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Hugo Moyano apoyó el protocolo para la represión de la protesta social

El líder de la CGT Azopardo avaló ayer la aplicación del protocolo de actuación en manifestaciones sociales. Lo hace en momentos en los que el ajuste económico hace prever un crecimiento de la conflictividad social.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Sábado 20 de febrero de 2016 | Edición del día

El ajuste económico que implementa el gobierno de Mauricio Macri avanza de forma inversamente proporcional a la “combatividad” de Hugo Moyano. Mientras más despidos y deterioro del salario hay, menos llama a luchar el dirigente camionero.

La última muestra, por si fuera necesaria, tuvo lugar el día de ayer. Casi en simultáneo con la suspensión de la firma del acuerdo paritario para los docentes, que implica un intento del macrismo de avanzar en poner un techo salarial para los trabajadores de todo el país, Moyano salió a respaldar el protocolo para la represión de la protesta social.

Los tiempos, en política, no son ingenuos. El protocolo anunciado esta semana es puesto en funcionamiento en momentos en los que el creciente malestar por las medidas de ajuste preanuncia mayor conflictividad social. La ministra Bullrich se encargó estos días de popularizar en qué consisten las nuevas disposiciones: “Les vamos a dar cinco minutos; se van o los sacamos”.

En este marco, Moyano salió a darle un espaldarazo a la política represiva, pronunciándose también contra los cortes. "Nosotros nunca cortamos la calle", afirmó el dirigente camionero, contribuyendo así a condenar un método de lucha histórico de la clase trabajadora. "Siempre nos criticaron por bloqueo, hemos parado muchas veces, hay más de once denuncias donde han ido los fiscales y vieron que no había bloqueo, los camiones se ponen al costado y es un paro", diferenció.

En lugar de denunciar a los empresarios o a los gobiernos, que son quienes generan los despidos o ataques laborales que generan los conflictos, Moyano prefirió atacar a los que luchan.

En esa sintonía elogió las medidas represivas anunciadas esta semana. "Con el protocolo se van a moderar muchas cuestiones de protesta, es necesario que sea así porque las protestas traen reacciones que son perjudiciales para quienes las llevan adelante", sostuvo Moyano.

En el ambiente de las cúpulas sindicales, se usa una palabra, “cotizarse”. Moyano se ofrece como garante de la paz social, junto a otros dirigentes sindicales, a cambio de las modificaciones en ganancias y, sobre todo, del manejo de los fondos millonarios de las obras sociales. Después de mucho tiempo, ha vuelto a ser protagonista de los actos en Casa Rosada.

Las tibias críticas que de vez en cuando hace al gobierno, lejos de ser contradictorias, son indispensables para este plan, porque lo que prima son los llamados a darle tiempo al gobierno. “Muchos pretenden que el gobierno dé respuestas con apenas 60 días de mandato. Esperemos. Si bien no cumplieron todas nuestras expectativas, al menos nos han escuchado”, afirmó ayer, para que no queden dudas.

Sus urgencias son distintas a las de miles de trabajadores despedidos, o a las de quienes ven licuarse día a día su salario.







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