Internacional

LUCHA DE CLASES EN ITALIA

Huelga de los trabajadores migrantes del campo en Italia: “No somos carne de matadero”

La huelga nacional de los trabajadores agrícolas, convocada por el sindicato USB, ha sacudido el campo italiano este jueves, especialmente en el sur.

Viernes 22 de mayo | 10:28

Los trabajadores agrícolas cuestionan el decreto de regularización temporal de las personas migrantes, que no brinda cobertura a cientos de miles de trabajadores y deja intacto el brutal sistema de explotación en el campo.

La huelga fue un éxito: los campos quedaron desiertos y la solidaridad también llegó desde otros sectores de agricultores. En Turín, Brescia, Cremona, Piacenza, Rimini, Livorno, Roma, Caserta, Reggio Calabria hubo concentraciones en apoyo a la huelga.

La localidad de Torretta Antonacci, lugar histórico del asentamiento de inmigrantes "invisibles" en la provincia de Foggia, fue donde los jornaleros realizaron ayer su principal manifestación, llegando hasta la casa del gobierno local con cajas llenas de las frutas y verduras que recogen todos los días. En su comunicado denuncian que son ellos los que se rompen la espalda cada día para hacer funcionar a la industria agroalimentaria, tan elogiada y defendida por la ministra Bellanova durante la conferencia de prensa en la que se anunció el "decreto de relanzamiento".

La ministra Bellanova había presentado hace unos días atrás la regularización temporal de los migrantes como un paso adelante "histórico". Sin embargo, cerca de 300. 000 trabajadores inmigrantes que constituyen la fuerza de trabajo del campo no podrán beneficiarse de este debido a la falta de un contrato de empleo formal - se estima que los inmigrantes regularizados temporalmente son solo la mitad de los inmigrantes que necesitarían esa regularización.

Frente a esta política del gobierno, que solo beneficia a los empresarios agrícolas, se han movilizado miles y miles de trabajadores, en particular inmigrantes africanos que trabajan en los campos del Sur y que a menudo han tenido que vivir en chabolas, formando un verdadero ejército de invisibles en un estado de semiesclavitud y completamente marginados por gran parte de la sociedad italiana.

El sindicato del sector USB Lavoro Agricolo, que ha organizado a los trabajadores inmigrantes en muchos lugares, especialmente en el Sur, lanzó este jueves 21 de mayo una huelga nacional en el sector. Esta es la convocatoria:

Como la fruta y la verdura se consideran más importantes que nosotros, nos ocuparemos de entregar a las prefecturas italianas cestas de productos de la tierra, la tierra en la que nos rompemos la espalda cada día por unos pocos céntimos, con jornadas agotadoras, sin derechos ni dignidad.

Son las cajas en la que quisieran mantenernos encerrados. Somos útiles cuando se trata de recoger tomates y calabacines para su distribución a gran escala para las mesas (no sólo italianas), pero molestamos mucho cuando pedimos derechos para las personas sin importar el origen, como un salario decente, la posibilidad de inscribirse en el registro civil para tener acceso a un médico, a una vivienda decente y a una vida humana. El Decreto de Relanzamiento no nos permitirá a los trabajadores agrícolas, ni a muchas otras categorías invisibles y precarias, el derecho a la dignidad.

El jueves 21 vamos a la huelga. Pedimos a los consumidores y consumidoras que hagan una huelga de compras al mismo tiempo: nada de compras de fruta y verdura, en solidaridad con los invisibles del campo y los barrios pobres italianos.

Pedimos a los agricultores y granjeros, que también son aplastados por el abrumador poder de la distribución a gran escala, que se unan a nuestra protesta.

El jueves 21 a las 9 de la mañana el momento simbólico será la marcha de los trabajadores de Torretta Antonacci, que llegarán a la Prefectura de Foggia para entregar las frutas y verduras tan preciadas para el gobierno nacional y más allá. Lo mismo ocurrirá en muchas otras prefecturas italianas: de Brescia a Cremona, de Piacenza a Rimini, de Livorno a Reggio Calabria. Agradecemos a todos los que apoyan nuestra lucha.

El referente nacional de esta movilización, Aboubakar Soumahoro, es un ex-jornalero originario de Costa de Marfil, que se convirtió en una figura pública gracias a los enfrentamientos con personajes como Matteo Salvini. Soumahoro condenó el falso interés que los partidos del gobierno han mostrado por la difícil situación de los trabajadores agrícolas: los ministros y parlamentarios se limitan a apoyar a las empresas e ignorando la realidad de la explotación y la humillación de decenas de miles de trabajadores.

“Los ministros no se ponen las botas” para ver con sus propios ojos la situación de los trabajadores del campo y “han hecho esta regla no para nosotros, la han hecho porque están interesados en salvar las verduras y la fruta", denunció Soumahoro.

Durante la movilización desde Torretta Antonacci hasta Foggia se veían muchos carteles y pancartas donde destacaban los lemas "para que los derechos no se pudran" y "la dignidad y los derechos no caducan".

Desde USB denunciaron que “el gobierno ha renunciado a garantizar a todos un permiso de residencia para casos de emergencia, convertible en un permiso de trabajo, limitándose a permisos temporales para aquellos con requisitos estrictos”.

“USB Lavoro Agricolo lanza un mensaje al gobierno que se define como el nuevo humanismo: si no hay respuestas para todos los seres humanos que abarrotan el campo y los suburbios, habrá otras huelgas, otras movilizaciones. Y la próxima manifestación no llegará a una alcaldía local, sino al Parlamento. USB Lavoro Agricolo organizará en julio una gran asamblea de todos los trabajadores italianos y los invisibles, abierta a los ciudadanos, consumidores, agricultores, que se celebrará en Foggia”, afirmaron los convocantes.

La lucha de los jornaleros inmigrantes es una lucha que demuestra que los trabajadores ya han empezado a responder a los ataques y maniobras del frente patronal, a pesar de los discursos de “unidad nacional” y “pacificación” del gobierno y las patronales, que cuentan con la complicidad de grandes burocracias sindicales.

Ahora se trata de que los trabajadores y las trabajadoras no intervengan de forma dividida, entre nativos e inmigrantes, o sector por sector. Para resistir y combatir contra la nueva precariedad, sobreexplotación, despidos masivos y falta de seguridad sanitaria, la clase obrera necesita utilizar toda su fuerza y unidad en la lucha, más allá de las divisiones que imponen las burocracias sindicales, y más allá de las fronteras, desarrollando formas de coordinación y acción unitaria a escala nacional e internacional.







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