaste con el hula, contános cómo fue ese encuentro?

Siempre me interesó estéticamente el mundo del circo porque pinto personajes de circo y yo no encontraba mi lugar en ese mundo. Hasta que un dia, hace tres años, fuí a una convencion de circo haciendo un taller de plástica para niños cuando vivía en Bahía Blanca y ahí lo descubrí; aprendí con la cintura. Pasó el tiempo y, por circunstancias de la vida, me acerqué buscando una "auto-terapia" que tenía que ver con estar más tranquila.

¿Eso te ayudó desde el principio o te diste cuenta con el tiempo?

Lo sentí en el mismo momento que lo agarré y descubrí su funcionamiento. Pasó un tiempo y, ya estando en Tucumán, lo tomé nuevamente. Al tener la herramienta de internet que me facilitó muchísimo, me avoqué a concentrarme en explorar su infinito lenguaje. Me atrapó mucho porque que yo venía con lo plástico abordando la temática de lo efímero y la acción, por lo que lo veo como un instrumento que, aparte de ser sanador para uno, y todos los beneficios que trae, es un instrumento de comunicación; "el" instrumento de comunicación que yo elejí.

Claro, una forma de expresión que comunica. ¿Qué querés comunicar mediante ese instrumento? ¿Lo buscas al efecto o sale, emerge?

Yo creo que es una expresión del cuerpo que tiene siempre el lenguaje del movimiento, el movimiento que tiene que tener para que el hula no se caiga o si la idea es que se caiga que lo haga con esa intención.

Todo lo que nos contás te surge de la práctica misma, eso es muy interesante.

Totalmente, porque lo que hace el hula es trabajar mucho lo físico, te trae al momento, al ahora, es decir trabaja con el tiempo, con la relación del cuerpo con el movimiento, la respiración, con lo que pasa en el ambiente..., yo creo que lo elegí al hula porque para mi es como dibujar en el espacio.

Te cuento lo que siente como espectadora. Es impresionante, sobre todo cuando lo hacés con luces, porque es una transmisión de tu interacción como sujeto, con el medio. Un disparador de pensamientos y sentimientos.

Yo creo que transmite esta fuerza de la vida, en el sentido de dejar que fluya, porque donde la agarrás muy fuerte te traba (digo a la vida como a todas las cosas) Hay que respetar sus tiempos, aprehender los tiempos y ciclos, del cuerpo en relación con el espacio, además transmitirlo.

¿Un equilibrio entre control que al final no es control? ¿Un saber ubicarse e interactuar?

Y también lo lúdico, el juego. Yo voy a la comunicación, porque me gusta mucho y me parece que es mágico y muy interno de todos el abrir esta posibilidad del juego para los adultos, que es una necesidad para estar en equilibrio. Me gusta utilizar esto del juego y el juguete como algo sanador que tiene que ver con los niños, porque es impresionante como les atrae a los niños. Yo estoy practicando en la plaza y ya aparecen de todos lados.

Es un hacer muy atractivo de ver y me imagino que de practicar también.

Lo que tiene la práctica es que requiere mucha dedicación porque es una disciplina que va generando un aprendizaje lento y tiene caminos muy extraños. Me pasa que estoy practicando un truco medio año por ejemplo (Hace un año y medio que practico todos los días) y no me sale, pero un buen día sale y es como magia. Yo creo que es el tiempo en el que el cuerpo entiende el movimiento.

¿Por acumulación de práctica se produce ese salto cualitativo?

Si, y también es lo circular. Siempre me llamó la atención lo circular, lo orgánico, lo infinito, la idea de estar adentro y estar afuera.

¿Y eso qué significa para vos?

Yo me reconozco en eso, porque es un lugar en el mundo donde me encuentro y estoy cómoda, donde me siento fuerte (podríamos decir) y me llevó a conocer nueva gente, nuevos espacios, a relacionarlo con la plástica y a buscarle eso, lo que descubrí, que tiene caminos infinitos.

Lo que pude notar es que, sobre todo cuando es con luces, se dan formas estéticas, simétricas y de muchísima fuerza, me refiero a mandalas.

Se forman aún más cuando lo haces con varios, hasta cuatro hulas, ahí se forman los mandalas, además se usa el hula para meditar. Yo lo hice como meditación, al principio, inconscientemente, porque no me daba cuenta de la curación que estaba generando en mí hasta que ahora si, lo tomo para meditar y lo hago con el pensamiento, me pongo en posición, con la espalda derecha sintiendo la fuerza que se va gestando, pero si, antes lo hacía para calmar mi ansiedad, fortalecerme, pero no imaginaba el resto.

¿Enseñas? Porque me interesaría (risas)

De hecho ahora se viene la séptima convención de circo y yo voy a estar dando talleres de hula en esa convención y di clases a chicas que lo descubrieron. Mi idea es también seguir aprendiendo para tener cada vez más herramientas para transmitir. Es un elemento que te enseña casi por sí solo y enseñar es un poco más de lo que uno ve en los tutoriales pero la relación está entre el cuerpo con el objeto.

Experimentaste un cambio en tu salud psico física por el trabajo con el hula, eso es evidente.

Si, en todos los aspectos, porque cuando cambia algo adentro, cambia afuera y el hula hace eso que trabaja con todo, con el cuerpo, la psiquis, la concentración. Por ejemplo me duele mucho menos la espalda y también tengo mas cuerpo, porque antes era bien flaquita y fui desarrollando más musculatura. Personalmente me cuesta hacer gimnasia de cualquier tipo y el hula me llevó a esa gimnasia de juego, porque hasta cuando no lo tengo al hula y voy como “gatita” de pronto me planto como leona, es mi objeto mágico. Me ayuda también porque da esa posibilidad de seguir pensando intervenciones, formas nuevas, y además se relaciona con la música y las formas plásticas, con el teatro, la danza. Es decir, esa fluidez con las otras artes.

¿Vos sos artista plástica, y también actriz?

Yo soy, sobre todo, artista plástica y descubrí en el hula mi forma de explotar eso teatral y de la danza, porque ya venía buscando un camino desde el cuerpo, porque si bien amo la pintura y no podría nunca dejar de pintar, no tiene eso que yo necesito; una relación directa. Por eso, cuando pinto, me gusta tanto pintar en vivo.

¿El hula es pintar con todo el cuerpo?

Si, yo hice mi primer intervención pública poniéndole al hula unas esponjitas con pintura y empecé a pintar con el hula sobre una madera blanca con una canción, porque estaba trabajando el tema de la mujer, y el tema decía “busco-me-busco...” y yo me estaba buscando en esas huellas del hula con los colores, y quedó un arte de acción en vivo, del que quedó un video. Este año hice otra intervención donde se pintaba directamente con el cuerpo y yo tenía el hula que, también jugó su rol, porque ya estaba incorporado como parte de mi cuerpo.

Acá estamos, en la plaza San Martín, y hay muchos niños con hulas, me parece que están aquí por vos, porque se van acercando.

Sí, hay chicos que me esperan aquí porque yo siempre traigo varios hulas y entonces se arma, se puede explorar y explotar de infinitas formas. Es un camino para investigar, de curación, de fortalecimiento, de juego y de encontrarse con otros en ese transmitir fuerza, algo natural en los niños.

Como yo exploro la cuestión psicológica, te puedo decir que ese equilibrio de lo interior a lo exterior y de lo exterior a lo interior se lo ve clarísimo en el hula.

Justo estaba haciendo una intervención con artistas plásticos, Pablo Pereira y compañeros que cantaron y a mi me toco la canción El Iluminado, era un recital donde me pinté de blanco, me vestí de blanco y me hice unos arcoiris porque ellos son del movimiento LGTBI y lo hacíamos dentro de ese marco y la canción que me eligieron y me pareció genial Y hablaba sobre la luz de dia y la luz de noche. Yo entraba con alas de hula formando varios hulas para las alas, empecé como a meditar y después ya fui al fluir de un hula a dos hasta hacer los arcoiris. En eso sentí lo que estaba buscando que era combinar lo plástico con lo performático, con el circo, con un personaje que es lo que yo quiero, a donde quiero llevar el arte, porque como malabar ya tiene una disciplina propia, pero la idea es llevarlo a lo performático que habla con el instrumento, y no solo entra la destreza, también juega el cuerpo como lenguaje de lo que quiero comunicar

Claro, no es un deporte, aunque tenga mucha disciplina, le integraste lo performático, lo plástico ¿Cuántas cosas más le vas a ir integrando?

Por ese camino estamos, en cada evento ya pienso como me puedo caracterizar con la ropa, en la música, en qué me genera como para "decir" con el hula. El hula era algo que yo sentí que quería, necesitaba algo que me traiga a mi cuerpo, porque la pintura si transmite pero buscaba algo más de descarga. Ese estar manejando pero no. Es un aprendizaje donde aprendí a que se me vaya el hula. Al principio me moría si se me caía, ese miedo al error, y despues aprendi que la parte fundamental de la práctica y la acción performática es que esté eso, que se te vaya. La acción del error es parte fundamental del aprendizaje y el hula enseña a no quedarse frustrado, a seguir adelante, que nada tiene que ser perfecto y lo valioso es el proceso de aprendizaje y lo que se quiere comunicar. Se tiene que popularizar más la práctica del hula en Tucumán y se tienen que animar, eso es parte de la propuesta.

Ahora te están contratando para fiestas, espectáculos y eventos donde te pagan, ¿es decir que el hula también fue una salida laboral?

Respecto al impacto del hula en mi economía, yo empecé espontáneamente sin pensar que eso me iba a redituar y estoy trabajando muchísimo, sin dejar de participar gratuitamente en intervenciones donde la retribución es como artista. Con las fiestas infantiles hago shows de hula con burbujas y body painting, estoy trabajando muy bien, hasta delegando también. Hago perfos en las escuelas como la que hice en las escuelas para el bicentenario. Estoy trabajando muchísimo y eso me ayuda un montón porque aun no gano dinero de la carrera que estudié. También trabajo mucho porque lo cobro pensando en la posibilidad económica de la gente, y que el dinero no sea una condición para poder acceder a un show mío.

Mi idea es aportarle lo que hago a la mayor cantidad de gente posible, que lo disfruten porque yo también disfruto ese momento y trato de que sea popular.
Creo que, en la acción del trabajo y en la acción con la gente, voy aprendiendo a manejar el escenario, los distintos tipos de público y espacios. Siempre improvisando porque las condiciones son diferentes. Actué en una escuelita de campo, fiestas muy lujosas y lugares muy diferentes con personas, también muy distintas. En eso dependo muchísimo de la energía que yo sienta, con la fuerza que siento del público, porque voy aprendiendo y no es tan solo lo económico sino todo el proceso el que permite un crecimiento a ese nivel. Para mi es seguir aprendiendo.

En esto que mencionás de tu crecimiento te vemos participando en eventos como, por ejemplo, la Varieté Contracultural que se realizó hace poquito para recaudar fondos para las compañeras que viajaron al ENM con Pan y Rosas Tucumán, en espacios medioambientalistas como Asamblea de la plaza y muchos otros espacios de lucha.

Siempre trato de aportar a las causas que nos movilizan y pienso las perfos como un disparador, un construir conciencias desde el arte, porque desde esa perspectiva el arte no es por el arte mismo, es político, no está disociado de la realidad que vivimos y yo quiero que mi forma de expresarlo esté presente en todas esas causas, por el agua, contra la megaminería, por la diversidad sexual, por los derechos de las mujeres, por nosotros como trabajadores. Todo esto por sentirme y ser consciente de ser parte, una trabajadora del arte en realidad.

Cada intervención la pienso y siento desde cada problemática, para ponerle magia desde la música, el movimiento, el maquillaje y la interpretación a la lucha política, siempre con una impronta positiva, desde la fuerza y la belleza. Mi militancia es desde el arte, mi lugar es el de la belleza de esa fuerza que tienen todas las luchas, pasos que damos por ese camino que queremos construir y que, de este modo también, estamos construyendo.




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