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Hugo Moyano revivió un clásico: “Yo no lo voté”

En medio del ajuste, el líder camionero marca cierta distancia. La estrategia es negociar en el Congreso. Sin plan de lucha a pesar de la inflación y los despidos.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Sábado 5 de marzo de 2016 | Edición del día

En otra curva del zigzag que caracteriza su relación con el macrismo, Hugo Moyano negó ayer haber apoyado la campaña presidencial del PRO.

“¿Quién dice que apoyé a Macri en la campaña? Ni siquiera dije que lo voté", afirmó el líder camionero, en declaraciones que rememoran los tiempos de hiperdesocupación en los que muchos negaban haber votado a Carlos Menem.

Sin embargo, los muchos gestos que Moyano hizo durante la campaña electoral a favor de Mauricio Macri, desmienten sus dichos actuales. En esa seguidilla no faltó siquiera la realización de un acto común para inaugurar un monumento a Juan Domingo Perón a pocos días de la primera vuelta, ni un acto cinco días antes del balotaje, de inequívoco apoyo al líder del PRO.

Pero meses después, mucha agua ha corrido bajo el puente. Macri comenzó su gobierno cumpliendo a gran velocidad las promesas hechas a los grandes empresarios y al capital financiero internacional, y aplicando un ajuste y un cambio muy menor en el impuesto al salario, lo cual dejó mascullando a la propia burocracia sindical. Si a eso se le suman el descontento popular por la inflación y los despidos, se explica la nueva ubicación del camionero, que ahora hace gestos de mayor autonomía para conservarse como factor de poder.

Mayor autonomía no significa oposición, y menos aún plan de lucha contra el gobierno: "Yo no me peleé nunca con Macri, hay cosas que no me gustan como no le gustarán a él cosas mías, pero eso no significa que seamos hermanos en la causa o enemigos letales", recalcó Moyano, quien también afirmó que "un gobierno que asumió hace apenas 70 días y encuentra el país como estaba, necesitaba hacer cambios, y hay que tratar de acompañar". Algo de eso se vio en la apertura de las sesiones del Congreso Nacional, cuando Moyano "acompañó" con su presencia en uno de los palcos.

Ayer en Radio Nacional Moyano dio cuenta de su ubicación al decir que "sacar impuestos a las mineras y no darnos respuesta por el mínimo no imponible no nos puede caer simpático. Más del 40% de los camioneros paga Ganancias. Después del anuncio de Macri, ese número se va a mantener. Con los únicos que tengo un pacto es con los laburantes, ni con Macri ni con nadie más”.

Al mismo tiempo, Moyano confirmó lo que informáramos días atrás desde La Izquierda Diario: que, tras el fracaso en acordar los cambios en ganancias, las cúpulas sindicales, a través de legisladores de “extracción sindical”, se van a centrar en promover leyes para obtener cambios en este impuesto, y también para “impulsar una ley para evitar que se produzcan despidos como están ocurriendo ahora. No sé cómo va a ser más efectiva, sin con una indemnización doble, como en el 2002, o de otra forma".

También desde los gremios del transporte (CATT) le hicieron llegar un mensaje a Macri, con tono de ultimátum: “Para nosotros abril será un mes clave para decidir si implementamos medidas de fuerza”, explicó el Secretario de Prensa de la CATT, Juan Pablo Brey, quien también señaló que “tienen que terminar los despidos arbitrarios, derogar el Impuesto al Trabajo, realizar una reforma impositiva, paritarias libres sin piso ni techo y aumento de emergencia a jubilados y pensionados”.

Sin embargo, Macri cuenta por ahora con la tranquilidad de que las cúpulas sindicales no pasan de las palabras a los hechos. El gobierno nacional recibió con alivio el cierre de la paritaria docente, facilitado por los dirigentes de los gremios, aunque quedaron algunos focos de conflicto. Por otro lado, los acuerdos con Comercio y con los estatales de UPCN de la Provincia de Buenos Aires, entre otros, van en el mismo sentido. Incluso los dirigentes de ATE no han resuelto la continuidad del plan de lucha nacional, a pesar de que ha comenzado una segunda oleada de despidos en el Estado y en muchas dependencias hay conflictos.

El control de la calle, como lo demuestra el intento de implementar el “Protocolo Antipiquetes”, es un tema central para el gobierno y su plan de ajuste. La estrategia de las cúpulas sindicales, de negociar en el Congreso sin llamar a un plan de lucha, es funcional a esta necesidad del macrismo. No está descartado que consigan algunos cambios mayores en ganancias, y con eso sellen un pacto que deje librada a su suerte a la enorme mayoría de la clase trabajadora que no paga este impuesto y necesita luchar contra los despidos, por el salario y contra la precarización laboral.

Desde la izquierda y el sindicalismo combativo constatan que el paro de estatales del 24 de febrero, con la movilización de 25.000 personas a Plaza de Mayo, demostró que hay predisposición de los trabajadores para defender sus derechos. Por eso, exigen a las centrales sindicales el fin de la tregua, empezando con la convocatoria a un paro nacional con movilización, y la continuidad de un plan de lucha hasta derrotar el ajuste.







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